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22 de enero de 2016

Crítica de «La Chica Danesa»: Tom Hooper y Eddie Redmayne juegan con la ambigüedad


“Una de las cosas extraordinarias que tiene el filme para mí es que se aborda la profundidad del amor, lo extraordinario que puede llegar a ser, el cómo no está definido por género, por sexualidad, por la raza, por la religión, va más allá y se trata del alma. Esto es llamado “La Chica Danesa”, una increíble, única y bella historia de amor.”
-Eddie Redmayne

Crítica de "La Chica Danesa"

Así con esas palabras (de las líneas de arriba) es como el actor británico Eddie Redmayne conceptualiza la historia que él mismo protagoniza y que lo llevó a encarnar a “Einar Wegener”, un chico danés quien fue uno de los pioneros en adquirir los caracteres sexuales de la mujer mediante cinco intervenciones quirúrgicas y que lo hicieron renacer como toda una chica danesa llamada “Lili Elbe” (“como el río Elba”, decía ella).

Toda esta historia está apuntalada por otro personaje, igualmente complejo y apasionado, “Gerda Wegener” (Alicia Vikander), quien representa el papel de la estoica esposa de “Einar”, pintora igual que él, e incluso hasta más trascendente en ello, según la retrata este fresco de Tom Hooper (“El discurso del rey”).

La película está basada en el libro homónimo de David Ebershoff, que es una versión libre de la vida de estos dos personajes, Einar y Gerda; según se asienta en datos fidedignos (por ejemplo, sus famosos cuadros de lesbianismo erótico), Gerda era lesbiana y prefería la feminidad de Lili por encima de la masculinidad de Einar. En la vida real fueron más una pareja de amigas que una pareja heterosexual de dos artistas en pleno ascenso, como se indica en el libro y por ende, en el film de Hooper. Es más, existe un material literario más preciso de la vida de Lili Elbe, llamado “Man into Woman”, escrito por Neils Hoyer, quien para tal efecto logró reunir las cartas y el diario de la propia Lili.

“Einar”, según Hooper, es un pintor que al igual que su esposa “Gerda”, están en pleno ascenso de sus respectivas carreras artísticas, donde ambos disfrutan de sus actividades profesionales y más de su propia relación personal e íntima. En cierta ocasión, “Gerda” le pide a su esposo que pose para ella para poder completar un cuadro de una bailarina que le era indispensable terminar. Es aquí, en esta situación, donde Hooper nos muestra a un “Einar” que comienza a darse cuenta de que hay algo diferente en él. El punto de inflexión que iniciará un profundo viaje interior para saber quién es él en realidad. El comienzo del camino de su metamorfosis.

Eddie Redmayne en "La Chica Danesa"
Eddie Redmayne en el punto de inflexión de su personaje
Eddie Redmayne dio sobradas muestras de su gran talento camaleónico cuando se metió en la piel del gran divulgador científico de la astrofísica, el genio de Oxford, Stephen Hawking (La Teoría del Todo), y en esta ocasión no podía ser la excepción. Trazando tenues líneas, apenas perceptibles, Eddie va dando forma a este personaje, sin prisas, con pasos ligeros y silenciosos, casi a hurtadillas se desliza en el camino de la transformación para trastocar al ser, a “Einar” y despojarlo de la mentira que vivió durante años: no es lo que dicta la apariencia, sino lo que manda el corazón.

Con una valentía llena de gracilidad, “Lili” comenzará a desenvolverse en un mundo que no le reserva su rechazo, que no le da cabida y a pesar de esto, ella no se debilita, por el contrario, surge fortalecida y llena de vigor para continuar su jornada, continuar con su vida, ya no por cosa fortuita, sino por una certera convicción de quién es.

Alicia Vikander en "La Chica Danesa"
Alicia Vikander
Alicia Vikander (Ex Machina), o “Gerda”, la leal compañera y amiga de “Lili”, es un contrapunto brillante al performance de Redmayne. Convencida de su heterosexualidad, queda atónita y por un momento, abatida, ante los cambios que van ocurriendo en la vida de “Einar”. Tratando de entender la metamorfosis física y emocional de su otrora esposo, “Gerda” entra en un doloroso proceso de aceptación de su nueva realidad. Y es aquí donde Vikander desdobla el talento que tiene como actriz; aprovechando cada encuadre, traza en pantalla un personaje lleno de desconsuelo y confusión, pero a la vez, estoico y leal a su causa principal: el amor que le profesa en todo sentido a “Einar” y este amor también va siendo transformado en medida que “Einar” va cambiando. Un amor renacido en algo nuevo, pero que nunca dejará de ser amor.

Tom Hooper presenta este discurso fílmico sin brusquedades, sin encuadres que atropellen el relato que va surgiendo de manera natural; con su propio ritmo, va acompañando de forma cadenciosa el compás de sus dos protagonistas, para entregarnos una pieza cinematográfica sincronizada con la compleja emoción de quien vive una transformación radical en distintas direcciones, con la difícil tarea (que es para cualquiera) el lograr ser quien es en realidad y del asirte a un sueño con la firme intención de nunca soltarlo.

1 comentario:

Ana Laura dijo...

Buena entrada. Me interesó mucho la película, me la apunto para verla.
Saludos!

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