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21 de febrero de 2015

Crítica de 'El Francotirador' (American Sniper, de Clint Eastwood, 2014).

Clint Eastwood viene a demostrarnos, una vez más, que está en plena forma para seguir dirigiendo. Y prueba de esto, es la película “El francotirador”, la historia basada en hechos reales de Chris Kyle, integrante de la Marina estadounidense, que abatió a más de 160 personas sólo con su rifle.

Crítica de El Francotirador

¿Cuándo se cansará Clint Eastwod de hacer buen cine? ¿Cuándo este originario de San Francisco, California dejará de seducirnos con sus obras cinematográficas? Tal vez no muy pronto y eso se agradece como espectador y admirador de la mayoría de sus films.

Cuando se sienta en la silla de director, pocos igualan a este clásico americano. Como los buenos vinos, sólo mejora con el tiempo. Verbigracias de sus magníficas películas sobran a lo largo del tiempo: “Bird”, “Sin perdón”, “Un mundo perfecto”, “Mystic River”, “Million Dollar Baby”, “Gran Torino”, etc. Y todo apunta a que este soberbio cineasta perfeccionará aún más su quehacer fílmico.

Una muestra de ello es “El francotirador”. Metraje realizado en 2014, que cuenta la verídica historia de Chris Kyle, elemento de la brigada Mar, Aire y Tierra de la Marina de los Estados Unidos (conocidos como navy SEALs), que se convierte en una ‘leyenda’ al haber abatido a más de 160 adversarios en batalla, una especie de ‘halcón humano’, por su precisión para el disparo a larga distancia, superando trayectorias más allá de los 1500 metros.

Bradley Cooper en una escena de El Francotirador
Esta mortífera habilidad llevará a Kyle (Bradley Cooper) a convertirse en el principal amuleto de las tropas estadunidenses diseminadas en Irak. Con el paso de sus intervenciones en cada uno de los ‘llamados al deber’, la psique de Kyle va siendo vulnerada por la natural neurosis que una guerra provoca en la mente del hombre; con cada incursión, el síndrome de estrés postraumático de Chris se va acentuando y comienza a ser una seria preocupación para su esposa “Taya” (Sienna Miller).

El fluir orgánico de Eastwood se hace presente en los encuadres donde Kyle demuestra su pericia para los blancos lejanos: Chris espera paciente, recostado en el terreno, con los ojos puestos celosamente en la mirilla de su rifle, una atmósfera de incertidumbre se hace presente; todo ello lleva algunos minutos que no provocan desesperación en el espectador, sino más bien sentimos la angustia que acompaña los silencios visuales de Clint, hasta que se detona el disparo inevitablemente mortal.

Bradley Cooper en El Francotirador
Kyle, el personje de Bradley Cooper se va derrumbando poco a poco
Eastwood perfecciona su obra con la ayuda de un actor que, al igual que el cineasta, ha ido mejorando su trabajo fílmico en cada oportunidad: Bradley Cooper. Con dos trabajos previos dignos de celebración, como lo fueron El lado bueno de las cosas (2012) y “La gran estafa americana” (2013), Cooper ha sabido moverse en aguas por demás diversas.

Con su mirada de tonalidades azules, la nariz afilada y su sonrisa apenas sugerida que dibujan un plano completo de emociones por venir, elige la más precisa, la que transmitirá lo que su personaje busca en ese momento, el ánimo del instante: concentración para matar, el deleite con la esposa o el fraternal consejo hacia el hijo.

Sienna Miller en El Francotirador
Sienna Miller asume el papel de la esposa del "Francotirador"

El montaje del film está impecablemente diseñado para crear la tensión que se requiere en los instantes previos a los certeros y mortales disparos de Kyle; también en las miradas de dos vías durante los interludios recriminatorios que se dan entre “Taya” y “Chris”; asimismo en los segundos en que “el francotirador” estrella de la Marina estadunidense se encontraba absorto en sus propios pensamientos, volviéndose completamente ajeno a lo que le rodeaba. Un trabajo que termina siendo excelso en su totalidad, gracias a las buenas maneras de Joel Cox y Gary Roach, responsables principales del departamento de edición de esta película.

“El francotirador” conlleva en sí misma el trazo artístico que tiene la firma inconfundible de su autor: Clint Eastwood, quien no apela a los convencionalismos del sentimiento para afianzar su historia, sino que el eje conductor de la trama, que es el personaje de Chris Kyle, consolida este film al verter en la pantalla los estados de ánimo a los que se enfrenta un ser humano entrenado para matar, una persona que tiene un ‘don’, que resulta útil a los propósitos de algunos y en contraparte, se convierte en una desgracia total para otros.



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1 comentario:

Anónimo dijo...

Critica perfecta. Clint Eastwood nos enseña como era Chris Kyle, tal como era y pensaba,ni mas ni menos. Los que ven propaganda política en esta película, se equivocan, es un estudio de personaje, de un soldado que irónicamente acaba muerto en el país que defiende y ama en manos de otro soldado.

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