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9 de octubre de 2015

Crítica de Marte (The Martian), el gran éxito de Ridley Scott para 2015

¿Cuántas veces en nuestros más aventurados sueños hemos estado en algún planeta de nuestro Sistema Solar, tal vez volando o sólo estando allí? ¿Y qué tal volver la experiencia más específica y concreta, por ejemplo, quedarte varado en Marte, tú solo? ¿Cómo harías para volver a La Tierra? Bueno, pues esta pregunta tiene una respuesta en esta propuesta fílmica de uno de los grandes del Sci-Fi: El Señor Cineasta, Mr. Ridley Scott.

crítica de "Marte" (The Martian)
Después de algunos intentos fallidos en años recientes con películas como Prometheus(2012) y Exodus: Dioses y reyes (2014), Mr. Ridley Scott regresa con nuevos bríos al lugar que por derecho le corresponde: a la silla de Gran Director. Y es que no puede evitar ser un irremediable artista del apartado de la ciencia ficción, donde ya dejó la obra cumbre de este género cinematográfico: “Blade Runner” (1982), lugar que, tal vez, sólo le disputa “2001: Una odisea del espacio” (1968) de Stanley Kubrick.

Y aunque Mr. Ridley ha abordado brillantemente otro tipo de temas en diversas películas como “Thelma & Louise” (1991), “Gladiator” (2000) y “Black Hawk derribado” (2001), ya queríamos verlo de nuevo con las pilas bien puestas en algo del Sci-Fi y qué mejor que hacerlo con la reciente tendencia impuesta por “Gravity” (2013) e “Interstellar” (2014); es decir, hablarnos de tú con el Universo.

En esta ocasión, Marte está en un punto intermedio entre las dos películas mencionadas con anterioridad, esto es, no se queda orbitando La Tierra (como “Gravity”) aunque tampoco hace un monumental viaje hasta otra galaxia (Interstellar), sino que aterriza en la superficie de un viejo conocido por todos nosotros: el cuarto planeta respecto al Sol, “el dios de la guerra”: Marte.

El reparto principal de "Marte" (The Martian)
El reparto principal de "Marte" (The Martian)
Es aquí donde el cosmonauta, especializado en botánica, “Mark Watney” (Matt Damon), tendrá el desafío de su vida, al quedar varado en Acidalia Planitia, una planicie marciana de recurrente observación humana y que es el lugar de la misión “Ares III”, viaje dirigido por la comandante “Melissa Lewis” (Jessica Chastain) y cuya tripulación la complementan otros cuatro integrantes más.

Al verse envueltos en una gigantesca tormenta de arena, “Lewis” decide abortar la misión, pero en el camino un artefacto golpea a “Watney”, alejándolo varios metros de la nave; con nula visibilidad y desesperación, el equipo lo busca sin éxito y ante la premura de la situación, “Melissa” lo da por muerto, llevándose a todo su ‘crew’, excepto a “Mark”, claro.

Milagrosamente, “Watney” sobrevive a la inclemencia, dándose cuenta que ha sido abandonado a su suerte en el Planeta Rojo, por lo que tendrá que hacer uso de todo su ingenio y conocimiento científico para sobrevivir el tiempo necesario hasta que logre hacer contacto nuevamente con la NASA (National Aeronautics and Space Administration) para que tal vez, sólo tal vez, pueda conseguir una misión de rescate que lo traiga de vuelta a casa.

Mr. Ridley Scott posee un desarrollado sentido de la narración que le ha dado un distinguido lugar en el mundo cinematográfico. En los últimos años, sin embargo, parecía haber perdido ese gran olfato por los grandes guiones; quizás por esa obsesión de querer repetir éxitos pasados, Mr. Scott se perdía en los vericuetos de la terca persistencia, cuando en realidad lo único que tenía qué hacer era liberar al genio que hay dentro de él: permitir que la historia lo abrace, para desencadenar toda la carga creativa que como Gran Cineasta, Mr. Ridley posee.

Matt Damon en Marte
El personaje de Damon explotando su faceta de botánico
En este regreso al buen sendero del Sci-Fi, el originario de Tyne and Wear, Inglaterra, se hizo acompañar por una “tripulación” con suficiente experiencia en las cuestiones “cósmicas” para protagonizar su film, a saber:

El Sr. Matt Damon, quien vuelve a la carga después de “Interstellar”, ahora como el solitario marciano quien busca regresar a toda costa a La Tierra que lo vio nacer; la Srita. Jessica Chastain, después de ser una nostálgica y brillante científica en la espectacular epopeya intergaláctica de Chris Nolan, ahora como la audaz comandante en jefe de la misión espacial “Ares III”.

¡Cuántos años han pasado desde que Matt se diera a conocer al gran público como el afanador geniecillo de las matemáticas en “El indomable Will Hunting” (1997) al lado del finado Robin Williams!, y ahora después de todo ese tiempo y con la acumulación de películas y papeles para él, podemos afirmar que el buen Matt ha alcanzado la mayoría de edad como actor, pues sin duda éste es el papel que le ha exigido más, emocional y físicamente. Sereno y certero, sin dejar de ser Matt, pero con la agudeza histriónica de transmitir correctamente las sensaciones emocionales por las que atraviesa su personaje. No me sorprendería si existiese una nominación para él en los próximos “Golden Globes”.

Imagen de "Marte" (The Martian)
¿No os recuerdan los trajes un poco a los de Prometheus?

Y aunque la carga protagónica se enfoca principalmente en Damon, quien complementa magníficamente la mancuerna es Jessica Chastain. Cada vez mejor en sus papeles y con esa belleza fría y ese halo intelectual que la rodea, Jessica absorbe la atención del espectador cuando tiene la oportunidad de estar a cuadro, corroborando la excelencia que tiene como actriz.

Me gustaría dejar este último apartado actoral para alguien de quien previamente hice algunas observaciones: Kate Mara (“Trascender”, 2014). Parece ser que ha tomado las riendas de su carrera, pues aunque todavía no le llega el papel de su vida, ha sabido ganarse ya un lugar más importante en las producciones y así lo demuestran sus más recientes participaciones: en la última versión de los “Cuatro Fantásticos” y el film leitmotiv de esta crítica. Con mejores diálogos y mayor estancia a cuadro, la mayor de las Mara demuestra que está lista para volar mucho más alto y mucho más lejos. Que así sea.

No cabe más que agregar que es una enorme satisfacción que un director de la talla de Mr. Ridley Scott vuelva a proyectar en pantalla de plata un film de grandes alturas; completo, redondo, una ‘feel good movie’ de gran calidad (aderezada con un genuino toque de música setentera e insertada de manera perfecta), que entretiene con montañas de emociones, donde la mente y el espíritu humanos siempre tendrán un lugar preponderante.



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