Crítica de "Transformers: La Era de la Extinción", ¿el último films de Transformers de Bay?

Crítica de "El Amanecer del Planeta de los Simios", un film imprescindible

Crítica de "X-Men: Días del Futuro Pasado", estupendo regreso de los mutantes de Marvel/Fox

Crítica de "Godzilla": Reinventando al Rey de los Kaijus

Crítica de "Divergente", una exitosa adaptación

Crítica de "The Amazing Spider-Man 2: El Poder de Electro"

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El hecho de que una cinta animada titulada 'Avengers Confidential: Black Widow & Punisher' se acerca al mercado español como 'Los Vengadores: Justicia y Venganza' (o como 'Los Vengadores: Los archivos secretos - Viuda Negra / Punisher') ya puede considerarse un indicativo de que no estamos precisamente ante una obra maestra, y aunque siempre me enseñaron a juzgar las cosas por su interior (ya sabéis... eso de no juzgar por la portada, el tráiler, etc.) he decir que el interior de esta película animada, continuación casi directa de la nefasta 'Iron Man: La Rebelión del Technivoro' tampoco aporta nada bueno.

Crítica "Los Vengadores: Justicia y Venganza"

Su historia, aunque pueda pensarse que gira en torno a Los Vengadores, está protagonizada mayoritariamente por la Viuda Negra y Punisher (El Castigador), y nos muestra como este último es interrumpido por SHIELD en una de sus acciones de guerra urbana ya que, a pesar de sus "buenas intenciones", la compañía de Furia tenía otras intenciones con su objetivo, un tipo que sirve de contacto con un grupo terrorista soviético (LEVIATAN) que se convertirá en el enemigo a batir de esta cinta.

Así pues, tras un contacto violento y sin sentido entre las fuerzas de SHIELD y Frank Castle, este y la Viuda Negra se unen para investigar al mencionado grupo terrorista en el que, al igual que ocurriera en 'La Rebelión del Technivoro' hay implicado un personaje del pasado, en este caso un científico de SHIELD que tuvo un affaire con la Natasha.

Viuda Negra en Avengers Confidential (Los Vengadores: Justicia y Venganza)
Nathasha y Amadeus Cho, un personaje que a muchos les costará recordar


En shock por descubrir que un antiguo amigo al que creía muerto ha cambiado de bando, la Viuda proseguirá sus intentos por detener LEVIATAN y su proyecto de "hipersoldados", una tecnología que altera a humanos para dotarlos de poderes, borrarles la memoria y usarlos como mercancía para conflictos belicosos.

Tras algunas idas y venidas que llevan hasta el aburrimiento al fan más paciente, la historia parece encaminarse hasta su desenlace cuando LEVIATAN convoca en Madripur una subasta en la que venderán al mejor postor su primera tanda de hipersoldados, necesitando los protagonistas la ayuda de los Vengadores, algo que habían planeado los miembros de LEVIATAN pensando que con su tecnología podrían poner bajo control al grupo de héroes más poderosos de la Tierra.

Punisher en Avengers Confidential (Los Vengadores: Justicia y Venganza)
El castigador contra algunos hypersoldados

Es en ese momento, cuando la cinta gana algunos puntos ya que además de mostrarnos las versiones animadas de los Vengadores (en una alineación muy rara que incluye a Ms. Marvel con cresta) nos ofrecen un vistazo a los villanos principales del equipo, apareciendo brevemente gente como el Conde Nefaria, la Gárgola, el Barón Zemo y otras mega mentes del mal.

Decir que esta parte es la mejor no hace ningún favor a la cinta, ya que al margen de intentar hacernos gracia con artificios baratos, los personajes prácticamente ni hablan (no se oye a Thor ni a Ms. Marvel en la película), haciendo que su aparición sea simplemente una forma de justificar el engaño producido tanto con el título del film como en el tráiler promocional de la misma.

Los Vengadores en 'Avengers Confidential (Los Vengadores: Justicia y Venganza)'
Esta alineación de los Vengadores no incluye al Capi ni a Ojo de Halcón, pero si a Ms. Marvel y Maquina de Guerra

Además, y pese a que la animación resulta 100% manga (con reminiscencias a algunos diseños de Hiroshi Hamazaki, autor de la genial 'Ninja Scroll' y director de la película del 'Technivoro', el cual, no repite aqui) no obtenemos ningún rasgo particular de este género más allá de la violencia gratuita y bonitas coreografías, habiendo eliminado incluso el toque de sensualidad que la Viuda lucia en la anterior cinta y que aquí no aparece por ningún lado.

Personalmente, no se la recomendaría a nadie, y el producto (llamadlo como queráis, yo lo vi como 'Los Archivos Secretos de los Vengadores') vuelve a demostrar que Marvel tiene mucho trabajo en cuanto a lo que animación se refiere, algo que no entiendo tras cintas decentes como las adaptaciones de los Ultimates, y que en su afán por lucir estilo manga (y villanos inventados), están dejándolos en un segundo plano frente a las geniales cintas que DC esta realizando en este campo.



“OPEN WINDOWS” es el nuevo trabajo tras las cámaras del realizador español Nacho Vigalondo, el cual firma también el libreto de la cinta. El responsable de las cintas “Los cronocrímenes” (2007) y “Extraterrestre” (2011) ha contado para este título con la presencia del reconocido actor protagonista de la Trilogía de “El Señor de los Anillos”, Elijah Wood y la ex-actriz de cine X, Sasha Grey a los que se unen en el reparto, Neil Maskell, Adam Quintero e Iván González.

Crítica Open Windows

Todo comienza cuando Nick (Elijah Wood) un fan acérrimo que idolatra a la actriz más famosa y deseada del momento, Jill Goddard (Sasha Grey) tiene la oportunidad de conocerla en persona y compartir una cena con ella gracias a un concurso on-line que ganó, pero el sueño de Nick se ve truncado cuando es informado que por motivos personales de la actriz se tiene que cancelar dicha cita. El informante de la organización, que se llama Chord, le intenta compensar ofreciéndole la oportunidad de espiar a la actriz a través de su ordenador…

“OPEN WINDOWS” es un ejercicio absorbente, explosivo (hay muchas explosiones), excitante y frenético con grandes dosis de intriga. Este thriller con claros guiños a cintas del maestro del suspense Hitchcock (La ventana indiscreta es la más obvia) y de ambientación y estética Lynchiana engancha al espectador sin caer en la previsibilidad, sus constantes giros inesperados (especialmente en su desenlace), sus idas y vueltas y el interés que ejercitamos hacia el personaje principal y sobre todo hacia el villano protagónico de la historia hacen que esta obra cinematográfica resulte de fácil visionado.

Elijah Wood en "Open Windows"
Los actores principales tienen mucho peso en la cinta, Elijah Wood está muy convincente en su rol de inocente vouyeur que sirve como cabeza de turco y se ve encerrado en un complot sórdido y peligroso. El intérprete sabe moverse bien por diferentes registros y aunque siga siendo mayoritariamente distinguido por su papel de Frodo, ha conseguido encarnar personajes con un perfil muy distinto, como el de Patrick en ¡Olvídate de mí! (Eternal Sunshine of the Spotless Mind). Un actor reclamado últimamente por el cine español, el año pasado protagonizó otra película de suspense Grand Piano bajo las órdenes del cineasta alicantino Eugenio Mira. Sin embargo, la interpretación de Sasha Grey, su co-protagonista femenina que aporta la parte más sensual y erótica de la historia, se queda desnivelada. Su presencia está claro que añade seducción a la escena, y la trama ya de por sí es morbosa, pero sus gestos parecen siempre los mismos, no añaden ningún tipo de matiz, desaprovechando el personaje carismático al que da forma.

Del fondo de la historia podemos sacar muchos mensajes, la habilidad con la que el autor de la misma nos acerca a una realidad a través de esta ficción, las nuevas tecnologías y el uso constante de ellas, como es Internet o el propio móvil, son armas que pueden desproteger nuestra intimidad. De hecho podríamos encontrar paralelismos reales con el film, ya que ha habido casos como el de la actriz Scarlett Johansson a quien un hacker robo sus fotos privadas del móvil.

Sasha Grey en "Open Windows"
La película tiene un formato muy original contando la historia a través de diferentes ventanas que se abren en el ordenador del principal y siempre en marcos claustrofóbicos.

La música del compositor Jorge Magaz pone la entonación oscura, misteriosa e intrigante que nos arrastra e introduce en la conspiración. También escucharemos una canción de importancia vital en la cinta, “Ghost Rider” de Suicide.

En definitiva, 'Open Windows' resulta una atractiva propuesta a la que se añade el plus de ver a modo de cameo, rostros amigos de Vigalondo, los fantásticos humoristas Carlos Areces, Miguel Noguera y Raúl Cimas.


“ARNACHY: LA NOCHE DE LAS BESTIAS” (The Purge 2: Anarchy) es la secuela de The Purge (2013) que está conducida y guionizada por el mismo cineasta de su antecesora, James DeMonaco. Un año después, el director natural de Brookyln nos trae esta nueva entrega que cuenta con un nuevo reparto de actores, capitaneado por Frank Grillo a los que le sigue Carmen Ejogo, Zach Gilford, Kiele Sanchez, Zoë Soul, John Beasley y Michael K. Williams.

La cinta ya está disponible en nuestras carteleras y viene de la mano de Universal Pictures Spain. Nosotros la pudimos visionar en el preestreno que organizó nuestros amigos de SENSACINE.COM en los Cines Kinépolis de Madrid.

Situada en una ficción de una futura sociedad distópica donde gracias a la instauración de “La Purga anual” por parte del régimen político que gobierna al que llaman “Los padres fundadores de América”, ha descendido la tasa del paro, la pobreza y el índice de criminalidad. Otra vez los ciudadanos estadounidenses se enfrentan a este día donde es legal cometer cualquier tipo de crimen sin tener que dar cuentas a la justicia.por ello 

Crítica de "Anarchy: La noche de las Bestias"

ANARCHY: LA NOCHE DE LAS BESTIAS nos vuelve a emplazar al temido día de “La Purga”, esta vez bajo otro prisma, dentro de las calles, donde el espectador presencia la persecución que sufren las víctimas. Arrancando con historias paralelas que terminan cruzándose, las cuales buscan un fin común, sobrevivir a las doce horas de anarquía. La lucha por la supervivencia, el desgaste emocional y físico, lo que se esconde en cada oscuro rincón donde se da rienda a la violencia más extrema para dejar “limpias las calles” de inconvenientes vidas nos mantiene con el corazón en el puño, enseguida establecemos empatía con los protagonistas de la historia y nos sentimos en su piel. Aunque el punto más fuerte del film es su penetrante ritmo, la historia se va encauzando con intensidad consiguiendo no sucumbir al tedio, ofreciéndonos una correcta y ajustada continuación de la franquicia, que por lo que parece puede seguir extendiéndose.

Por otra parte, peca en la originalidad de la historia, últimamente tratada en muchos largometrajes, incluyendo otras sagas basadas en best-sellers, dirigidas al público más teen, como “Los Juegos del Hambre” (2012) (Ejemplo: El coto de caza) y “Divergente”(2014) o películas clásicas como “La Fuga de Logan” (1976) donde la principal cuestión que se nos plantea es el constante control de población por parte de los que gozan del poder. También se establece una dura crítica en cuanto a las clases sociales, donde los más ricos son los que más  protegidos están e inclusive se entretienen utilizando a las personas como si fueran ganado, otro concepto similar que podemos ver en la película de John Woo protagonizada por Jean-Claude Van Damme ,“Blanco Humano” (1993) o “Juego de Supervivencia” (1994).

Fotograma de  "Anarchy: La noche de las Bestias"
La clase dominante hace "buen uso" de la Purga

En cuanto al nivel artístico de la cinta, los interpretes son solventes en sus papeles, donde destacaría las interpretaciones de la madre y la hija encarnados por las actrices Carmen Ejogo y Zoë Soul, la última vista anteriormente en el fantástico thriller, “Prisioneros” (2013), así como el rol del actor Frank Grillo como el heroico sargento que quiere liberar su particular bestia. No obstante, el personaje de Carmelo que interpreta Michael K. Williams está poco dibujado, dado que se le da mucha relevancia a lo largo de la historia con intermitentes apariciones y parece ser una pieza esencial para el éxito de su ejercito de rebeldes que persigue el extermino del sistema corrupto liderado por lo más pudientes, aparece de largo en el tramo final dejando la sensación de que el desenlace se ha resuelto con prisas y que se ha inutilizado el juego que pudiera haber dado este líder de la resistencia.

A pesar de la dureza de la historia, se agradece que la cinta no se exceda con escenas de violencia explícita. Ya el propio el argumento, las situaciones que atraviesen los personajes y las vueltas de tuerca que sufren son suficientes para crear un clímax de alta tensión que nos amarra a la butaca hasta el final.

Protagonistas de  "Anarchy: La noche de las Bestias"
La mayoria de protagonistas de "Anarchy: La Noche de las Bestias"

La película técnicamente está bien hecha, tiene un buen montaje, aunque la trama y los escenarios para el discurso de la historia no requieren de mayor complejidad.

La ambientación es oscura, predominan mucho los colores sepia, al ser mayoritariamente vivida en la noche.

El director vuelve a contar con la música del compositor Nathan Whitehead para la banda sonora original del film que nos envuelve en este nuevo capítulo aterrador protagonizado por el día de la purga. La música está bien empastada con la historia y nos mueve métricamente por la infernales calles atestadas de peligros.

sex-tape-cartel
En ocasiones las personas que escribimos no sabemos muy bien como comenzar nuestros escritos, así que este post lo comenzaré de una forma distinta… ¡Allá vamos!

¿Sabéis lo que es el product placement? Bueno, lo explico y todos contentos, el product placement se trata de una técnica publicitaria que consisten en insertar un producto, marca o mensaje dentro de la narrativa de un producto audiovisual. Todos conocemos el caso de Náufrago y la compañía de mensajería FedEx, pues podemos decir que Sex Tape es el naúfrago de Apple y es que TODA la trama gira en torno a la manzanita que da imagen a la conocida marca. No tengo muy claro cuánto dinero se habrá dejado la compañía en esta película pero, desde luego, raro será aquel que no coja un buen cólico de manzana.

Dicho esto os comento un poco la premisa de esta nueva apuesta de Jake Kasdan: una pareja joven basa toda su relación en las relaciones íntimas (uff… me va a costar mucho no ser malsonante en este post). Están todo el día y todos los días manteniendo relaciones íntimas y ese sexo por sexo se convierte en el tiempo en un proyecto de familia que acaba con matrimonio y dos bonitos niños. Entonces nos encontramos a unos Jay y Annie que han perdido el apetito sexual aunque luchan por recuperarlo. En esa lucha no se les ocurre mejor idea que grabar una porno en un iPad (¡anda! ¡qué sorpresa!), accidentalmente Jay sube el vídeo a la nube y este se sincroniza con todos los iPads que había decidido regalar a amigos, familiares y al cartero – me encantaría tener el poder adquisitivo necesario para regalar iPads -. Al darse cuenta de lo ocurrido Jay y Annie harán todo lo posible por eliminar ese vídeo de sus vidas y cuando hablo de todo lo posible, hablo de todo, todo y todo lo que se os ocurra y también lo que no.

El sexo no es idílico, también sufrimos accidentes
Una comedia fácil con chistes manidos y que buscan la risa fácil del público. Sexo, la típica escena del perro peligroso y algún que otro chiste malo nos acompañarán durante todo el film sacando en el público alguna que otra risotada. ¡Ah! Y antes de que se me olvide, muchos planos de la preciosa Cameron Díaz y, el amado por muchos, Jason Segel en cueros.  

Una de las escenas más divertidas del film
Lo único que sí que me ha gustado, y mucho a decir verdad, es lo cercano y poco idílico que representan el sexo. Se burlan un poco del ámbito sexual con escenas muy cachondas – no en el mal sentido, ¡mal pensados! – donde los personajes se presentan torpes y feos, muy feos. Y es que por mucho que queramos engañarnos nuestras relaciones íntimas no suelen tan idílicas como se suelen representar en las pelis, así que… minipunto para Sex Tape en ese sentido. Aunque llegados a este punto también me veo obligada a decir que tampoco han inventado nada ya que cada vez es más frecuente que se represente el sexo de manera realista en las series y películas, como es el caso de las series Broad City o Girls.

A mí alrededor se escucharon auténticas carcajadas y entiendo que al público en general pueda gustarle este tipo de comedias tontas pero desde luego no es una película apta para el público exigente. Un film que desprende tintes de una malísima imitación de la aclamada Algo pasa con Mery, típica y tópica, la comedia yankee o americanada facilona de siempre.


Unas semanas antes del estreno de la película en España, un servidor, residente en México (país en el que el último trabajo de Bay ya se ha estrenado), ofrezco para De Fan a Fan mi humilde opinión sobre la cuarta y vapuleada entrega de Transformers.

Crítica de Transformers: La Era de la Extinción

Ya habíamos mencionado previamente que Michael Bay parecía tomar un camino distinto con Dolor y dinero (“Pain & Gain”, 2013) y aunque esto no lo alejó de las superproducciones, sí por lo menos le hizo mejorar la historia y los personajes de éstas. Con dialogos mejor desarrollados, los protagonistas interpretan sus líneas de manera decorosa, alejados del acartonamiento y ridiculez de los personajes de las primeras tres películas: “Transformers” (2007), “Transformers: La venganza de los caídos” (2009) y “Transformers: El lado oscuro de la luna” (2011).

Lo anterior ocurre en los primeros 70 minutos del metraje aproximadamente, donde la parafernalia a la que nos tiene acostumbrados Bay se equilibra con el desdoblamiento de sus personajes humanos. Ya después nos arroja toda la parte de artificio y, también hay que reconocer, de espectacularidad completa de sus “Transformers” en grandes batallas entre ellos.

Pero vayamos por partes. Esta vez la historia se sitúa unos años después de la invasión a Chicago y las naciones del mundo han terminado en definitiva su relación con “Optimus Prime” y todas sus huestes, dejándolas en el ostracismo.

Mark Wahlberg en "Tansformers: La Era de la Extinción"
Mark Wahlberg y el resto de protagonistas humanos del film


Cade Yeager (Mark Wahlberg), un avezado inventor especializado en la robótica y con un montón de deudas, adquiere un viejo camión “Marmon 97” para pagar la educación universitaria de su hija Tessa (Nicola Peltz), al pretender venderlo por partes. Mientras arregla su destartalada adquisición, arranca un misil que estaba incrustado en el motor del megavehículo y da ‘vida’ nuevamente, y de manera sorpresiva, al líder de la galaxia libre, es decir, a “Optimus Prime”. La eclosión de esta nueva relación humano-robot llevará la vida de Cade y Tessa por caminos insospechados.

En paralelo, el agente de la CIA, Harold Attinger (Kelsey Grammer), está a la caza de los últimos “Decepticons” y “Autobots”. Para tal efecto, contrata los servicios de “Lockdown”, un cazarrecompensas que está a las órdenes del mejor postor. “Lockdown”, quien en su modo alterno es un “Lamborghini Aventador LP 700-4 Coupe”, está a la caza de “Optimus Prime”, el último gran líder transformer que falta en su colección para finalizar el trabajo que específicamente le encomendaron los misteriosos Creadores (artífices de los “Transformers”), pues según ellos “no es buena la mezcla entre especies distintas, ya que desbalancea el equilibrio cósmico”. Así pues, “Lockdown” atiende en dos mesas, básicamente sirviendo el mismo platillo: “Transformers”, vivos o muertos. Este cazarrecompensas galáctico se presenta como el robot con mejor presencia ‘histriónica’ en pantalla, pues no sólo es portentoso, sino que sabe bien lo que quiere, alejado de esa necedad romántica de “Optimus Prime” de salvaguardar a la humanidad, que lo hace debatirse siempre entre dos alternativas: sus homólogos o los seres humanos.

Lockdown en "Tansformers: La Era de la Extinción"
Lockdown el cazarecompensas Transformers

“Optimus Prime” (quien cambia su modo autobot del desvencijado “Marmon 97” a un reluciente “Western Star 4900 Phantom Custom”, flameado en azul y rojo) se hace acompañar esta vez por 4 colegas: el sempiterno “Bumblebee”, con su modo autobot “Chevrolet Camaro SS 1967” a “Chevrolet Camaro 2014”; el carismático “Hound” (que me recuerda mucho al Fidel Castro de 1959) y su modo autobot “Oshkosh Defense Medium Tactical Vehicle”; “Crosshairs”, cuyo modo autobot es un “Chevrolet Corvette C7 Stingray 2014”; y el samurái “Drift” y su modo autobot básico: “Bugatti Veyron Grand Sport Vitesse 2013”. Todos ellos, a órdenes directas de “Optimus”, buscarán resguardar las vidas de sus nuevos amigos humanos: Cade, Tessa y Shane Dyson (Jack Reynor), el novio clandestino de Nicola Peltz en la película.

Stanley Tucci hace su aparición como Joshua Joyce, CEO de KSI, empresa especializada en tecnología de última generación, que ha logrado dominar el transformio, un metal de origen extraterrestre que contiene materia programable y que las ha permitido crear sus propios transformers. Su máxima obra es “Galvatron” (modo autobot: un camión “Freightliner Argosy”), quien ha sido programado con los restos de “Megatron”. “Galvatron” entabla con los autobots una batalla que se queda a medio camino, advirtiéndole a “Optimus”: “¡nos volveremos a ver Prime, porque he vuelto a nacer!” (¡ándale, se nos avecina la 5ª parte con “Megatron” resucitado!).

Autobots en "Tansformers: La Era de la Extinción"
Los Autobots y sus aliados humanos en esta entrega

A la acción de la película también se le imprime una mejora: los “Dinobots”. Nos ofrecen un show tecno-visual como no se había visto en la saga, más que nada por saciar la pupila de ver revestidos a los más emblemáticos dinosaurios de capas metálicas. Empezando por “Grimlock”, quien en su modo dinobot es un “Tiranosaurio Rex”; “Strafe”, como un “Pteranodon” de dos cabezas; “Slug”, quien se transforma en un “Triceratops”; “Slash” y su modo cambiante al letal “Velociraptor”; y “Scorn”, como un “Spinosaurus” con mortal quijada. Todos ellos bajo la tutela de “Optimus Prime”.

Aunque es claro que el show importante se lo llevan los megarrobots, la parte humana hace su trabajo y en este sentido es la diferencia más importante del trabajo de Michael Bay respecto a las tres anteriores entregas de esta saga: permite al inicio del film, el desdoble de sus personajes de carne y hueso en una dirección más sentida y auténtica, donde cabe por un instante la reflexión acerca de sus propias vidas. En este tenor, las actuaciones tanto de Wahlberg como de Peltz están a la altura de los encuadres iniciales del californiano.
Optimus y Grimlock en "Tansformers: La Era de la Extinción"
Optimus y Grimlock

Ya después, Michael Bay nos envuelve con el ritmo persistente y atronador de sus “Transformers”, con su gran show, lleno de suprema tecnología metálica transformable. El argelino apostó esta vez por elevar el nivel de su saga en cuanto a historia, acción y personajes. Y eso ya es de agradecer. ¿Que si lo logró? Sí, no como para volvernos locos, pero lo logró.

Tres años después de que Ruper Wyat y Fox nos sorprendieran con una estupenda precuela de la saga “El Planeta de los Simios”, nos llega la continuación de esta historia que ha arrasado en la taquilla USA y de la que, a continuación, os comentamos nuestras impresiones.

Crítica de "El Amanecer del Planeta de los Simios"

Era de esperar que tras el éxito de El Origen del Planeta de los Simios y con una saga emblemática a sus espaldas, la nueva película de Matt Reeves (Monstruoso) se apoderara de la taquilla veraniega, y si bien, hay que decir que se trata de un film menor en comparación con la anterior entrega, este hecho no resta valor a una película bien desarrollada que pone de manifiesto la afición que aún existe por los clásicos de la ciencia ficción que se estrenaron a finales de los 60.

“El Amanecer del Planeta de los Simios” nos sitúa diez años después de los acontecimientos vistos en la anterior película, y nos muestra un planeta Tierra en el que la raza humana se ha visto diezmada por “la gripe simia”, una enfermedad derivada de la experimentación que dio origen al “alto salto evolutivo” de Cesar (¿Caesar?) y Cía.

Mientras que la especie humana lucha por no extinguirse, Cesar se esfuerza por mantener a los simios unidos en una comunidad que, al igual que los antiguos neandertales, experimenta con acciones como la caza y la ganadería para mejorar su estatus, y aunque son conscientes de que las ruinas del antiguo mundo dominado por los humanos está a su alcance, prefieren mantenerse alejado de los posibles supervivientes de esta especie.

Jason Clarke es Malcoln la conexión humana de "El Amanecer del planeta de los Simios"
Los humanos buscan una oportunidad de prosperar reestableciendo el suministro eléctrico a partir de una presa y su central hidroeléctrica
Como era de esperar, surgen encontronazos entre humanos y simios, y en un ejemplo de lo cercanos que ambas especies se encuentran entre sí, vemos como el conflicto surge de forma familiar por culpa del miedo, las ansias de poder y el mal uso de recursos que, en este caso, y con reminiscencias de homenaje a “la Asociación del Rifle” que durante tantos años fuera encabezada por el protagonista de la película original (Charlton Heston), aparece en forma de arsenal.

A diferencia de la anterior entrega, “El Amanecer del Planeta de los Simios” tiene una clara inclinación por el espectáculo y la acción, y si bien, estos son campos en los que su director, Matt Reeves se encuentra cómodo, también encontramos momentos para la reflexión, la celebración, el drama, la nostalgia y, por supuesto, el homenaje a la saga clásica, ya que empezamos a vislumbrar algunos de los elementos que eran "marca de la casa" en esta conocidísima franquicia, como son los humanos enjaulados y los simios a caballo esgrimiendo armas.

Imagen de "El Amancer del Planeta de los Simios"
Banderita al cato e imagen del conflicto simio/humano

En el campo interpretativo, hay que admitir que el mayor peso recae en sobre Andy Serkis (El Señor de los Anillos), Jason Clarke (La noche más oscura) y Toby Kebbell (El Príncipe de Persia), quienes en sus papeles del bondadoso Cesar, el práctico y humilde humano Malcolm y el atormentado Koba tienen total protagonismo frente a unos poco aprovechados Keri Russell (The Americans), Kodi Smit-McPhee (La Carretera) y Gary Oldman (Drácula), quienes ostentan papeles bastante simplones en un film que como era de esperar, se centra mayormente en los simios, los cuales, gracias a las técnicas de captura de movimiento, el avance de la tecnología CGI y unas grandes interpretaciones “simiescas”, consiguen que las criaturas sean 100% reales a pesar de algún patinazo en los FX que para nada resta puntos al film.

Por lo demás, la cinta tiene un buen ritmo, ni aburre ni peca de exceso de elementos en pantalla, algo difícil de lograr en estos días donde se piensa que “más es mejor”.

Toby Kebbell es Koba en "El Amanecer del Planeta de los Simios"
Koba (Toby Kebell) da vida al mono maltratado en laboratorio que propiciara el conflicto humano / simio

De tener que ponerle alguna pega (al margen de un final menos redondo que la cinta de 2011 y claramente orientado a rodar una nueva secuela), diría que la banda sonora no consiguió emocionarme tanto como ocurriera con la primera entrega, y que si bien es más que correcta, nadie incidirá especialmente en ella. Además, el 3D se me antoja totalmente innecesario y no aporta prácticamente nada a un film de corte bastante tradicional que será continuado en una nueva e innecesaria entrega.

Antes de acabar, y de invitaros a que os gastéis las pelas en ella (porque merece la pena) decir que el film incluye algunos detalles que te harán exclamar un WTF! (cámaras cuya batería dura más de diez años, publicidad cantosa de Apple) y que si bien, no es algo que desvirtué al conjunto, nos hace ver, de forma más descarada que la publicidad de Telecinco (véanse los desayunos de “Médico de Familia” y “Los Serrano” donde todos los productos muestran sus etiquetas a las cámaras), hasta donde pueden llegar ciertos pactos “económicos” en vistas a obtener publicidad explicita tras la aportación de capital en un film de estas características.

Andy Serkys es Cesar en "El Amancer del Planeta de los Simios"
Andy Serkys interpreta magistralmente a Cesar, el simio protagonista y mas humano del film

En fin… id a vedla y, por supuesto, olvidaos de ver a Melody haciendo el baile del gorila, eso solo ocurriría en caso de que Santiago Segura, los “Chanantes” o el que suscribe dirigiera esta película…
Crítica de "Bajo la misma estrella"
“BAJO LA MISMA ESTRELLA” (The Fault in Our Stars) es la adaptación a la gran pantalla del homónimo best-seller del novelista John Green. El film está conducido por el joven cineasta de origen estadounidense Josh Boone, artífice de “Un invierno en la playa” (2013) ,guionizado a dos bandas por Scott Neustadter y Michael H. Weber, y protagonizado por Shailene Woodley, Ansel Elgort, Nat Wolff, Laura Dern, Sam Trammell y Willem Dafoe.

El contexto de esta historia se traza a través de las vidas de Hazel Grace Lancaster (Shailene Woodley) y Augustus Waters (Ansel Elgort), dos adolescentes que sufren cáncer a su temprana edad, obligados a afrontar su duro destino, ambos tomarán una intersección que los unirá para siempre y adentrará en un viaje hacia el hallazgo de un enigma, hacia una continuación después del final.

“BAJO LA MISMA ESTRELLA” es ante todo una historia de amor, pero no sólo del amor tan fuerte que pueden procesarse dos adolescentes como pareja, sino el verdadero amor a la vida, a los pequeños instantes que abrazaremos y consolidaremos en nuestra memoria (Escena del banco en la bella ciudad de Ámsterdam), y el amor a la familia y los verdaderos amigos, base fundamental donde apoyarnos y refugiarnos ante cualquier tempestad. Los personajes están muy bien dibujados, tan llenos de vida que nos contagian, nos emocionan, nos penetran de forma subyacente, poco a poco se van apoderando de nosotros, y estamos “bajo esa misma estrella”, nos hablan desde su propio interior. Razón de ello, es las sólidas actuaciones que nos ofrecen las dos jóvenes promesas de la interpretación que se encargan de protagonizar este taquillero largometraje. A Shailene Woodley la empecé a seguir desde que la descubrí en “Vida secreta de una adolescente” serie que emitía el Canal Cosmopolitan Tv y con la que empezó a brillar en el mundo de la interpretación, su primera incursión cinematográfica en un largometraje llegaría de la mano del realizador Alexander Payne, en el oscarizado film “Los descendientes”, donde encarnaba a la hija adolescente del actor George Clooney, aquella actuación la sirvió para despegar y empezar a despuntar en el Séptimo Arte obteniendo numerosos premios y resultando nominada en los Globos de Oro en la categoría de mejor actriz secundaria. Recientemente la hemos podido ver como Tris enDivergente(2014) otra famosa adaptación cinematográfica de la afamada trilogía de la escritora Veronica Roth, en la que está inmersa la actriz de nuevo con la grabación de la siguiente película de la saga, al igual que su partenaire en este viaje, el actor Ansel Elgort (Carrie, 2013) que también comparte cast con Shailene en un rol muy diferente al que podemos verle aquí, siendo el hermano de la joven guerrera. Shaile Woodley eleva al máximo exponente su actuación y su compañero está a la altura, con su dulce sonrisa, aproximándonos a un Romeo muy actual (Ese toque Shakesperiano está implícito en la historia), inteligente, sensible y risueño. Ambos actores dotan de un enorme realismo y naturalidad a sus personajes y resuelven sus papeles de forma muy convincente, procurando una conexión instantánea con el espectador, sintiendo con fuerza la historia de Hazel y Gus. Los secundarios con caché que completan el reparto son Willen Dafoe, un actor bastante prolífico y que sabe meterse perfectamente en la piel de un trasnochado oscuro escritor, la veterana Laura Dern y el conocido cambiante de la serie de la HBO, True Blood, Sam Trammel, como los padres compresivos que viven el infierno de la enfermedad de su hija. Sin duda, el casting de actores para la película ha sido de lo más acertado.

Protagonistas de "Bajo la misma estrella"


Por otra parte, tratándose de un género tan manido, como es el romántico, el título ofrece una sesión que nos aparta durante más de dos horas de metraje de nuestra propia realidad, presenciando una emocionante historia que toca la enfermedad que más nos azota en pleno siglo XXI ,todo el mundo puede sentirse identificado por la cercanía de la trama. A pesar de que ya en otras cintas, el tema del cáncer adolescente ya ha sido tocado, como en “Un paseo para recordar” (2002) basada en una de las novelas de Nicholas Sparks o la más cercana “Restless”(2011) protagonizada por la excelente Mia Wasikowska, “BAJO LA MISMA ESTRELLA” tiene encanto propio, carisma en sus personajes y por supuesto un enorme sustrato literario, forjando la poesía con la filosofía y regalando frases memorables que se convierten en increíbles citas. También hay muchos sentidos metafóricos, incluyendo esa impetuosa obsesión por conocer que hay más allá de la historia del libro “Un dolor imperial”.

En cuanto a la puesta en escena, la fotografía obra de Ben Richardson goza de la belleza de los paisajes de la capital holandesa y cuenta con una sublime soundtrack que nos hace navegar en la historia con temas de M83, Ray LaMontagne, Ed Sheeran o de Indians, entre otros.

Por otra parte, “BAJO LA MISMA ESTRELLA”, bajo mi punto de vista, no va en busca de la lágrima fácil, aunque nos va a toca nuestra fibra sensible ya que aporta optimismo, e igual nos hace a ratos reír como nos hace llorar. Es una propuesta honesta en la que sabemos que nos vamos a encontrar (sobre todo los lectores de la novela) y que resulta una eficiente y fiel adaptación de la novela que creo no desencantará a sus más fervientes seguidores.

“BAJO LA MISMA ESTRELLA” ya está en cines gracias a 20th Century Fox España y nosotros la pudimos disfrutar gracias nuestros apreciados amigos de SENSACINE.COM en los Cines Kinépolis de Madrid.

Escena de "Bajo la misma estrella"

El director Alberto Morais asistió el pasado jueves 19 de junio a la 4ª edición de los "Encuentros con el cine" que se organizan en el Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife, donde comento su film "Los chicos del puerto" tras la proyección de esta.

'Los chicos del puerto' en 'Los encuentros con el cine' de Santa Cruz de Tenerife

El cuarto de los Encuentros con el cine, maravillosa denominación del cineclub en que se convierte el Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife una vez al mes, gracias a la labor de Digital 104 (empresa audiovisual compuesta por los cineastas canarios, Jairo López, Domingo González, Eugenia Arteaga y Jonay García), nos trajo el pasado jueves 19 de junio al realizador natural de Valladolid, Alberto Marais.

Tras la presentación del evento y el visionado de su más reciente largometraje, Los Chicos del Puerto, tuvo lugar en el emblemático teatro capitalino, un nuevo debate, distendido y enriquecedor, a propósito del cine en general (no faltaron anécdotas sobre Howard Hawks y el escritor Raymond Chandler, sobre los hermanos Cohen, o sobre la manera de Buñuel de dirigir a Catherine Deneuve), y del cine que le interesa a Marais, en particular. Aquellos cineastas que Alberto Marais tiene en mente a la hora de filmar, parecen bastante coherentes con sus propias imagines y objetivos. Menciona entre sus influencias más directas, al iraní Abbas Kiarostami y su cine de estructura circular, destacando una particular predilección por ¿Dónde está la casa de mi amigo? (Jané-ye dust koyast, Irán, 1987), o A través de los Olivos (Zire darakhtan zeyton (Irán, 2004); el cine naturalista y realista de Pier Paolo Pasolini, cineasta por quien siente absoluta veneración; el movimiento surgido en los años 60 en Inglaterra conocido como free cinema, cine con tendencia al documental (que pretendió tomar el relevo del neorrealismo italiano), vinculado al Angry Young men, (grupo de escritores de orígenes humildes, contrarios a las políticas de recortes, empeñados en el retrato de seres anónimos, en el umbral de la pobreza y en su rutina cotidiana, que leyeron el “manifiesto de los jóvenes airados”, en el Instituto Británico de Cine en 1956); o el largometraje Nadie Sabe (Dare mo shiranai, Japón, 2004), de Hirokazu Karoeda, la terrible historia de cuatro niños abandonados a su suerte por su madre, sin apenas recursos, en una sociedad actual absolutamente insensible y deshumanizada.

Alberto Marais debuta en la dirección con el documental Un Lugar en el cine (España, 2007), donde tiene la oportunidad, nada desaprovechada, de entrevistar a tres cineastas clave de nuestro tiempo. El realizador español Víctor Erice, el griego Theo Angelopoulos, o el guionista italiano Tonino Guerra (colaborador habitual de su admirado Pasolini), comparecen ante la cámara del joven director. Con estos tres cineastas del mediterráneo, vinculados, en palabras del propio Marais, estrechamente a la realidad y dialogantes con la propia historia de sus respectivos paises, se pretende realizar un trayecto fílmico que va desde el Neorrealismo Italiano hasta la modernidad y la concepción actual de la séptima de las artes. Por supuesto, el filme es una mirada al tipo de cine que le interesa al vallesoletano, como avalan sus posteriores trabajos. Las honestas palabras que emanan de las reflexiones incisivas y agudas de los cineastas entrevistados, destilan auténtica sabiduría.



Su segundo largometraje, primera incursion en la ficción, Las Olas (España, 2011), narra el viaje, pospuesto durante años, de Miguel después de la muerte de su mujer, desde Valencia hasta la ciudad de Argelés-sur-mer, al sudeste de Francia, a unos 35 kilómetros de la frontera con España. La ciudad francesa del Mediterráneo albergó un campo de refugiados, de republicanos españoles, que recibieron asilo en su huída del franquismo, al ocaso de la Guerra civil española. Miguel (interprteado por el actor Carlos Álvarez-Novoa) fue uno de los 500.000 refugiados que recalaron en dicho campo. El viaje del anciano es más un intento de reconciliación personal, que un trayecto geográfico. Antes un retrato humano y un conato de establecer un diálogo con la historia, que una película sobre la Memoria Histórica en sí. En el apartado técnico, Las Olas no oculta influencias del cineasta sueco Ingmar Bergman y en concreto de su memorable Fresas Salvajes (Smulltronstället, Suecia, 1957), donde otro anciano viajaba con una joven por el país, en el otoño de su vida. Las Olas se alzó con el premio San Jorge de Oro en la 33 Edición del Festival de Cine de Moscú.

En Los chicos del Puerto, Morais nos ofrece otro viaje, otro paisaje emocional, el de tres niños que recorren una Valencia apenas reconocible. Lo que en un principio iba a ser un documental sobre el marginal barrio valenciano de Nazaret (cercado por un enorme muro por un lado y por la autopista y toda su infraestructura, por otro, circunstancias éstas que contribuyen al notorio aislamiento que padece), terminó como una ficción en torno al deber del abuelo (interpretado por el actor canario Jose Luis de Madariaga) de uno de los tres niños protagonistas. Se trata de llevar a la tumba de un amigo suyo, Julio Ferrer, que acaba de morir, una chaqueta militar republicana. Es un viaje que el anciano no puede hacer. Su nieto Miguel, asume gustoso el compromiso sellado desde la guerra civil. En compañía de Lola y Guillermo, recorre el desolado barrio de la periferia valenciana. Los tres niños caminan por los espacios muertos de las autopistas, utilizan furtivamente el tranvía, trasnochan en la calle, visitan varios cementerios, estimulados por un deber casi ancestral y por la huída, aunque sea temporal, de un lugar sin futuro. A su regreso, sus progenitores apenas les han echado de menos. La madre de Miguel le pregunta dónde ha estado. El niño responde con un parco “por ahí” y la progenitora continua con sus quehaceres domesticos, como si nada hubiese pasado, como si el niño hubiese otorgado las mayores y más convincentes explicaciones respecto a su ausencia.

Alberto Morais en 'Los encuentros con el cine' de Santa Cruz de Tenerife
Alberto Morais
Salvo unos planos parciales de la Ciudad Monumental de las Ciencias y de Las Artes, la Valencia que retrata el director vallesoletano es, como decíamos, practicamente irreconocible. Las localizaciones del barrio de Nazaret, como apuntó Marais, servirían para enclavar una película sobre la Guerra de Irak. El joven director conoce bien el barrio en cuestión, pues su padre trabajó como médico durante muchos años en él. Lugares casi vacíos, nada emblemáticos, paisajes casi desérticos, personas practicamente alienadas, construyen el desolador viaje de los tres niños. Los chicos del Puerto es una película sobria, contenida, austera, de planos largos, estructurada alrededor del silencio. La película, según su director "...se construye a medio camino entre la pantalla y la mente del espectador. Si no hay trabajo del espectador, quizá la película no se construya”. Una gran responsabilidad, pero también un enorme aliciente, para el cinéfilo que se aproxime al visionado del filme.

El cineasta se plantea como objetivo, la naturalidad en grado sumo, la que se consigue sin efectismos visuales, utilizando los espacios como mecansimos narrativos, huyendo del énfasis en la sorpresa y de cualquier golpe de efecto, que estropean buena parte de las propuestas cinematográficas más recientes. La película configura, sin duda, un retrato social, con personajes en el umbral de la pobreza, a los que la cámara trata con absoluta dignidad y los mira de igual a igual. Marais utiliza una “mirada horizontal”, con el propósito de escapar de lo que él denomina “cine social con colchón”, el cine que focaliza los problemas sociales con un lenguaje burgués, plagado de constantes trampas de guión y con una puesta en escena cuyo sentido último es la transmisión al espectador de un torrente de emociones manipuladas y de un sentimiento final de culpabilidad. Ello, según el realizador, constituye un panfleto politico, y no hace trabajar al espectador.

En el plano actoral, el empleo de actores no profesionales para los roles de los tres niños, Omar Krim, Blanca Bautista y Mikel Sarasa, que interpretan, respectivamente a Miguel, Lola y a Guillermo, consigue el nada desdeñable propósito de la narración de la historia a través de sus rostros. Los niños fueron meticulosamente escogidos (en un casting de unos 600) y dirigidos precisamente para que no actuasen, para que fueran completamente naturales. La idea, nuevamente en palabras de su director, era que el texto (el guión) fuese por un lado y el gesto (la interpretación) por el suyo, sin que éste subraye ni enfatice aquél.

Alberto Morais en 'Los encuentros con el cine' de Santa Cruz de Tenerife

Los tres personajes, son unos niños tristes, que nunca se ríen, que juegan sin entusiasmo, sin la menor estridencia, en silencio, con plena seriedad. Son “niños viejos”, carentes de un tejido familiar y social adecuados, que viven el duro día a día de un barrio marginal de la periferia de Valencia. Miguel, Lola y Guillermo son niños invisibilizados por el despiadado mundo de los adultos. Unos adultos, que como apuntan las imagines de Marais, han deshumanizado su relación con los niños. No hay más que ver la reacción de las personas a las que los tres jóvenes preguntan datos, direcciones, etc. No solo no se interesan por ellos, es que los tratan de un modo muy distante, rayando lo despectivo. El mundo adulto actual invisibiliza a la infancia, al eslabón más débil de la cadena social.

En el coloquio que siguió a la proyección, la realizadora Eugenia Arteaga, apuntó un dato esencial “Los niños sienten mucho lo que hay a su alrededor y si no hay nada, no expresan nada”. Una muy aguda reflexión, que sin duda contribuye a clarificar la eficacia de la construcción de esta película sobria y contenida. Una película de la “estética de la quietud”, según palabras del moderador del coloquio, el historiador de cine y profesor de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna, Enrique Ramírez Guedes.

Los Chicos del Puerto es un trabajo honesto, que traza una mirada, a la vez compleja y sutil, hacia el universo infantil más desarraigado. Contiene un trabajo técnico muy cuidado y solvente, con un empleo del sonido natural absolutamente desolador. Tales características configuran el estimulante tercer largometraje de Alberto Marais, cineasta que estuvo absolutamente franco y accesible ante un publico escaso, pero muy permeable a lo que se compartía en el mágico encuentro con el cine nº 4 de la capital tinerfeña.

4º Encuentros con el cine de Santa Cruz de Tenerife


Sólo los amantes sobreviven
“SÓLO LOS AMANTES SOBREVIVEN” (Only Lovers Left Alive) es el último trabajo orquestado por el aclamado cineasta de cine indie Jim Jarmusch (Flores rotas, Coffee & Cigarettes) el cual firma el libreto de la película también. El plantel de actores lo encabezan dos estelares intérpretes, la actriz Tilda Swinton y el actor británico que da vida en la ficción al hermano asgardiano de Thor, Tom Hiddleston, a los que secundan de forma notable John Hurt, Anton Yelchin y Mia Wasikowska.

“SÓLO LOS AMANTES SOBREVIVEN” nos emplaza simultáneamente a la oscura ciudad de Detroit y a la exótica ciudad de Tánger. En la primera, reside Adam (Tom Hiddleston), un vampiro taciturno que ama tanto la música como a su compañera sentimental con la que lleva siglos de relación, la vampiresa Eve (Tilda Swinton) una gran amante de la literatura que ahora se encuentra en Tánger. Ambos necesitarán reencontrarse de nuevo y serán interrumpidos por la visita inesperada de un familiar, cuyas consecuencias pueden dar un giro esencial a sus sempiternas vidas.

Tilda Swinton & Tom Hiddleston in "Only the lovers left alive "
Tilda Swinton y Tom Hiddleston
El realizador Jim Jarmusch nos entrega esta pieza del séptimo arte de forma delicada y cuidada. Una nueva visión acerca del universo vampírico, partiendo de una historia extra romántica que une a dos amantes a través de los tiempos, el significado del “amor eterno” cobra sentido en esta bella obra cinematográfica que habla de sentimientos. Pero también de la pasión por la música, el arte y la literatura. En el largometraje nos encontramos innumerables guiños/homenajes a músicos, obras literarias, escritores…sólo hay que ver la pared del estudio de Adam que casi se cae de los cuadros con fotografías de grandes autores, donde podemos vislumbrar desde a Edgar Allan Poe hasta Oscar Wilde o los mismísimos Bob Dylan o Neil Young, entre muchos otros. También se nos muestra su enorme fervor por las guitarras ( mención especial a Eddie Cochran), posee una buena colección de guitarras antiguas con las que toca y compone su música rock. Y tampoco falta una extensa recopilación de discos de vinilos, que suenan habitualmente en su tocadiscos como buen melómano. Ellos también han marcado el ritmo de su dilatada existencia. Por otra lado, la exquisita y elegante vampiresa Eve ama la literatura y tiene las primeras ediciones de libros en sus idiomas originales (memorable la escena en la que hojea los libros sintiendo el tacto de sus hojas).

La historia discurre lentamente pero de forma intensa, construyendo un ejercicio nutrido de pasión y romanticismo con estética neogótica. El hilo conductor que mueve la trama nos va sorprendiendo contando con interpretaciones cargadas de matices y de diálogos densos e intelectuales que incluyen importantes figuras históricas, conversaciones que evocan a distinguidos poetas, filósofos y prestigiosos músicos.

Tom Hiddleston en "Sólo los amantes sobreviven"
Tom Hiddleston 
El título goza de una puesta en escena impresionante, todos los planos y encuadres están estudiados y visualmente es una verdadera maravilla, destacaría especialmente la presentación de sus dos protagonistas cuando empieza la película.

Sin duda alguna, los protagonistas centrales se merecen las más grandes de las ovaciones por su enorme entrega en sus roles, la química y conectividad se respira y palpa entre Tom Hiddleston y Tilda Swinton, las dos estrellas que brillan en la función y nos regalan una sesión cinéfila de élite. Sin olvidarnos de los secundarios de lujo que completan el reparto, que mantienen el nivel de calidad de sus principales contando con un simpático Anton Yelchin, una rebelde Mia Wasikowska y un antológico poeta en el que se mete en la piel, el veterano actor John Hurt.

La música está presente en todo momento durante todo el film, la banda sonora incluye temas muy variados, desde un tema de Hal interpretado en la película por la libanesa Yasmine Hamdan hasta Funnel of Love de Wanda Jackson o Little Village de Bill Laswell. La soundtrack original corre a cargo del grupo “SQÜRL” al que pertenece el director de la cinta, la partitura ha sido compuesta por el músico minimalista Josef Van Wissem ambientándonos en la mezclas culturales y diferentes geografías, estableciendo una atmósfera repleta de nostalgia.

John Hurt  in "Only the lovers left alive "
John Hurt
Aunque la versión romántica en el mundo de las criaturas de la noche ya lo vimos en la película de Drácula (1992) de Francis Ford Coppola basada en la novela homónima de Bram Stoker, la infravalorada Saga Crepúsculo o inclusive series actuales como True Blood o Crónicas Vampíricas esta nueva revisión nos trae unos chupasangres muy cools y contemporáneos que se acercan a una realidad intensificadora, viven distantes de la sociedad humana, Adam inclusive de manera despreciativa llama a los humanos “zombies” y se relacionan de forma selectiva, intentando no hacer ruido y hacer de sus días lo más fáciles y completos posibles. Utilizan smartphones, beben sangre de máxima calidad en copas finas y duermen en grandes camas. Aunque el peso del tiempo hace mella también y todo puede llegar a cansar, lo que queda constatado es que el amor es inquebrantable. 

Una buena película al que hincar el diente y que nosotros pudimos disfrutar gracias a nuestros apreciados amigos de SENSACINE.COM

Walter Pfister, también conocido como Wally Pfister, viene a presentarnos su ópera prima intitulada “Transcendence”, film que está apadrinado por el fenómeno cinematográfico de la dirección Christopher Nolan y la eterna compañera de éste (de correrías fílmicas y personales), Emma Thomas. Y no es para menos, ya que Wally es el fotógrafo de cabecera de Nolan

Contagiado por la enorme celebridad que ha ganado su mentor en los últimos años, Pfister decidió lanzarse al ruedo en la silla de director con este guión a cargo de Jack Paglen y la responsabilidad de la fotografía quedó en manos de Jess Hall, para concentrarse por completo en la dirección de su debut cinematográfico.

Pfister nos adentra en la historia del Dr. Will Caster (Johnny Depp), conspicuo científico-investigador de la A.I. (Artificial Intelligence) o I.A. (Inteligencia Artificial) quien ha creado una máquina-software capaz de tener todo el conocimiento humano acumulado a lo largo de las centurias (más o menos como las ambiciones de Google), pero con el plus de poseer el amplio rango de las emociones humanas, premisa que, como es cotidiano en este tipo de temas, nos acerca a uno de los temores primordiales del ser humano contemporáneo: que la máquina-software tome conciencia de sí misma, nos considere inferiores y por ello quiera acabar con nuestra existencia (“Terminator” de James Cameron, por ejemplo). Claro que ha habido variantes en las propuestas fílmicas a lo largo de los años: en unas, la máquina-software nos quiere someter (v. gr.: “The Matrix”); en otras, quiere mantener el status quo obtenido (v. gr.:“Wall-E”); y en unas más, hasta se enamora de nosotros (v. gr.:“Her”).

Johnny Depp  en "Trasncendence"
Johnny Depp
Lo interesante de la premisa de Paglen es que la creación de la máquina-software de “Caster” llevaría a un misterioso estado de excepción tecnológica; o en la acepción personal del Dr. Will, a la trascendencia. Este concepto lo sufre él en carne propia, ya que una bala contaminada con un radioisótopo, cortesía de un miembro del “RIFT” (“Revolutionary Independence From Technology”, algo así como “Independencia Revolucionaria de la Tecnología”, quienes están en contra de su proyecto), le va quitando la vida de forma gradual, por lo que días antes de morir, su esposa, la Dra. Evelyn Caster (Rebecca Hall), enlaza el conocimiento y las emociones de su esposo a la supermáquina creada por éste.

Una vez muerto, el Dr. Caster logra su propia trascendencia, pues ahora él es la máquina, él es el software y conectado a Internet se convierte en lo que podría ser la mayor amenaza para la humanidad o en la redención que por tantos años hemos esperado como especie.

Lo que pudo haberse convertido en un extraordinario debut cinematográfico, simplemente quedó en una anécdota del largo rubro de la historia del cine. Pfister no logra la conexión con el espectador: no hay en su metarrealidad encuadres que emocionen; no hay siquiera efectos visuales que llenen la pupila (lástima por los 100 milloncetes de dólares que gastaron en la realización de esta película); no hay nada que rescatar en los parlamentos de los actores. No se nota el esfuerzo por querer conmover, por querer cimbrar las estructuras pensantes de la audiencia, que la lleve a cuestionarse sus propios dichos, sus costumbres, sus metas, sus miedos o sus alegrías, o en otras palabras, su propia trascendencia. Simplemente fue llevar a la pantalla un guión, sin tomarse la molestia de saber si tenía la capacidad de ser cinematográfico, de si la existencia de esta obra tendría la cualidad de unirse al espíritu humano del cual surgió.

Morgan Freeman, Rebecca Hall y Cillian Murphy en "Trasncendence"
Morgan Freeman, Rebecca Hall y Cillian Murphy
Incluso la música está por encima del film. Este único acierto corrió a cargo de Mychael Danna, quien ya había incursionado en estos temas del Sci-Fi con “Johnny Mnemonic” (1995). Además el originario de Manitoba, Canada ya presume un Oscar en sus vitrinas por “La vida de Pi” (2012).

Por lo que toca a los actores, éstos también estuvieron en carácter de intrascendentes. Johnny Depp, despojado de paliacate o sombrero loco, caracterizado esta vez como en su papel de “A la hora señalada” (1995), desarrolla su personaje como una tabla de policarbonato: planito, planito. Es un buen actor y ha tenido buenos registros actorales a lo largo de su carrera, pero esta vez nos quedó a deber.

Morgan Freeman. El buen Morgan. A pesar de su edad, es un actor muy solicitado en Hollywood y no por nada, pero después de haber visto esto, prefiero recordarlo por “Seven”, “Million Dollar Baby”, en la trilogía de Nolan del Hombre Murciélago o en aquel inolvidable papel como “Red” en la sublime “Cadena perpetua”. Aquí nomás vino a embolsarse unos billetes.

De quien sí me esperaba más, era de Kate Mara (hermana de Rooney, protagonista de “Her”), por el hecho de que desde hace tiempo ella ha querido ser trascendente en Hollywood, pero con este tipo de actuaciones no lo va a lograr. Se supone que era la acérrima enemiga del Dr. Caster, como una de las líderes del grupo extremista RIFT, sin embargo, casi ni tiene tiempo en pantalla. A estas alturas de su carrera debería tener la habilidad de conseguir más parlamentos para poder desarrollar un personaje (cualquiera que éste sea) que le brinde resultados satisfactorios. No obstante, como estaba en plan de intrascendente, esto no le importó.

Es entendible que cuando trabajas para alguien tan célebre por hacer tan bien las cosas como Christopher Nolan, te contagies del ánimo reinante y te entren ataques de creatividad que no posees; Pfister ha sido víctima de ello y debe comprender que como director de cine es un excelente fotográfo: trascendente en esto último, pero completamente intrascendente en lo primero.

X-Men: Días del Futuro Pasado [2ª Crítica]
Bryan Singer se acordó de dar el do de pecho nuevamente: retomó aquellas buenas hechuras que mostró en esa genial pieza cinematográfica llamada “Sospechosos habituales” (1995) y angula su carrera hacia una nueva dirección que es de esperar ya no abandone. Porque, a veces, se toman las decisiones equivocadas, los caminos erróneos, sin embargo, nunca es tarde para reagrupar las ideas, suministrar la mente de las fortalezas del alma y emprender la ruta hacia el sendero correcto.

Después de sorprender al mundo con la ya mencionada “Sospechosos habituales”, tuvo su primer contacto con los “X-Men” en el 2000 y al no contar éstos con antecedentes cinematográficos, Singer pudo destacar en la dirección de esta película, sin reproches por parte de la crítica y del público, pues contó con la ventaja de que ya se ansiaba ver de carne y hueso, y en la pantalla grande a los mutantes del Profesor Charles Xavier.

Posteriormente, mantuvo las estructuras en “X-Men 2” (2003) e incluso logró un mejor producto. Todo marchaba sobre ruedas, pero cuando le tocó emprender el vuelo junto a Kal-El, el director neoyorkino sufrió del efecto de la gravedad y se estrelló sin más remedio. No contento con ello, se aventó a dirigir a Tom Cruise, entregando un film bastante irregular con “Valkiria” (2008) y para colmo en 2013, cuando parecía que retomaba el camino, el pésimo final de “Jack el caza gigantes” terminó por desmoronar todas las ilusiones sin llegar a cristalizarlas.
Bryan Singer rodaje "X-Men: Días del Pasado Futuro"
Singer luce como un friki total... aunque cuando hizo la primera X-Men, no tenia ni idea de quienes eran...

En fin, que esta escalada hacia el averno no paraba, pero algo (o alguien) lo hizo entrar en razón: Él creó el mundo de los X-Men para el cine, lo dotó de personalidad y peso propios. ¿Quién mejor que él para recomponer el camino de sus queridos mutantes y de su propia carrera como director de cine?

Retomando la historia del cómic “The Uncanny X-Men” de 1981 (cuya trama y trazos son crédito de Chris Claremont y John Byrne) de Marvel Comics (de los números 141 y 142 básicamente), Singer teje en pantalla la urdimbre del exterminio de los mutantes a manos de los “Centinelas” (“robots gigantescos y sofisticados programados para exterminar mutantes”, según definición Marvel). Con la adaptación cinematográfica surgieron algunos cambios respecto a los dos comics; modificaciones que Simon Kinberg (guionista de esta película) realizó de manera efectiva: la primera y más notable es la del viajero en el tiempo. En el cómic epónimo #141: “Days of Future Past” (“Días del futuro pasado”), quien se traslada en el tiempo es “Kitty Pride” a través de “Rachel” -una telépata y telequinética-, para advertir a sus homólogos en el pasado de la seria amenaza que se cierne sobre su futuro. En el film, el enlace es “Kitty” (Ellen Page) y el transportado es “Wolverine” (Hugh Jackman). Nada perdido Kinberg y Singer. ¿Quién ha sido el personaje más rentable de la franquicia? Pues Logan, ni más ni menos. El carisma y la autenticidad que le ha aportado Jackman a este papel es irrebatible. La quintaesencia del personaje de las garras está exaltada en Hugh, quien magistralmente supo meterse en la piel de “Logan” desde el principio, nació para interpretarlo; lo dobla, lo desdobla, lo sacude y lo acomoda según su conveniencia y siguen siendo uno solo. Adamantium es lo que corre por la sangre de Hugh Jackman. Así entonces, el héroe central tenía que ser él.
Centinela de  "X-Men: Días del Pasado Futuro"
El centinela mas parecido a los originales que encontraremos en el film

Otra clave de este acertado film es la modificación de los “Centinelas”; el modelo que aparece en el cómic es puesto en escena en la época de los 70’s y ante el lógico desarrollo del tiempo y la tecnología, aparecen los renovados “Centinelas” en el futuro con la virtud de mimetizar las condiciones ventajosas de sus enemigos en cuestión, o sea, los mutantes. Replican los poderes de todos ellos. Un llamativo y portentoso modelo que ya verán en pantalla en toda su magnitud.

También otra acertada modificación es la batalla que se libra en el pasado: en el cómic #142 intitulado “Mind Out of Time!” o “¡Mente a destiempo!”, la refriega se da en 1980, mientras que en la película es en 1973, cuando la década de los 70’s ya tenía una identidad propia, alejada de los 60’s y con la inserción de melodías que logran refrescar el desarrollo de la saga y le imprimen un sello inconfundible a este metraje. Los hipnotizará la demostración de poder que hace “Quicksilver” al unísono de la voz de Jim Croce mientras éste interpreta “Time in a bottle”; suena un tanto ridículo, pero ya verán qué brillante es este plano-secuencia tan bien logrado por Bryan Singer.

Se da el choque entre mutantes, pero a diferencia del cómic, en la película la pelea se centra principalmente entre “Mystique” (Jennifer Lawrence) y “Magneto” (Michael Fassbender). En “¡Mente a destiempo!” es una lucha grupal y brutal entre “La Hermandad de Mutantes Malvados” (compuesta por “Avalanche”, “Destiny”, “Pyro” y “Blob”, sin soslayar a su líder, “Mystique”) y los “X-Men” (integrados en este combate por “Colossus”, “Wolverine”, “Storm”, “Nightcrawler”, “Angel” y “Kitty Pride”). Muchas veces las batallas multitudinarias son estupendas (cuando las coreografías son muy buenas) y hay sobrados ejemplos de ellas en la historia del cine. Pero en esta ocasión se agradece, ante el bien desarrollado drama que ejecutó Bryan Singer (superando en este renglón incluso a “X-Men 2”) que en 1973 el peso de la película recayera en la siempre inquietante Jennifer Lawrence, para venir a confirmarnos lo que siempre hemos pensado de ella: que es una excelente actriz.

Jennifer Lawrence en "X-Men: Días del Pasado Futuro"
Jennifer Lawrence, espectacular como siempre

Hay otros aciertos de este film, más pequeños, pero también muy certeros: el “Dr. Bolivar Trask” (supremo Peter Dinklage); “Blink” (qué atractiva Bingbing Fan); “Charles Xavier” (en sus dos versiones: James McAvoy y Patrick Stewart); “Magneto” (con el tándem Fassbender-McKellen); “Beast” (el bien evolucionado Nicholas Hoult); y la versión de Richard Nixon que continuamente aparece en “Los Simpsons”: Mark Camacho.

¿Y la escena post-créditos? Existe una. Aunque aparece hasta el mero final de los créditos, no se la pierdan pues es el preámbulo para la siguiente entrega de la saga: “X-Men: Apocalypse” (será dirigida por el mismo Bryan Singer para el 2016).

¿Qué impacto tendrá en este verano de 2014 esta película? Para responder me gustaría parafrasear a los mismos “X-Men”: “Todo queda en ellos… como siempre, cuando hay un verano que salvar”. Y vaya que lo salvaron.

Peter Dinklage en "X-Men: Días del Pasado Futuro"
Dinklage es otro de los aciertos del film