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29 de septiembre de 2015

"Loreak" estuvo en los "Encuentros con el cine" del Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife

Vuelven los Encuentros con el Cine

"Loreak" en los "Encuentros con el cine del Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife"

Santa Cruz de Tenerife se ha convertido durante el mes de septiembre en un enorme set de rodaje para la filmación de la quinta entrega de la saga Bourne (un asentamiento que está haciendo muchísimo bien por nuestra maltrecha economía). Ya es completamente habitual pasear entre rótulos varios, señales de tráfico o información turística con caligrafía griega, entre neblina artificial, enormes focos y junto a vallados y guardias de seguridad que señalan la frontera entre el público y el equipo de filmación, pidiéndonos a los curiosos que quitemos los flashes de las cámaras de nuestros teléfonos móviles. Santa Cruz de Tenerife se ha convertido para la ocasión en Atenas donde, al parecer, tendrá lugar una de las tantas trepidantes secuencias del filme, cuyo estreno mundial está previsto para el 29 de julio de 2016. Así mismo, el equipo liderado por Paul Greengrass, han filmado y filmarán en otros lugares puntuales de la isla.

Este mes de septiembre, podemos acceder a una considerable oferta cultural en la vida de la capital de la isla amable. En cuanto a la séptima de las artes, llama la atención la retrospectiva que la Fundación Caja Canarias dedica al cineasta argentino Pablo Trapero, donde podrán verse todos sus largometrajes, salvo el más reciente, El Clan (León de Plata al mejor Director en la Mostra de Venecia 2015) cuyo estreno en salas comerciales españolas está previsto para el 13 de noviembre de 2015. La programación estable del TEA también ha irrumpido con fuerza con White God (Feher Isten, Hungría, 2015), del realizador Kornél Mundruczó, una parábola sobre la indignación colectiva frente a los absurdos del poder, y continúa con Señor Manglehorn (Mr. Manglehorn, EEUU, 2014), de David Gordon Green, con Al Pacino y Holly Hunter, o Bernie (EEUU, 2011), tardío estreno español del filme del prolífico Richard Linklater.

En este contexto, han regresado con muchísima fuerza, Los Encuentros con el Cine organizados por la productora y distribuidora Digital 104, creada y compuesta por los cineastas Jairo López, Domingo González, Jonay García y Eugenia Arteaga. Para quien haya filmado un cortometraje y no tiene planeado como distribuirlo, esta empresa supone una formidable opción para “moverlo” por festivales de todo el mundo.



El pasado año 2014, los chicos de Digital 104 organizaron 8 fascinantes encuentros, donde los cinéfilos capitalinos pudimos ver en pantalla grande películas de gran interés como Los chicos del Puerto, de Alberto Morais, La Senda, de Miguel Ángel Toledo, o La Herida, de Fernando Franco. Críticos de cine, películas españolas no estrenadas en salas comerciales de la isla y presentación y debate con su realizador, es el formato habitual de estas magníficas propuestas.

La temporada de Encuentros con el cine 2015, arranca con el pase de la estupenda película Loreak (España, 2014), dirigida por José Mari Goneaga y Jon Garaño. El formato del acto para este año varía un poco. En lugar de las propuestas mensuales de la anterior temporada, esta vez se presentan por bloques. El miércoles 16 ha tenido lugar el pase de Loreak. El 17 de septiembre el espacio estuvo dedicado al cine del director canario Miguel G. Morales, con la proyección de El Viejo y El Lago, un documental rodado en Cuba en el año 2000, acompañado del estreno en Tenerife de Hombre que hace que duerme, cortometraje de 30 minutos ambientado en Filipinas. Finalmente, el Viernes 18, se ha podido ver la road movie, BKLYN 11211, del realizador canario conocido como Zac73dragon, en un particular recorrido por el famoso barrio neoyorkino. La proyección vino acompañada del cortometraje La Chica de la Lluvia, del mismo realizador. En noviembre, los días 10 y 11, se proyectarán en la misma sala los filmes Marina, de Haliam Pérez y Las altas presiones, de Angel Santos, sesiones que contarán con sus artífices, encantados de compartir sus impresiones con el público.

Flores para Ane y Beñak.


Compareció al estreno de Loreak en Tenerife, uno de sus dos realizadores, en concreto José Mari Goenaga. Tras la presentación del acto por el nuevo Concejal de Cultura del consistorio capitalino, José Carlos Acha, el realizador Jairo López expresó con su sencillez y pasión, habituales, su enorme alegría y satisfacción por el regreso de esta actividad cultural. Jairo recordó la filosofía del proyecto: el reencuentro con el cine español más independiente, un cine con un valor cultural añadido, que, por las razones de política de distribución, no encuentran su hueco en las regulares salas comerciales. El cineasta agradeció la presencia del público (la sala del Teatro Guimerá estaba considerablemente poblada por cinéfilos ávidos de este tipo de cine) e invitó a seguir viniendo, y compartiendo estos encuentros, que estimulan el aprendizaje sobre los entresijos del 7º arte.

El crítico, historiador de cine y arquitecto, Jorge Gorostiza, fue seleccionado para la moderación del acto. Gorostiza había realizado idénticas funciones en el cierre de la anterior temporada con la mencionada La Herida, del realizador Fernando Franco. Comentó Gorostiza que un joven director de cine español recientemente había compartido con él una interesante reflexión: las buenas películas son aquellas que consiguen introducirte en el espacio en que transcurre y hacerte convivir en él. Partiendo esa máxima, que comparte, el veterano crítico de cine comentó que el filme vasco le parece un filme espléndido, precisamente porque consigue que los espectadores habiten en el espacio de las tres mujeres protagonistas.

Finalmente, José Mari Goneaga tomó la palabra para agradecer la invitación y manifestó que el pase de Loreak en este acto de la capital, es un pase especial por dos razones. La primera, porque es la primera vez que puede verse en Tenerife en pantalla grande. La segunda porque es la última proyección del filme antes de que cumpla un año de existencia, pues se vio por vez primera en la edición del Festival de cine de San Sebastián 2014.

Loreak
El filme de Gorneaga y Garaño nos propone una durísima reflexión sobre el olvido y el recuerdo de los seres queridos. Es una película coral acerca de la incomunicación, paradoja enorme para un mundo globalizado como el nuestro, donde preferimos atrincherarnos cada vez más tras nuestro perfil de Facebook, renunciando a relacionarnos a nivel personal, por miedo o por simple indiferencia. Loreak Es una fascinante película compuesta de silencios, con un atractivo uso del montaje en paralelo, muy trabajada a nivel visual en general, con una música muy sutil (elegantísima la partitura del músico francés instalado en nuestro país, Pascal Gaigne), completamente ausente en las secuencias de diálogos y que sólo acompaña los momentos de transición y de cierta impotencia sorda de los personajes principales. El filme cuenta con unos mecanismos muy eficaces para narrar el paso del tiempo y la impotencia que otorga el desconocimiento de ciertas circunstancias próximas a los seres queridos que ya no están. Las flores (significado en castellano de la palabra vasca Loreak) constituyen un muy particular hilo conductor.

La película está dividida en tres segmentos, cruzados por dos tramas argumentales. Los segmentos son Flores para Ane, Beñat observa desde el cielo y Flores para Beñat. Las tramas del filme, por su parte, atañen, por un lado, a Ane (excelente Nagore Aranburu), una joven a la que se le diagnostica una prematura menopausia. Está casada con un hombre que no la comprende ni hace el menor esfuerzo al respecto, y sumida en la más completa soledad. De repente, todos los jueves, para enfado de su marido, comienza a recibir un hermoso ramo de flores que la joven acoge con agrado y disfruta con su cuidado. Ane trabaja en la caseta de una obra, en la cual, en la cabina de una grúa, trabaja Beñat (Josean Bengoetxea), un joven que encuentra cierta complacencia en observar el mundo desde las alturas con sus prismáticos, y en particular a Ane. Beñat, casado con Lourdes (Itziar Ituño), no logra evitar los conflictos de ésta con su madre Tere (Itziar Aizpuru, actriz habitual para los realizadores). Una noche particularmente lluviosa, Beñat, de regreso a casa, tiene un fatal accidente de circulación y fallece. El joven había querido que su cuerpo fuese donado a la facultad de medicina de una Universidad. En el lugar de su fallecimiento, Ane acude todas las semanas en autostop a depositar un fresco y reluciente ramo de flores, para desconcierto de Lourdes, que quiere saber quién deja esas flores ahí y porqué. Loreak es un filme vasco, que transcurre en el país vasco con actores y personajes vascos. Es una historia aparentemente local, pero tiene el enorme mérito de trascender a nivel universal, en el sentido de que cualquiera de nosotros podemos comprender al detalle el drama humano que se vive por sus protagonistas.

Ciertamente del cine español estrenado en 2014 y 2015 llaman poderosamente la atención La Isla Mínima (España, 2014), de Alberto Rodríguez, o Magical Girl (España, 2014), de Carlos Vermut, magníficas películas, o los heroicos exitazos de taquilla de El Niño (España, 2014), de Daniel Monzón, Ocho Apellidos Vascos (España, 2014), de Emilio Martínez-Lázaro, o Torrente 5: Operación Eurovegas (España, 2014), de Santiago Segura. Tiene muchísimo mérito cómo una película tan sencilla en aspiraciones como en presupuesto, ha ido abriéndose su camino paso a paso hasta convertirse en una de las tres películas españolas preseleccionadas para representar a España en los premios Oscar de Hollywood del año 2016, junto a la mencionada película de Carlos Vermut y Felices 140 (España, 2015), de Gracia Querejeta.


Confesiones de un cineasta


El coloquio posterior a la proyección fue excelente. Las agudísimas preguntas de Gorostiza y del público presente, dieron pie a que Goreaga estuviese propenso a compartir generosas “perlas”.

El origen del filme surge como consecuencia de la combinación de dos ideas, afirma el realizador. La primera tiene que ver con las imágenes de flores que vemos en las carreteras, donde ha habido un accidente con el fallecimiento de un ser querido para alguien. Esas flores inspiran mucho sentimiento y drama, pero también misterio, pues nunca ves a quien las coloca, y de alguna manera parece que crecen allí. Los cineastas se plantearon la siguiente pregunta ¿Qué pasaría si en el lugar donde ha muerto alguien que conoces, quieres saber quien deja las flores?. La segunda idea de la trama, surge de la canción de la cantante Cecilia “Ramito de violetas” acerca de una mujer que cada 1 de noviembre recibe flores de un desconocido. Para Goneaga, las dos historias encajan perfectamente, aunque reconoce que les costó muchísimo conseguirlo.

José Mari Goenaga en "Los encuentros con el cine del teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife"
José Mari Goenaga en "Los encuentros con el cine del teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife"

Goneaga contó que había una tercera sub trama, que se descartó porque, a juicio de los realizadores, dispersaba la historia. Como el filme pulula en torno a la idea de la memoria y el olvido, se rodaron algunas escenas sobre la Memoria Histórica. En la obra donde trabajan Beñak y Ane, excavan y encuentran una fosa común. Beñak lo ve desde la grúa y luego en la televisión. Los personajes devenían en testigos del hallazgo. Se trataba de utilizar las secuencias filmadas como un símbolo del acto de rebelión contra el olvido, pues el conflicto entre el olvido y el recuerdo es crucial en el largometraje. Se descartaron las escenas filmadas, simplemente porque las mismas no quedaban nada bien en el montaje. La trama se dispersaba y cambiaba por completo, a juicio de ambos cineastas. Lo único que queda de todo esto en el filme, es una noticia en televisión de fondo en una secuencia con Ane y su marido en su hogar, noticia que se pierde, por cierto, en la versión del filme doblada al castellano.

El realizador respondió igualmente a una pregunta sobre las referencias tenidas en cuenta a la hora de filmar la película. Alfred Hitchcock y Krzysztof Kieslowski fueron referentes fundamentales. Del primero se tuvo en cuenta a la hora de construir la película como si fuera un thriller emocional, construyendo la historia en función de la información que tiene el espectador en cada momento. De Kieslowski surge el lado misterioso de las historias dramáticas como ocurre en No Amarás (Krótki film o milosci, Polonia, 1988) o Rojo (Trois couleurs: Bleu, Francia, 1993), reconociendo que Loreak contiene muchas cosas de Azul (Trois couleurs: Rouge, Francia, 1994).

Preguntado por los aspectos formales de la película y en particular por el gusto del formato panorámico, José Mari Goenaga manifiesta que tanto él como Garaño tienen un gusto personal por el ancho del formato 2:35. “queríamos que la película visualmente fuese atractiva”, manifiesta. En ese sentido, el filme está poblado de multitud de planos de los personajes, completamente simétricos a medio plano. El filme trata sobre la incomunicación, y por eso los personajes viven en una especie de burbuja aislados. Beñak trabaja en la cabina de una grúa, Ane en la caseta de una obra y Lourdes en una cabina de Peaje. El formato 2:35 potencia la centralidad. El personaje de Ane tiene mucho aire alrededor (una manera de potenciar su soledad), mientras que los demás personajes fueron filmados como si estuviesen aprisionados en el plano.

En relación con el doblaje del filme, el realizador obviamente prefiere la versión hablada en vasco, pero entiende que el doblaje era necesario. Al entrar TVE en el germen del proyecto, y la Distribuidora A Contracorriente (su esfuerzo por editar clásicos en alta definición no tiene precio entre los cinéfilos), la película se dobló para venderla mejor. “Preferíamos estar doblados que no estar” manifiesta el realizador.

José Mari Goenaga en "Los encuentros con el cine del teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife"
José Mari Goenaga respondiendo las preguntas del público
Se le preguntó al director porqué el cuerpo de Beñak es donado para la ciencia, así como sobre el porqué de la secuencia destacando la necesidad de respeto a los cuerpos por parte los estudiantes de medicina como parte del código deontológico de dicha profesión. El sentido de esto en la película, apunta el co-director, surgió de la necesidad de explicar el paso del tiempo. En algún momento de la planificación de la historia, surge lo de la donación de cuerpos. Cada universidad tiene sus propias reglas, pero en general en todas ellas guardan los cuerpos donados durante dos años en frigoríficos y se tienen en prácticas otros dos años. Ese es aproximadamente el tiempo de interés para la trama, de la evolución en la vida de las tres mujeres, Ane, Lourdes y Tere. El tiempo de explorar los efectos en sus vidas del personaje fallecido. Era igualmente una manera de mostrar cómo Beñat otorga tanta información estando muerto como cuando estaba vivo. Por otra parte, seguir viendo el cuerpo de ese hombre, pese a su fallecimiento, apunta el realizador, sirve como recurso narrativo para reflejar la impotencia de las mujeres de no saber ciertas cosas en torno a él.

Preguntado en relación a su compenetración con Jon Garaño, Goenaga manifestó “somos como un matrimonio mal avenido”, pero que al llevar trabajando juntos desde el año 2000 “hay mucho entendimiento” y “la maquinaria está mejor engrasada”. “Hemos ido creando un criterio común”, afirma Goneaga. “¿Dónde quedaba la autoría? Con el tiempo ves que la autoría puede ser colectiva”. Goenaga deja claro que el proceso de preproducción, lo llevan de manera conjunta, por lo que el rodaje trata de atenerse a un plan preestablecido, intentando llevarlo planificado, sin descartar ciertos actos de improvisación. Durante la filmación, los cineastas se separan un poco. Jon Garaño suele entenderse con el equipo técnico y Goenaga con los actores. En postproducción, ambos vuelven a afrontar juntos el proceso creativo. En la sala de montaje se toman su tiempo para tratar de madurar la historia y realizar aquellos cambios que sean para el bien de la película.

Sobre proyectos futuros, José Mari Gorenaga manifestó que, efectivamente tienen uno entre manos. Afirma el cineasta que la financiación “va muy bien”, pero que los dos directores, con su guionista, están trabajando para mejorar el libreto. El proyecto versa sobre el llamado “Gigante de Alzo”. Mikel Jokín Eleizegi Arteaga fue un guipuzcoano del siglo XVIII, considerado el hombre más alto, unos dicen que de Europa, otros que del mundo, pues llegó a medir 2,42 metros. Tuvo un crecimiento normal hasta los 20 años y no paró de crecer hasta que murió, siendo tratado en su vida como un freak o un monstruo de feria. Con el pretexto del personaje real, los cineastas han creado una historia de ficción.

Finalmente, Gorenaga responde al significado de la oveja atropellada en la secuencia nocturna, donde Lourdes y Ane en el vehículo de aquella, hablan y discuten acerca de Beñat. El realizador manifiesta que la oveja ha dado para mil interpretaciones donde quiera que se ha exhibido, y para él todas son válidas. En un momento de la escritura de la secuencia, se preguntan los cineastas ¿cómo hacemos que Ane pueda salir del coche? A Jon Garaño se le ocurre que atropellen a alguien, pero en ese caso la trama se habría disparado hacia mil direcciones. Entonces Goenaga afirma que recordó que una amiga había atropellado a una oveja. Se introdujo la idea en el guión y su significado está en relación con el referenciado conflicto entre el recuerdo y el olvido, pues la secuencia va acerca de lo que cada una de las dos mujeres recuerda de Beñat. Ambas discuten acerca de cómo era él y cada una trata de imponer su versión de Beñat, es decir, de imponer sus recuerdos sobre él. El acto de pasar por encima de la oveja, funciona como un recurso premonitorio del final. En la escena, Ane se va del vehículo y de la oveja atropellada y Lourdes se queda con ella hasta que ésta se levanta y se va.

Encuentros con el cine del Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife
El público de esta edición de "Encuentros con el cine del Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife"


La andadura de Loreak arrancó en el festival de San Sebastián de 2014, como dijimos, donde estuvo en la Sección Oficial de largometrajes. Funcionó muy bien en el País Vasco. Para el resto de España tuvo que doblarse, pese a lo cual no fue recibida muy bien por el público. Sin embargo, el boca oreja ha ido funcionando de modo eficaz a largo plazo para la promoción esta sensacional película. Sus dos nominaciones a los premios Goya, a mejor película y a la mejor partitura original, sin duda le concedieron un importante impulso, en un año particularmente óptimo para el cine español en general. Un año después de su estreno, el filme continúa viéndose en pantalla grande, gracias a actos culturales de la talla de los Encuentros con el Cine en el Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife.



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