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17 de marzo de 2014

Need for Speed: Alejándose a todo gas de otros films de carreras [Crítica]

Need for Speed: Jesse Pinkman a todo gas [Crítica]
“Correr con pasión es más que un arte” es lo que dice Monarch (Michael Keaton), organizador de la afamada carrera clandestina ‘De Leon’ y frase que encaja muy bien con el perfil del piloto de carreras callejeras, Tobey Marshall (Aaron Paul), quien no busca más que vengar la muerte de su amigo Pete (Harrison Gilbertson) y enaltecer su recuerdo.

Scott Waugh, otrora doble de riesgo y ahora convertido en director de cine, nos trae "Need for Speed", una historia diferente de las carreras callejeras clandestinas y que ha tenido a lo largo de los años su mayor referente en la saga de “A todo gas” (protagonizada principalmente por el forzudo Vin Diesel, el finado Paul Walker, la bella Jordana Brewster y la chica ruda, pero no menos atractiva, Michelle Rodriguez). Como mencionamos líneas arriba, Waugh presenta esta trama que se desmarca de inmediato de “Fast & Furious” al dejar de lado las actitudes macarras de los protagonistas.

Aaron Paul consigue alejarse del papel de "Jesse Pinkman"

Sí se tocan situaciones inherentes al entorno de este tipo de carreras, como son las apuestas de fuertes cantidades de dinero y la consecuente transgresión de la ley, pero que no son el eje de esta historia, porque la memoria de una entrañable amistad es lo que guiará la pasión de Tobey cuando esté al volante de su poderoso “Koenigsegg Agera R” y trate de vencer al “Lamborghini Elemento” de Dino Brewster (Dominic Cooper), verdugo de su amigo Pete.

Otro punto a favor de esta película que se basó en el exitoso videojuego homónimo de Electronic Arts, es el desfile de autos clásicos que presenta Scott Waugh al inicio del film: un “Chevrolet Camaro” modelo 1968, también un “Pontiac GTO” o el fabuloso “Gran Torino” que se dio el lujo de manejar Aaron Paul.

Aunque ya mencionamos a la lujosa saeta motorizada de Suecia, “Koenigsegg Agera R”, al increíble “Lamborghini Sesto Elemento” (nombre completo de esta maravilla italiana) y los deslumbrantes clásicos del inicio del film, la estrella rodante de esta pieza cinematográfica es un “Ford Mustang Shelby GT500” que nuestro héroe, “Tobey Marshall”, conducirá a lo largo de casi todo el metraje. “Tobey” también se hará acompañar por una potencial heroína de nombre Julia (Imogen Poots) que le ayudará a rescatar algunas álgidas situaciones. Imogen (Noche de Miedo) tiene un encanto especial. Con una mirada crsitalina azulada, Poots llena de ternura la pantalla, a la vez que esa figura desgarbada que posee (fíjense en el duelo que tiene con un policía de Nebraska para confirmar esto), la pintan más auténtica y asequible.

Imogen Poot se posiciona como activo del cine de acción
Me gustó el camino por el nos llevó Scott Waugh. No hay personajes tremendamente rudos, de esos que matan con la mirada o con poses corporales de ‘perdona-vidas’. O bellas mujeres en su acepción más arquetípica. Más bien sus personajes son chicos orgánicos, que fluyen naturalmente con el transcurrir de las situaciones que se van presentando. Scott Waugh replantea el tratamiento a este tipo de temas en el cine. Y se agradece la frescura y el atrevimiento.

El desempolvado Michael Keaton también realiza una labor encomiable. Como el organizador de la carrera clandestina ‘De Leon’ que cambia constantemente de lugar para no ser pillado por la ley, Monarch es también el maestro de ceremonias (on-line, por cierto) de su carrera donde dejará caer frases que ponderan el espíritu de la competencia, dejando la sensación de que pilotar un automóvil no sólo es un deporte, una afición, es un arte, es un escape, es sentirse eterno por un momento, es nacer para correr.

Dominic Cooper es el "villano" del film, aunque no es tan malvado como en "El Doble del Diablo"

Claro que no podíamos soslayar al otrora “Jesse Pinkman” de la fabulosa serie Breaking Bad”. Aaron Paul es un gran actor. A pesar de no estar caracterizado, en ningún momento acude a “Jesse” para solventar su performance frente a la cámara. Contenido, prudente por momentos, Aaron demuestra su riquísima veta histriónica: cuando llegan los momentos de explotar lo hace en tesituras diferentes a “Pinkman” y ése ha sido uno de sus mayores aciertos. Aaron seguirá dando de qué hablar en el futuro. Y seguro que serán grandes cosas.

Scott Waugh nos ha llevado de Nueva York a Mendocino, California, en una carrera por la amistad, por el honor de un amigo, por la pasión misma de correr un auto y por ese requisito que requiere todo piloto que ha nacido para ello: necesidad por la velocidad (Need for Speed).



"Need for Speed" se estrena en España el 4 de abril, pero nuestro compañero "Edu Bustamante" ya ha disfrutado de ella en México, su país de residencia, y en donde ya se puede disfrutar del film en cines.

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