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3 de junio de 2019

Crítica de Alta Mar: La metástasis de Velvet

Crítica de Alta Mar: La metástasis de Velvet

El hecho de que Netflix aterrizase en nuestro país no solo como plataforma para el disfrute de sus productos, sino también como productora, es una buena noticia. Pero viendo cosas como Alta Mar, digamos que cuanto menos me lleva a cuestionarme este hecho. Lo digo porque creo que podemos hacer mejores cosas.

La casa de papel creo que es una buena muestra de ello, de que hay guionistas en España que saben crear una trama, desarrollar personajes interesantes, darle un buen ritmo a los acontecimientos. Pilares básicos para construir una película o una serie. De hecho, Netflix tiene ya dos películas españolas propias que son verdaderamente geniales; una llamada 7 años en la que sale Paco León y que tiene un tono teatral maravilloso, y una bastante más reciente lllamada ¿A quien te llevarías a una isla desierta? donde se nos cuenta la realidad que vive la juventud española sin trabajo, sin esperanzas, sin atisbar una mínima capacidad para poder cumplir sus sueños. Realmente genial, y apenas promocionada por la plataforma.

Y luego tenemos la otra cara de la calidad, y es el culebrón mal hecho con caras bonitas pero con capacidades interpretativas absolutamente nulas. Velvet fue una muestra de esto mismo a pesar de que por lo menos conseguía hacer interesante su historia. Pero el caso de Alta Mar clama al cielo. Es la metástasis de Velvet literalmente, trasladada a un intento de hacer un Titanic con ingredientes de Agatha Christie; de paso, nos cargamos las bondades de estos clásicos, construyendo una posible intriga molona para dejarla a un lado y tener todo el rato miradas con sonrisas bobaliconas y actuaciones vergonzosas que son indignas de cualquier escuela de interpretación.

Ivana Baquero y José Sacristan en Alta Mar, la serie de Netflix
Ni un grande como José Sacristan es capaz de reflotar este producto que vuelve a caer en los tópicos de las series españolas

En serio, tenemos una manía y es pensar que los modelos, por muy buenos que estén, son actores. Sí, de verdad, Jon Kortajarena con todo el cariño eres muy guapo pero date un paseo por alguna escuela; Pero claro, al final los actores también son mandados, y si no hay dirección detrás, pues esto es lo que pasa.

¿Qué quiere ser esta serie? ¿un culebrón cutre? ¿Una serie de intriga? ¿Un culebrón con intriga? No me queda claro salvo que, Alta Mar, es un derroche técnico espectacular para no contar absolutamente nada.

Creo de verdad, y hay pruebas suficientes, que Netflix puede hacerlo mejor. Otra cosa es que quieran y no se dejen llevar por las modas ni por los comentarios de fans absurdos. Abandono el barco.

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