Ven al preestreno de "El Juez" en Sevilla". Tenemos 40 entradas dobles

Crítica de "Ninja Turtles", el esperado regreso de las Tortugas Ninja a los cines

El por qué del declive de los Simpson

Crítica de 'La Isla Mínima': probablemente el mejor título español de 2014

Atrévete a realizar el test del sombrero seleccionador y averigua de que casa eres

Crítica de "Guardianes de la Galaxia", puro divertimiento para fans y no fans de Marvel con 700 millones de recaudación en todo el mundo

Mostrando entradas con la etiqueta Criticas de Cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Criticas de Cine. Mostrar todas las entradas
Esta película ilustra perfectamente los motivos por los que el cine español no logra levantar cabeza. Afortunadamente, este año parece que la tendencia se va invirtiendo, pues tenemos entre las más vistas en taquilla, algunos films patrios.

La Jungla Interior

La Jungla Interior representa el sector de las masturbaciones intelectuales, de esos creadores o autores ególatras que se creen superiores al resto de los mortales y que hacen películas gratuitamente, porque enseguida, se llevan a una jugosa subvención. Y es que esta cinta, a Juan Barrero, su director, guionista y protagonista, no le ha debido de costar mucho, básicamente porque la hemos pagado entre todos los españoles vía subvenciones, lo cual no deja de ser injusto, porque a Michael Bay, Chris Nolan, Peter Jackson, Ridley Scott, Clint Eastwood y un largo etc. que también incluye a realizadores españoles,  nadie les subvenciona sus películas, y, curiosamente, hacen historias realmente magníficas.

¿A más subvenciones mayores bodrios? Puede ser. De hecho, esto que es tan típico nuestro, también es muy típico en Francia. Se lo copiamos a ellos y muchos lo defienden bajo el paraguas falso de esa "singularidad europea". Bueno, pues desde luego serán singulares, pero nadie ve sus películas. Muy rentable no creo que sea esa especial singularidad ¿no?
Además de que La Jungla Interior es un despropósito desde el propio título del film. La historia que nos cuentan carece de total interés, no hay esfuerzo de ningún tipo por hacer que el espectador se integre en la película y participe de la historia, no hay esfuerzo para que empaticemos con los personajes. No hay esfuerzo para lograr una fotografía ni un sonido ni nada decente en esta cosa rara. Un relato en el que se mezcla un viaje a una jungla de Costa Rica para buscar una orquídea descubierta por Darwin siglos atrás, con un relato costumbrista cutre en el que Gala, la novia de Juan, quiere tener un hijo pero su novio o marido no quiere tener descendencia. Como diría el doctor Sheldon Cooper: "¿En qué universo medianamente racional hay una conexión coherente de estos hechos?" ¿En qué universo medianamente racional es necesario mostrar en primer plano una masturbación? ¿Aporta algo esta cosa al cine, a nuestras vidas? A nivel personal no me ha aportado nada, salvo hastío y ganas de salir corriendo de la sala, por primera vez en mi vida, porque jamás he abandonado una película aunque me estuviese aburriendo.

Pero lo que más duele no es la total apatía y la falta de interés en hacer una película en condiciones, lo más doloroso de todo es pensar que entre todos hemos pagado esta cinta que fuera de entornos "gafapasteros" no interesará a nadie, y que por supuesto, no recuperará el dinero invertido en ella. Vamos, que prefiero verme una película de Hollywood, por muy mala que sea, a ver este producto inane que encima está premiado en algunos festivales, sitios que se suponen serios, y que desde luego, en los últimos años,  para mí han perdido cualquier atisbo de credibilidad.

Aún así, mi critica no es más que un conjunto de sensaciones personales y vosotros sois libres de elegir si queréis verla o no, pero de decidiros a hacerla, y si ciertamente habéis disfrutado con ella, os agradecería que vinierais y me contarais que es exactamente lo que se me ha pasado o que estado de animo es necesario para disfrutar de obras como estas.



Sigue a De Fan a Fan en redes sociales
“NINJA TURTLES (LAS TORTUGAS NINJA, 2014)” (Teenage Mutant Ninja Turtles) es un reboot muy esperado que llega a nuestras carteleras españolas de la mano de Paramount Pictures Spain este próximo viernes 17 de Octubre en formatos 2D y 3D.

Crítica de Ninja Turtles (Las Tortugas Ninja): Un reboot decente y entretenido




“NINJA TURTLES” está dirigido por el cineasta de cine fantástico y de acción, Jonathan Liebesman, artífice de títulos como “Invasión a la Tierra” (2011) o de la secuela de Furia de Titanes, “Ira de Titanes” (2012). Al servicio del realizador se ponen la guapísima Megan Fox (Saga Transformers) junto con Will Arnett, William Fichtner, Alan Ritchson, Noel Fisher, Pete Ploszek, Jeremy Howard, Danny Woodburn, Tohoru Masamune y Whoopi Goldberg.

La ciudad de Nueva York está siendo atacada por una peligrosa banda formada por Shredder y el Clan del Pie, los cuales controlan a la ley y a los altos mandos. Para detener a estos malhechores y salvar la ciudad del caos será necesaria la intervención de las poderosas Tortugas Ninja que contaran con la ayuda de la intrépida periodista April O´Neil (Megan Fox) y su simpático compañero de trabajo Vern Fenwick (Will Arnett).

El revivir nuestra infancia junto a las nuevas generaciones es un reclamo evidente para acercarse al cine a ver esta nueva aventura familiar protagonizada por las cuatro entrañables tortugas ninjas con nombres de artistas renacentistas creadas por Kevin Eastman y Peter Laird en la década de los ochenta. Mucho material ha surgido después de su creación en papel, dando vida y forma a las clásicos reptiles en diferentes franquicias de series animadas y películas, incluyendo videojuegos que convirtierón esta marca en una maquina masiva de hacer dinero. 

Megan Fox en Ninja Turtles
Esta nueva entrega supone el relanzamiento y la renovación de imagen de Leonardo, Raphael, Donatello, Michelangelo y el maestro Splinter, recuperando la historia de sus personajes desde sus cimientos, quedando patente que este es el comienzo de una nueva saga cuya secuela ya tiene luz verde.

Para los más fervientes y exigentes seguidores, el nuevo look de las tortugas puede resultar algo chocante, ofreciéndonos unas tortugas de dos metros de altura con excesivos músculos, lo que las hace parecer atiborradas de esteroides y es posible que muchos prefieran quedarse con el diseño de las originales. No obstante, no han perdido la esencia que las vio nacer en cuanto a su carácter entusiasta, su forma de vida (su pasión por las pizzas, con product placement incluido de Pizza Hut) y el humor que las representa.

La cinta cuenta con una espectacularidad visual apabullante, bajo una estética comiquera, y viene cargadísima de efectos especiales donde se nota la mano del productor del film, Michael Bay, que al igual que en su Saga de Transformers la película contiene incesante acción, asombrosas explosiones, buenas batallas coreografiadas, e incluso un robot, el del principal antagonista, que parece sacado de alguno de los largometrajes de los famosos robots de Bay.

Shreeder en Ninja Turtles
Shreeder
En cuanto al apartado artístico, tenemos a Megan Fox, reina de los blockbusters, la actriz se mete en la piel de la periodista April O´Neil, aportando su belleza física y una interpretación lineal, nada trascendental, a pesar de que tiene mucho tiempo en pantalla. Su registro está totalmente desaprovechado y se queda a un lado en cuanto a las verdaderas protagonistas aparecen en escena, Las Tortugas Ninja. Como suele suceder últimamente con cintas de este género, han contado con la presencia de una estrella reconocida del séptimo arte, la oscarizada actriz, Whoopi Goldberg, la cual figura muy poco en escena, pero añade un valor extra al embarcarse en el proyecto, lástima que no se haya sacado mayor partido a su vis cómica y esté en un papel menor tan desaprovechado. El resto del plantel cumplen con lo necesario en su roles, destacando por encima el prolífico actor William Fichtner como Eric Sacks.

La aventura coge impulso llegando hacia la mitad del metraje, estableciendo un verdadero acierto en componer en dos partes la trama, el prólogo para introducirnos de forma adecuada en los orígenes de los personajes del cómic y el desarrollo que da volumen y ritmo a la historia que es además, cuando disfrutamos de la vertiginosa acción de la cinta.

Respecto al libreto obra del trío formado por Josh Appelbaum, André Nemec y Evan Daugherty tiene carencia de originalidad, nos puede recordar a la nueva saga de Amazing Spiderman con ciertas analogías. Por otra parte, queda claro al target que va dirigido esencialmente el título, dado que al público adulto le puede resultar el humor de la película infantiloide con chistes fáciles, aunque gana puntos en su favor por los diversos guiños frikis introducidos inteligentemente en los diálogos.

Escena de Ninja Turtles 2014
Splinter y las Tortugas junto a April
La música del film es del compositor y productor californiano Brian Tyler responsable de crear las partituras entre otras, de Fast & Furious, Constantine y Iron Man 3, el cual ha sabido encajar a la perfección sus composiciones en las escenas trepidantes, repletas de dinamismo y acción hasta llegar a la exhalación del autodescubrimiento, así como en la introducción de la historia mediante ritmos más suaves.

Por lo tanto, NINJA TURTLES no se sitúa al nivel de calidad de otras producciones basadas en superhéroes estrenadas este año, como Capitán América: Soldado de Invierno, X- Men: Días del futuro pasado o Guardianes de la galaxia, pero sin duda, suministra entretenimiento y cumple con las expectativas que se pueden tener habiendo visto las anteriores entregas cinematográficas de las heroicas tortugas.



Sigue a De Fan a Fan en redes sociales
Hacer un film que consiga perdurar en la memoria de los espectadores es difícil, y aunque el director de Coherence, James Ward Byrkit (un encargado de los storyboards de la saga "Piratas del Caribe), ha intentado grabarse en nuestra memoria con un extraño film que mezcla elementos de ciencia ficción, el resultado no ha resultado especialmente positivo.

Crítica de Coherence
Dicen que esta película está entre la ciencia ficción y el thriller psicológico. Personalmente, no los percibo por ningún lado. Siempre intento ser justo en mis valoraciones y sacar aspectos positivos de todas las películas que veo. Pero ahora mismo me resulta imposible hacer eso. Porque Coherence es una cinta bastante incoherente, liosa, absurda y que en ciertos momentos produce cierto grado de hilaridad que resulta necesario para poder sobrellevar mejor la experiencia. Desde luego, hay algo que sí que es positivo en esta cinta: el metraje. Los espectadores darán gracias a los dioses porque dure una hora y veintipocos minutos.

¿Qué cuenta Coherence? Pues todo transcurre en una cena de amigos. Esa noche, va a pasar un cometa, bautizado Miller. Una de las mujeres que está cenando cuenta unos acontecimientos que tuvieron lugar en Finlandia a comienzos del Siglo XX. Pasó un cometa que hizo que los habitantes de un pueblo se trastornaran. De hecho, una mujer llamó a la policía diciendo que el hombre que estaba junto a ella no era su marido, porque lo había matado la noche anterior. A raíz de todo esto, la película plantea: ¿Podría volver a suceder lo mismo?

El director, James Ward Byrkit, que además es el guionista y productor ejecutivo de la película, se ha empapado de lecciones de física cuántica, y se ve que le han sentado especialmente mal, porque todo pretende girar alrededor del experimento del Gato de Schrödinger.

Nicholas Brendon en Coherence
Brendon ya no es el adolescente que cazaba demonios para Joss Whedon
La cuestión (que vimos en The Big Bang Theory) es muy sencilla: un gato metido en una caja. El animal puede estar vivo o puede estar muerto. Dos realidades diferentes, que se entrecruzarán, debido a un hecho fortuito. El film quiere ser una metáfora de ese experimento. Los amigos son el gato, la casa en la que están es la caja, y experimentamos un recorrido psicoapocalíptico por diferentes realidades, donde los personajes se encuentran con dobles de sí mismos que pueden ser malos o buenos. Lo que está claro es que el director ha reunido a un grupito de amigos suyos (entre los que destaca Nicholas Brendon, uno de los protas de "Buffy Cazavampiros"), no se han gastado nada y desde luego, él mismo, se ha hecho un lío con la física.

Hay films que tienen numerosos fallos de guión pero que, a la hora de la verdad, no tienen pretensiones de ningún tipo salvo las de entretener y hacernos pasar un buen rato. Normalmente este tipo de películas no resultan molestas; pero creo que films pretenciosos como Coherence sí que resultan molestos y sobretodo te hacen preguntarte cómo es posible que ganen premios en festivales supuestamente serios.

Sintiéndolo mucho, no puedo darle el aprobado, pero siguiendo la política de esta web, os invitamos a que, si os atrevéis, descubráis a lo que me refiero por vosotros mismos a partir del 24 de octubre,  aunque ya conocéis el dicho... ¡Quien avisa no es traidor!



Sigue a De Fan a Fan en redes sociales
“TORRENTE 5: OPERACIÓN EUROVEGAS” se estrena por fin hoy en nuestras carteleras españolas de la mano de Sony Pictures Spain. El personaje mítico de la saga que encarnó y creó Santiago Segura, ya hace más de una década, arrancando con “Torrente, el brazo tonto de la ley” (1998), regresa en su quinta entrega, demostrando que aún le queda mucho más cartuchos que gastar y que su enorme carisma y su característico humor a lo más “cañí” tiene mucho más que dar de sí.

Crítica de Torrente 5: Operación Eurovegas
Bajo los mandos del realizador madrileño se han puesto (algunos ya habían intervenido en las anteriores entregas) Julián López, Jesulín de Ubrique, Alec Baldwin, Fernando Esteso, Carlos Areces, Angy Fernández, Anna Simon, Neus Asensi, Chus Lampreave y Florentino Fernández.

En esta quinta entrega de la saga, Torrente se enfrenta a una España del 2018, donde no reconoce su patria que se encuentra fraccionada y convulsa. Es entonces cuando planeará un suculento golpe al casino de Eurovegas con la ayuda de un equipo de expertos que reclutará para la ocasión.

Si bien, su predecesora Torrente 4: Lethal Crisis (Crisis Letal, 2011), estaba un escalafón por debajo de sus antecesoras y primordialmente por la que vio la luz el inicio de a Saga, esta secuela rinde homenajes a tutiplén, nos trae un “Torrente” más madurado, sin perder su esencia, con sus frases personales, pero rodeado de un nuevo clan de camaradas que ayudaran a que la sesión palomitera sea más que disfrutable. De lo más sorprendente que hallaremos en este film, es el debut como actor del famoso ex-torero, Jesús Janeiro, en el papel de Jesusín, el primo del brazo derecho de Torrente, Cuco, al que dio vida el actor Gabino Diego durante la segunda entrega y que ahora recoge el testigo para interpretarlo el cómico actor Julián López (Muchachada Nui, No controles) quedando como los dos principales compañeros en esta nueva gesta de “Torrente”.

Protagonistas de Torrente 5: Operación Eurovegas
Torrente y su grupo de especialistas
Para este nuevo largometraje de la franquicia, se ha optado por contar con una famosa estrella de la meca del cine Hollywoodense, siendo el antagónico de nuestro principal, el actor Alec Baldwin, con quien se nota ha trabajado muy bien Santiago Segura, existe buen feeling y buena química entre ellos, que buenamente se traduce en pantalla. Al sumar al equipo a éste prestigioso intérprete, el realizador sabia que se apuntaba un tanto y que sería un reclamo más para acercarse al cine a ver esta nueva producción.

El guión del cineasta español es satírico, tocando lo político (corruptelas) y mostrándonos el futuro de nuestra nación en un estado de retroceso y de total declive, que nos lleva a la introspección, y que va más allá del humor fácil, convirtiendo en humor negro y paródico muchas de las situaciones más difíciles por las que podíamos atravesar, y que en la actualidad, atravesamos.

En la cinta encontraremos muchos guiños, incluyendo cinematográficos, como por ejemplo a la saga Ocean´s Eleven, notorios homenajes a figuras míticas del cine español. Además de incluir numerosos “cameos” de artistas y personajes públicos que van desfilando a lo largo del metraje. Esto aporta dinamismo a la función con un resultado excitante para el espectador al no parar de ver caras reconocidas del panorama actual.

Neus Asensi en Torrente 5: Operación Eurovegas
Neus Asensi y otros actores vuelve a aparecer en esta quinta entrega de Torrente.
Sin embargo, y pese a que la película está bien facturada incluyendo buenas escenas de acción, hacia el final se empieza a desinflar el interés por lo que está pasando, desconectando a ratos con el espectador, menos mal que se arregla cerca del desenlace final donde despega literalmente, entregando una de los momentos más repletos de comicidad donde interviene un premiado actor argentino.

Por lo tanto, “TORRENTE 5: OPERACIÓN EUROVEGAS”, no es más de lo mismo, es una historia de actualidad. Es hilarante, con buenos gags, sin llegar a ser cargante. Ofrece lo que espera cualquier amante de la saga, unas buenas risas, una buena sesión de entretenimiento y hace que cojamos un poquito más de cariño a nuestro insigne personaje ibérico.



Sigue a De Fan a Fan en redes sociales
El nuevo trabajo de David Fincher, en el que participan Ben Affleck y Rosamunde Pike, llega a la cartelera española el 10 de octubre, y teniendo en cuenta que será uno de los títulos más elogiados del año, te traemos ya la crítica de este esperado film.

Crítica de Perdida, de David Fincher con Ben Affleck y Rosamund Pike

Cuando te encuentras con una adaptación literaria a lenguaje cinematográfico, lo mínimo esperable es que el film refleje la esencia del libro en el que se basa. Sin duda, hay un auténtico maestro en lograr este objetivo y se trata de David Fincher, el director que tiempo atrás hizo historia con “Seven”, un thriller oscuro y asfixiante hasta la médula que ha creado escuela en films posteriores de ese género. He mencionado Seven pero podría seguir con Zodiac, el Club de la Lucha y alguna que otra más. Fincher es alguien que sabe elegir muy bien los proyectos que lleva a cabo, y con “Perdida” (Gone Girl) vuelve a demostrarnos que esto es absolutamente cierto.

¿Es una de las Grandes películas del año? Desde luego que sí, y eso que este año no ha sido especialmente malo en cuanto a estrenos, ha habido películas realmente buenas aunque sí que es cierto que pocas, pero “Perdida” es una obra que de nuevo pone el listón muy alto. No voy a aventurarme a decir que es perfecta porque tampoco es esa la cuestión (además, en esto intervienen las percepciones de cada uno) pero sin duda estamos ante una cinta ejecutada de manera extraordinaria desde los primeros minutos hasta el desenlace.

Ben Affleck y Rosamund Pike en Perdida, de David Fincher
Ben Affleck y Rosamund Pike
¿Qué nos cuenta “Perdida”? Pues es un relato sobre un matrimonio no muy bien avenido. Sobre cómo dos personas creen conocerse y que con el paso del tiempo se dan cuenta de que en el fondo no es así; refleja perfectamente la irresponsabilidad en la que muchas parejas caen, y consiste en que dos personas se encuentran, se consideran atractivos físicamente, salen unas cuantas veces y al poco ya estamos prometidos.

Un matrimonio que creemos que está forjado en la lámina sólida del compromiso y de la entrega total al otro cuando se está enmascarando la dura realidad.

Es en este punto donde entra el elemento noir o policíaco, cuando Amy (Rosamunde Pike) desaparece de casa, y su marido Nick (Ben Affleck) se encuentra con una escena en la que la única interpretación que cabe es que algo terrible ha ocurrido. Es una de esas historias en las que no todo es lo que parece, y la he disfrutado enormemente porque Fincher me ha hecho revivir los mismos sentimientos que me suscitaron las páginas de la novela de Gillian Flynn en la que se basa el film: Desasoiego, tensión creciente, y un enorme impacto. 

Ben Affleck en Perdida, de David Fincher
Ben Affleck busca a su esposa en "Perdida"
El apartado técnico está logrado a la perfección. La atmósfera que poco a poco se va volviendo cada vez más oscura, los silencios, las miradas, el gran uso de la música de Trent Reznor y Atticus Ross, la casita en donde viven los protagonistas que parece de cuento de hadas y en cuyo interior hay numerosos secretos; y como principal elemento a destacar: la intervención de los Medios de Comunicación en la historia. Un perfecto reflejo de hasta donde están dispuestos a llegar algunos con tal de subir los índices de audiencia, es decir, convertir una desgracia en sensacionalismo barato con el que modificar la opinión de los oyentes crédulos y sin criterio.

Para concluir, debo añadir un especial elogio a las interpretaciones principales. Ben Affleck desde luego está fantástico, parece que la madurez le sienta muy bien y que ha aprendido algo desde que él mismo es director de películas todas excelentes; y por otro lado Rosamunde Pike, ha demostrado que es una gran actriz. Si ambos fuesen a los próximos Oscar como candidatos no me extrañaría en absoluto, especialmente ella. No hay nada como tener un buen director con ellos. “Perdida” es una muestra de CINE con mayúsculas.



Sigue a De Fan a Fan en redes sociales
“LA ENTREGA” (The Drop) ha aterrizado en nuestros cines este fin de semana. Este título de 20th Century Fox España lo pudimos disfrutar en el preestreno que organizaron nuestros apreciados amigos de SENSACINE.COM en los Cines Kinépolis de Madrid.

Crítica de "La Entrega"

“LA ENTREGA” supone el debut Hollywoodense del cineasta de origen belga Michaël R. Roskam (Bullhead), el cual ha conducido con pulso firme a Tom Hardy (El caballero oscuro, La leyenda renace), Noomi Rapace (Prometheus) y al gran actor James Gandolfini, popular por su mítico papel de Tony Soprano en la serie “Los Soprano”, en su póstuma obra cinematográfica.

La cinta ha sido presentada en la 62 edición del Festival de San Sebastián, alzándose con el premio del jurado al mejor guion adaptado, el cual, está firmado por Dennis Lehane, el propio autor del relato corto en el que se basa la película, titulado “Animal Rescue”, y quien también se encargó de escribir otras exitosas novelas llevadas al cine como son Mystic River (C. Eastwood), Shutter Island (M. Scorsese) y Adiós pequeña, adiós (B. Afleck).

En LA ENTREGA viajamos al distrito neoyorkino de Brooklyn donde conocemos a Bob (Tom Hardy) un introvertido camarero, y a su primo Marv (James Gandolfini) que trabajan mano a mano en un bar propiedad de una peligrosa banda mafiosa, el cual usan como tapadera para blanquear dinero.

Tom Hardy y James Gandolfini en "La Entrega"
Tom Hardy y James Gandolfini 


Un día en la vida de Bob, y a través de un malherido cachorrito, se cruzarán, Eric (Matthias Schoenaerts) un inquietante ex-convicto con problemas mentales y Nadia (Noomi Rapace), una mujer insegura y misteriosa, acabando implicado de forma involuntaria en una complot criminal.

La ambientación y la puesta en escena nos emplaza a una sórdida y oscura Brooklyn con un destacable trabajo de fotografía a manos de Nicolas Karakatsanis, el mismo con el que contó el realizador del film en su primer largometraje Bullhead (2011).

El trabajo actoral es brillante, comenzando por un hermético Tom Hardy, el desaparecido James Gandolfini, experimentado y veterano intérprete, un maestro en papeles de cine de género negro que avala la calidad del film. Durante su visionado se me vino a la cabeza su sublime interpretación junto a Brad Pitt en “Mátalos suavemente” (2012), y el trío protagonista lo cierra la enigmática Noomi Rapace que está a la altura de sus compañeros de reparto con su interpretación.

Este notorio trabajo cuenta con un acertado cast de intérpretes, donde sus secundarios también rinden bien, registrando actuaciones convincentes y necesarias para no desnivelar la función, destacando principalmente el actor Matthias Schoenaerts en su agresivo y descontrolado personaje lleno de odio que turba al espectador.

Tom Hardy y Noomi Rapace en "La Entrega"
Tom Hardy, Noomi Rapace y el cachorro que da pie a su encuentro en "La Entrega"


La trama es de lo más esencial para que “LA ENTREGA” nos invite a embarcarnos definitivamente en este circuito de emociones contenidas, en el marco del crimen organizado, centrándose en sus protagonistas, especialmente en el personaje de Bob, que se dibuja a la perfección, tan correcto es su trazado que llega a rozar un poco la previsibilidad en su entramado final, pero que aún así no desmerece en absoluto esta perspectiva que le ha dado el director y se agradece que no se tire de escenas con violencia explícita para contarnos este drama con tintes mafiosos.

“LA ENTREGA” discurre a un ritmo pausado, lento en su exposición, pero necesario en su composición.

Por tanto, “LA ENTREGA”, se convierte en una entrega completa en todos sus apartados, resultando una experiencia placentera dirigida fundamentalmente a amantes del género noir. Es una cita obligada con el buen cine de suspense.



Sigue a De Fan a Fan en redes sociales
No es fácil hablar de una figura tan emblemática para el cine como lo es Mario Moreno “Cantinflas”. Se han escrito ríos de tinta acerca de su figura, genio e influencia en el cine internacional, sobre todo porque brilló como nadie en la comedia de los años 40 del siglo pasado, coincidiendo con la Época Dorada del Cine Mexicano.


El surgimiento de “Cantinflas” se da con la consolidación del cine sonoro y los retruécanos orales del peladito eran parte esencial de su encanto cómico, al igual que la comedia física de la cual hacía gala el originario del barrio de Santa María La Ribera en la Ciudad de México: sus bailes torpes de pies cruzados o sus hilarantes riñas chapuceras. Afinó tanto su estilo oral que llegó el momento en que acuñó un nuevo verbo para el idioma español de todas las retahílas brillantemente incoherentes que expelía desde su cavidad bucal: cantinflear (hablar mucho y no decir nada en realidad).

Su fama se propagó con tal fuerza que el mismo Charles Chaplin se convirtió en su fan (tema que se toca en este segundo largometraje de Sebastián del Amo) e incluso hay una anécdota que siempre contaba con mucho orgullo el mismo “Cantinflas” cuando alguna vez se encontró de frente con el creador de “Charlot” y éste le espetó: “en el mundo de la comedia, sólo somos tú y yo”.

El tamaño del personaje de Mario Moreno se volvió tan gigantesco que el osado productor Michael Todd lo reclutó entre sus filas para aquella deliciosa extravagancia fílmica multioscareada que se llamó “La vuelta al mundo en ochenta días” (1956) y que es precisamente el eje enrutador de la esperada biopic del mimo mexicano, metraje que quedó a cargo de Sebastián del Amo (“El fantástico mundo de Juan Orol”).

Del Amo abarca alrededor de 25 años de la vida del genial comediante, desde sus inicios como barrendero en una carpa hasta su encumbramiento en Hollywood al agenciarse un Globo de Oro por su papel de “Passepartout” en la ya mencionada “La vuelta al mundo en ochenta días”.

Pero del Amo no entiende al personaje más allá de una línea biográfica de tiempo, llena de sucesos melodramáticos tratados de la manera más convencional posible. Es claro que este cineasta admira a su personaje y dicha admiración se traduce en la nostalgia por los momentos más notables de “Cantinflas” en esa época: el salto de artista carpero a incipiente estrella cinematográfica, su apoteosis en el séptimo arte con la joya fílmica de “Ahí está el detalle” (Juan Bustillo Oro, 1940) y su consolidación internacional con la producción de Michael Todd que ganó cinco Premios de la Academia Hollywoodense.

Sebastián del Amo no se atrevió un ápice a tocar esta figura sagrada del cine mexicano más allá de favorecerla; no se atrevió a desmitificarlo, al contrario, sólo contribuyó a sacralizar más el mito, la leyenda, a anquilosar la perspectiva que tenemos del gran “Cantinflas”: que era un genio que nació para el cine en el momento exacto de su época.

¿Por qué no haber tocado con mayor profundidad el claro recelo que le tenía Manuel Medel (otro gran comediante mexicano de aquel entonces y que debe ser revalorizado a la brevedad)?

¿Por qué no aclarar de una vez por todas de dónde vino en realidad el mote de “Cantinflas” (donde el mismo Medel se declaraba autor de dicho mote, diciendo que él se lo había sugerido a Mario)?

El cambio que sufrió el personaje del peladito, de ser un pícaro irreverente en los 40’s a uno aleccionador y moralino a partir de los 50’s: ¿Fue por querer desmarcarse de inmediato de ese otro personaje que irrumpió en los escenarios y que encantó aún más a las audiencias, apodado “Tin Tan”?

¿Cómo fue en realidad la relación con su polémico hijo adoptivo, Mario Moreno Ivanova? En fin, que estas incógnitas principalísimas no fueron desveladas y del Amo se contentó con llevar algunos pasajes de la vida de Mario Moreno a la pantalla grande; cosas harto sabidas, ya están ahora, en el cine.

A pesar del espantado Sebastián del Amo, éste dio un paso en firme con la contratación de Óscar Jaenada para encarnar al mimo carpero. Actor de origen catalán y avezado al asunto del biopic por el film “Camarón” (donde da vida al cantaor Camarón de la Isla, interpretación que le valió un Goya), Jaenada sorprende con su bien estudiada personificación de “Cantinflas”, amén de su parecido físico.

Ensayos de catorce horas diarias, que incluían a un foniatra y revisiones constantes a todas las películas del peladito, Óscar saca lo mejor de su repertorio histriónico: la asombrosa capacidad de interpretar a “Cantinflas” en sus gestos, sus pintorescas danzas, su cantinflesca postura corporal y hasta la reverencia clásica del inolvidable 777: “¡a sus órdenes, jeefeee!”.

Causó controversia su designación, pero Jaenada ha demostrado, con su gran trabajo previo y su desenvolvimiento en pantalla, que merecidamente tenía que ponerse la gabardina del gran “Cantinflas”. Óscar se lleva las palmas: su suprema actuación quedará como el sólido acierto de del Amo y que más allá de eso, no hay nada más que destacar del timorato desempeño de Sebastián.

Y para finalizar, me gustaría parafrasear al leitmotiv de esta crítica: “Como dijo Chicaspeare, te vi o no te vi…y si te vi, pus sí me acuerdo”. Y me acordaré por siempre de ti, “Cantinflas”, con esos “momentos momentáneos” tan hilarantes que creaste para todos nosotros. Muchísimas gracias y “¡ahí nos vemos, chato!”.



El realizador sevillano Alberto Rodríguez presenta el próximo viernes 26 de septiembre un nuevo thriller que no dejara impasible a nadie y en el que, transportándonos al principio de los ochenta, nos ofrece una historia escalofriante que guarda ciertos paralelismos con éxitos recientes como la serie True Detective de HBO.

Crítica de "La Isla Mínima"

La calidad del cine realizado en España sigue quedando patente gracias a la labor de unos cuantos realizadores que llevan años ofreciendo trabajos de calidad a un público cada vez más exigente, y en el caso de Alberto Rodríguez, tras acertar de forma masiva con excelentes títulos como ‘7 Vírgenes’ (2005) o ‘Grupo 7’, regresa a las localizaciones sevillanas para ofrecernos una historia magistralmente dirigida y que pondrá los pelos de punta a más de uno.

'La isla mínima' nos presenta a Raúl Arévalo (Primos) y Javier Gutiérrez (2 Francos, 40 pesetas) como una pareja de policías madrileños a los que por diferentes motivos (una carta incomoda y el cambio de régimen, respectivamente) acaban destinando a un pueblo de mala muerte, situado en el entorno del rio Guadalquivir, en el que han desaparecido dos adolescentes.

Ambientado en los primeros años tras la transición (y poco antes del fallido intento de golpe de estado de Tejero), el pequeño pueblo que nos presentan aún esta habituándose a los procesos que cambiaron España, y es por ello que padece los ecos de una época en la que la imposición franquista aún resuena en los corazones de muchos.

Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez llevan todo el peso en este magnífico thriller
En dicho entorno, la pareja protagonista (en la que uno representa a los policías del nuevo régimen, y el otro a un miembro de los cuerpos de la ley anteriores al cambio) ira indagando sobre la muerte de las hijas del barquero de la zona (un Antonio de la Torre con un papel menor, pero igualmente bien interpretado) y como ese suceso está directamente conectado con otras desapariciones que irán descubriendo en su particular investigación.

Con un magistral trabajo de documentación sobre esta época convulsa, 'La isla mínima' ofrece un retrato impecable de la España profunda y alejada de las grandes urbes en la cual, podemos observar diferentes elementos como la explotación laboral, la diferencia de clases e incluso la “mediatización de crímenes” que más de treinta años después siguen patentes en nuestra sociedad.

El trabajo de producción para trasladarnos a la época cuida todos los detalles, y además de usar escenarios ideales para ello (el film esta rodado en sitios que me son muy familiares, como los canales de los Palacios y Villafranca, o diferentes cortijos de la provincia, e incluso escenarios de mi ciudad, Dos Hermanas), el atrezo hace que nada despunte en una recreación de época que sigue demostrando que nuestro país es una verdadera potencia a la hora de poner en marcha la magia del cine para trasportarnos en el tiempo, algo que hemos visto en otros títulos protagonizados por el tándem Arévalo / Gutiérrez en series como ‘Águila Roja’, ‘El Tiempo entre costuras’, o la más que clásica ‘Cuéntame’.

Los personajes de Antonio de la Torre y Nerea Barros junto a un enorme Javier Gutiérrez

Hipnotizados con esa magia que nos transporta a otra época, disfrutando de planos aéreos espectaculares y unas interpretaciones en las que ningún dialogo es casual, vamos metiéndonos de lleno en una historia cuya tensión va creciendo a un ritmo espectacular y en la cual, sin prisa pero sin pausa, se nos ofrece una trama que supera con creces a las vistas infinidad de veces en cintas norteamericanas de genero detectivesco a las que 'La isla mínima' no tienen nada que envidiar y de las que me atrevería a decir que incluso ofrece lecciones para muchos realizadores extranjeros a los que una gran mayoría de españoles ponen en un pedestal sin haber visto títulos como los que últimamente pueblan la piel de toro.

Dura (a mí me dejo bastante mal cuerpo, pese a no ser un título que abusa de la sangre), con mensaje (el tema de las concesiones realizadas por unos y otros en la transición están muy presentes como demuestra la frase del juez del lugar al esgrimir “Este ya es otro país”), repleta de curiosidades históricas que llaman la atención pese a no estar muy alejadas en el tiempo (la forma de “pinchar teléfonos” no tiene precio, al igual que la técnica para saber a qué número se llama en pleno boom de la telefonía “analógica”) y con un equipo que lo borda (y en el que no hay que olvidar las estupendas interpretaciones de Manolo Solo y Salvador Reina como un periodista que ofrece una sorpresa genial al final del film y un habitante del pueblo que presta una ayuda imprescindible a los detectives madrileño), no puedo hacer más que recomendar “La isla mínima” como el estreno estrella de esta semana en la cartelera, y un título muy a tener (de lo mejor que he visto en cines en lo que va de año) en cuenta en las próximas quinielas de premios de la academia española.



Sigue a De Fan a Fan en redes sociales
“EL CORREDOR DEL LABERINTO” (The Maze Runner) es un nuevo estreno muy esperado que llega a nuestros cines este viernes 19 de Septiembre gracias a 20th Century Fox España.

El Corredor del Laberinto [critica]

El film está orquestado por el cineasta Wes Ball, el cual filma su primer largo, después de sus dos cortometrajes de animación, A Work in Progress (2002) y Ruin (2012). Esta obra cinematográfica se trata de la adaptación a la gran pantalla del homónimo primer libro de la saga, convertido en un best-seller juvenil del escritor estadounidense James Dashner, el cual se ha encargado del libreto de la cinta junto con el guionista Noah Oppenheim. El reparto actoral está capitaneado por el actor Dylan O´Brien al que acompañan Will Poulter, Kaya Scodelario, Thomas Brodie-Sangster, Aml Ameen, Ki Hong Lee y Jacob Latimore.

La historia arranca en el año 2024, enmarcada en un futuro distópico, donde un chico joven llamado Thormas (Dylan O´Brien) se despierta en el interior de un oscuro ascensor que le eleva hasta un lugar desconocido llamado “Claro”. Allí es recibido por un grupo de chicos que han llegado exactamente igual que él a ese amplio lugar abierto y silvestre pero enclaustrado por enormes muros de hormigón que forman un laberinto al que sólo se puede acceder cuando las compuertas se abren en una hora determinada del día. Ninguno de los jóvenes recuerda nada de su pasado, salvo sus nombres.

Fotograma de "El Corredor del Laberinto"
El Claro y el Laberinto

Una vez más, el eje central de la historia es la clara lucha por la supervivencia, con grandes aproximaciones a las sagas contemporáneas dirigidas a teenagers comoLos Juegos del Hambrebasada en la trilogía de novelas de la escritora Suzanne Collins, así como la de Divergentede la novelista Veronica Roth, se nos presenta una nueva franquicia que apunta al mismo éxito de sus predecesoras, a la espera de buenas cifras en taquilla y que se eleve al nivel de fructíferas producciones como la conocida saga Crepúsculo. También existen ciertos paralelismos con las películas “Cube” (1997) y “La habitación de Fermat” (2007).

“EL CORREDOR DEL LABERINTO” resulta una excitante e intensa aventura de ciencia ficción, de ritmo endiablado y trepidante acción, con impresionantes escenas que encumbran la función a un nivel muy alto. Sin duda, la intriga y el misterio que se sirven a lo largo del discurso del metraje son otros de los fuertes de la película junto con su atractiva puesta en escena y la ambientación claustrofóbica que nos permite meternos dentro de la historia, tanto por estar inmersos en el espacio cerrado como por el desasosiego de tener que atravesar un peligroso laberinto.

En el apartado técnico, la cinta está muy bien realizada, se nota que el conductor del título está versado en trabajar con técnicas de animación y nos brinda unas terroríficas criaturas llamadas laceradores, una especie de mastodónticas arañas que están muy bien diseñadas.

Dylan O'Brien, Thomas Brodie-Sangster y Kaya Scodelario en "El Corredor del Laberinto"
Dylan O'Brien, Thomas Brodie-Sangster y Kaya Scodelario junto al resto actores del film


El resultado interpretativo en general es correcto, aunque destacaría especialmente el personaje de Newt que encarna el actor británico Thomas Brodie-Sangster al que hemos podido ver recientemente en la aclamada serie de ficción de la HBO, Juego de Tronos y que ya se convirtió en una cara conocida cuando era bien pequeño, con su actuación en la mítica película romántica “Love Actually”. Se nota que el actor se encuentra cómodo en roles de acción, como ya demostró con su participación en “La última legión” (2007). También, al igual que en las sagas ya mencionadas, no ha podido faltar un rostro veterano del panorama fílmico que aporte a la película más calidad como es el de la curtida actriz Patricia Clarkson, que engrandece cada plano que cuenta con su presencia. Y por último, hay que mencionar el loable trabajo del antagonista del film al que da vida el actor Will Poulter (Somos los Miller).

Pese a que el balance final se pueda saldar con un resultado positivo, no juega a favor de la cinta, la carencia de originalidad en la trama con la sensación de ese constante “déjà vu” al que empiezan a habituar al espectador debido a la falta de ideas y de repetir la misma fórmula/historia, una y otra vez con la avalancha de películas made in Hollywood de género scifi con futuros distópicos post-apocalípticos.

En definitiva, después de visionar “EL CORREDOR DEL LABERINTO” y de asistir a casi dos horas de metraje todavía nos quedan ganas de continuar el siguiente episodio de la saga.



Sigue a De Fan a Fan en redes sociales
El realizador natural de Houston, Texas, Richard Linklater, vuelve a mostrar con Boyhood su particular obsesión por capturar el deslizamiento del tiempo y su incidencia en las vidas y relaciones de sus personajes. Ya en las películas protagonizadas por Ethan Hawke y Julie Delpy, su por el momento, trilogía, “Antes de…”, vemos a sus protagonistas, en tres décadas diferentes, en otros tantos estadios de su relación, con importantes elipsis entre unos y otros largometrajes.

Crítica de Boyhood (Momentos de una vida)
A partir del verano de 2002, después de dedicarle un año entero a la confección del guión y a la preproducción, Linklater se ha propuesto filmar el devenir de la vida en una sola película, que ha sido filmada a lo largo de 12 años. Para emprender la tarea, el realizador se rodeó de un selecto equipo técnico y actoral (entre los que figura su propia hija Lorelei Linklater, que interpreta a la hermana del protagonista). Igualmente, se contó con un ajustadísimo presupuesto, empleado para rodar la película en celuloide y para abonar a los actores el mínimo estipualdo por su sindicato (Screen Actors Guild). La financiación vino proporcionada por el IFC (Independent Film Channel), el canal de televisión por cable, parte del conglomerado AMC Networks. Los integrantes del equipo se reunen esporádicamente, filman alguna o algunas secuencias, se vuelven a ir a sus respectivos proyectos y obligaciones y regresan al año siguiente cuadrando las agendas. Resulta increíble que no exista un precedente similar en la historia del cine. Es cierto que en la trilogía mencionada sobre Jesse y Céline, Linklater ya dejaba claro su deleite en esa idea de filmar a unos personajes en el tiempo. Cierto es igualmente que el director Francois Truffaut rodó varias películas con el personaje de Antoine Doinel, así como Lindsay Anderson (realizador e historiador que llegó a ser amigo personal de Linklater) hizo lo propio con el personaje de Mick Travis. Sin embargo, jamás se había diferido un rodaje durante tantos años, fundamentales, por otra parte, en el tránsito de la infancia a la adolescencia y juventud. Entre secuencia y secuencia de Boyhood, Linklater ha rodado nada menos que ocho películas, algún cortometraje y algunas producciones para television.

Durante el visionado de los 165 ágiles minutos de Boyhood, asistimos al periplo vital de Mason, que al comienzo de la cinta tiene siete años y al final diecinueve. Mason es hijo de padres divorciados. Vive con su madre Olivia y su hermana Samantha. Al inicio, después de una preciosa reflexión acerca de dónde viene las avispas, asistimos a una discusión entre Olivia y un novio (relación con clara fecha de caducidad), un joven que no lleva nada bien eso de tener que compartir el tiempo de ella con sus hijos. Para el novio, ella utiliza los hijos como pretexto para no verse ni salir. Para ella, él tiene una vida inmadura y sin responsabilidades. “Yo era la hija de alguien y ¡joder!, ¡de repente soy madre!” se defiende Olivia. Linklater coloca a Mason en el plano, junto a los adultos, o escuchando la discusión, que transcurre en off visual. Queda claro que las reglas narrativas de las próximas dos horas y media pasan por el hecho de que los adultos van a ser vistos siempre desde la óptica de su joven protagonista.

Patricia Arquette en Boyhood
Patricia Arquette
Olivia decide mudarse a Houston, donde podrá regresar a la Universidad, terminar sus estudios y darle una vida mejor a sus retoños, ayudada por su madre, que vive en la capital del estado de Texas. El padre biológico, Mason Sr., ha tenido una vida un tanto bohemia y despreocupada. Se ha ido a Alaska a vivir, regresando a la existencia de sus hijos después de año y medio, cuando éstos y su familia ya se han mudado a Houston. Trata de sentar la cabeza cerca de sus hijos y asumir unas obligaciones que, hasta entonces, había eludido porque, según él, “necesitaba un respiro”. En un principio trata de reconquistar a Olivia, lo cual ilusiona a los niños, muy encariñados enseguida con su padre. Sin embargo, tan idílica situación no es posible. El cisma de la ruptura y sus motivos, permanecen de un modo cristalino en la mente de Olivia. En una de las visitas de Mason Sr. con sus hijos, Samantha le dice que, de los tiempos de la vida en familia, solo recuerda que “…tú gritabas mucho y ella lloraba”.

Asistimos durante el filme a cierto desfile de parejas de la madre, siempre filmadas desde la óptica incidental en la esfera de Mason y su hermana, a retratos del reencuentro entre el padre y los hijos, y al crecimiento del protagonista, sus primeros amores, los primeros desengaños, y cómo va forjándose su carácter, su personalidad, las aficiones, su orientación profesional (en concreto su passion por la fotografía), o el enfrentamiento a la “ética del trabajo”. En definitiva todo ese proceso al que los seres humanos nos enfrentamos, para tratar de encontrar nuestro lugar en el mundo.

Este puzzle secuencial forma los retazos de la evolución física y mental del joven Mason, un conglomerado de instantes vitales, eslabones de la cadena de una vida, que el guionista y realizador filma con notoria contención, sin buscar estridencias o “grandes momentos” de lucimiento. Tal opción hace que esos instantes fluyan con una naturalidad y una convicción apabullantes. La influencia de cineastas europeos clásicos de la talla de Roberto Rossellini, Eric Rohmer, Alan Resnais o de Michelangelo Antonioni, o de los mencionados Truffaut y Anderson, quedan patentes a lo largo del relato. Linklater comparte con los mencionados maestros del cine, su interés por captar la serenidad, la cotidianidad, así como por filmar aquellas circunstancias (el hastío, la falta de entendimiento) que desgastan irrevocablemente una relación de pareja. El director consigue en este recorrido, instantes de absoluta grandeza cinematográfica. Esa eficacia viene avalada por, entre otras, la secuencia donde Mason pasea calle abajo con su amiga del colegio (ella lleva una bicicleta, pero camina con él). Se trata de una conversación de unos minutos donde hablan de Desayuno de campeones, de Kurt Vonnegut a Matar a un ruiseñor, de Harper Lee, o sobre lo cursis que son las novelas de la saga Crepúsculo. De literatura, pasan a temas más cotidianos, del estilo vas a ir a la fiesta, o a esa chica le gustas. Magníficas son igualmente todas aquellas escenas de conversación entre Mason y su padre, a veces solo, otras con la presencia de Samantha. El hábil modo que tiene el padre de reestablecer la relación perdida: él les dice que no quiere ese “rollo formal” de comunicación entre padre biológico e hijos que se ven cada cierto tiempo (los tres concluyen que deben dejar que poco a poco las conversaciones fluyan con más naturalidad); la charla sobre el sexo y el uso de anticonceptivos cuando Samantha le confirma que tiene novio (el padre comienza poniéndole el ejemplo de la hija de Sarah Palin); los consejos a Mason sobre como conquistar a una chica, en concreto cómo marcar la diferencia respecto a los demás chicos; sobre la relación con la naturaleza en la bellísima secuencia de la acampada; o la divertida especulación sobre el siguiente episodio de Star Wars: “después de El Retorno del Jedi no hay nada”, concluyen. Aquella escena donde el progenitor reflexiona acerca de si Olivia hubiese sido más paciente con él, tal vez continuarían juntos y el jóven le responde que le habría ahorrado unos cuantos padrastros alcohólicos, resulta entre demoledora y conmovedora. Sin embargo la culminación de la grandeza del filme, la meta en esa incansable persecución de filmar la naturalidad, lo cotidiano, se alcanza en la hermosísima secuencia final, un maravilloso y emotivo broche dorado para un guión que rompe la estructura narrativa clásica. Una escena que, por derecho propio debe figurar entre lo mejor que Linklater ha filmado hasta la fecha.
Ethan Hawke en Boyhood
Ethan Hawke

El empleo de la música de fondo, el uso de criterios adecuados a la hora de escoger la canción que suena en cada momento, es un instrumento narrativo adicional, pero a la vez clave en el cine de su director. En la banda sonora escuchamos temas de músicos y grupos tan dispares como Cold Play, Sheryl Crow, Bob Dylan, Lady Gaga, Pink Floyd, o Arcade Fire, excelentemente incorporados a la naturalidad de algunos instantes. En ese sentido, resulta especial, no solo por su empleo en el bellísimo trailer promocional, el uso del tema musical del grupo Family of the year, titulado Hero. La canción aparece en el viaje de Mason a la Universidad. Sencillo, directo a las emociones básicas, como la propia película. no quiero ser tu héroe, no quiero ser tu gran hombre… solo quiero luchar como cualquier otro, reza su estribillo. Una canción colosal, que permanence en en la mente una vez concluída la película. Por otra parte, la música como tema, está igualmente presente en numerosas conversaciones. Linklater incorrpora astutas reflexiones y aprovecha la inquietud de Mason padre, como compositor. Así, lo vemos cantar, con su compañero de piso Jimmy, que tiene su grupo musical (en concreto una canción que reza “¿volverás a casa, papa?”), o con su pareja Annie, o con los propios niños. En dos momentos determinados de la cinta, comparte con sus hijos, por ejemplo, que determinada canción va de que su mujer le ha dejado (la voz es masculina) y les dice que le encanta porque va directo al grano, sin adornos. En otro instante, Mason recibe de su padre lo que éste llama el disco negro de los Beatles. Le ha grabado una recopilación, siguiendo un orden determinado en las canciones, que, le explica, es “la secuencia musical perfecta”. Mason escucha maravillado a su padre decir que “el equilibrio” convirtió a los chicos de Liverpool en el “mejor puto grupo del mundo”.

Linklater no pierde la ocasión que le presenta el filme, un retrato social, para diseccionar la comunidad en la que Mason vive con su familia (entorno que, por cierto conoce muy bien), y en cómo encara y le afectan diversos aspectos de la historia política reciente. Por supuesto, Irak, el 11-S, muy presente en la vida cotidiana de los estadounidenses, ocupan algunas conversaciones y secuencias muy ilustrativas. Mason Sr. les dice a sus hijos que Irak nada tuvo que ver con Los Atentados, y que si EEUU está en guerra con Irak, es por culpa de “Bush y los estúpidos fanáticos que le rodean”. Samantha le responde que en el colegio le dicen que “Esta guerra es buena porque es mejor prevenir que curar”. El padre les pregunta a quien votarían si pudieran hacerlo. Solventado el debate de que ninguno de los dos niños tienen dieciocho años, el progenitor les dice “A cualquiera menos a Bush”. Las elecciones presidenciales. donde Barak Obama se enfrentó al conservador John McCain, configuran el marco de secuencias como aquella en la que un vecino le dice al joven Mason, de muy malos modos, que no solo no le va a permitir colocar un cartel de “Barak Hussein Obama” en su jardín (el joven se lo ha pedido cortesmente), sino que le advierte de que está en una propiedad privada y que por tanto puede dispararle. La lectura política se complementa con referencias a la crisis económica o lo que un personaje denomina “las mentiras del canal Fox”.
Escalofriante resulta igualmente la gráfica escena, para nunca perder la noción de que nos encontramos en la América del interior, la conocida como “El cordon de la biblia”, por la confluencia de la religión y el estilo de vida conservador. La escena transcurre en el 15 cumpleaños del joven protagonista. Recibe de los padres de Annie, la novia de Mason Sr., unos regalos. De la madre, una biblia con su nombre impreso en letras doradas y con las frases atribuídas a Dios, escritas en color rojo. Del padre de Annie, el joven recibe una escopeta de cañón doble, perteneciente a varias generaciones de su familia. Después de disparar un rato con él, el anciano le pregunta “¿cómo te sientes, hijo?”.

Ellar Coltrane en Boyhood
Ellar Coltrane
De interés resultan igualmente las reflexiones en torno a las redes sociales. Mason padre le comenta a su hija Samantha que sabe más de ella por su perfil en Facebook, que por lo que ella le cuenta. Mason por su parte, en un momento determinado comenta con su novia Sheena que va a eliminar su cuenta en la mencionada red social, pues a prefiere interactuar con una persona, no con su perfil.

Respecto a los actores que componen el poblado reparto, muy valientes todos ellos, no parece que sean tales, sino que se fusionan eficazmente con sus personajes. Se percibe una especial interactuación del realizador, con el elenco al completo. En esta película cobra una especial importancia aquella máxima de que el guión nunca puede ser algo rígido, sino flexible, es decir, subceptible de ser modificado en su plasmación a imágenes. Linklater permitió que los actores reescribiesen algunos diálogos, a los fines de logar una mayor naturalidad y perspectiva. Especial mención merece el joven Ellar Coltrane, el protagonista, pero también a los actores que interpretan a sus padres. Patricia Arquette y Ethan Hawke (actor fetiche de Linklater, que se crece con él) están sublimes en sus respectivos roles. La secuencia entre ambos donde él le comenta “Lo has hecho de maravilla con ellos”, y ella le responde “jamás pensé oírtelo decir”, destila autenticidad y honestidad interpretativa.

Boyhood es un filme que entra directamente en la emoción más primaria, la cotidiana, la más identificable… la que más nos toca. El filme deviene en un canto formal a la eficacia de la sencillez. Respecto al desafío del proyecto, Linklater comentó: "No hay ningún precedente. Los contratos de doce años no existen en el cine. Solo les pedí que se comprometieran, tuvieran fe y saltaran al vacío conmigo". Cada minuto invertido en su visionado, merece la pena. Boyhood era una apuesta arriesgada, que ha cristalizado en una película eterna.

Resulta evidente que Clint Eastwood a sus 84 años, después de toda una vida dedicada al cine, no tiene absolutamente nada que demostrar. Su obra en conjunto habla por sí sola.

Crítica de 'Jersey Boys'

Sus primeras películas detrás de la cámara, venían marcadas por el aprendizaje adquirido principalmente de dos realizadores capitales en el proceso de formación de su propia mirada, Don Siegel y Sergio Leone, a quienes va dedicada el summit de ese mestizaje de influencias, la obra maestra Sin Perdón (Unforgiven, EEUU, 1992). La personalidad de Eastwood como cineasta, ha ido paradójicamente cristalizando en una reconocible contención formal, en ese clasicismo cultivado, que emparenta su cine con el de realizadores de la talla e intensidad de John Ford, King Vidor o John Huston. El clasicismo del que Eastwood hace gala, marca las imágenes de películas tan apasionantes como Un Mundo Perfecto (A Perfect World, EEUU, 1993), Los Puentes de Madison (The Bridges of Madison County, EEUU, 1995),  Million Dollar Baby (EEUU, 2004) o Cartas desde Iwo Jima (Letters from Iwo Jima, EEUU, 1996).

En el terreno de la música, el Eastwood consagrado, siempre ha sido tanto o más personal que tras la cámara. Primero con su inseparable Lennie Niehaus, luego realizando él mismo la composición, los contenidos acordes que muy sutilmente acompañan la deriva de sus films, sin subrayar ni enfatizar, confirman ese clasicismo, con marcado interés por el Jazz, el uso del piano, así como algún apropiado acorde de blues. Tales factores convierten a Eastwood en uno de los últimos “francotiradores” de ese placer por el encuadre, por la sutilidad y sencillez (que no simpleza), por cierta desnudez formal, y por el deleite en narrar con absoluta claridad aquello que ocurre en la pantalla (cosa que parece ser mucho pedir en el cine comercial estadounidense actual, entregado frenéticamente al ralentí, a los más vacíos movimientos de cámara, al efectismo visual y a la dictadura de los efectos especiales). Todo ello, sin perjuicio de que su cine se perciba claramente como parte del engranaje de la industria de Hollywood.

La película nº 33 de la filmografía de Eastwood como realizador, segunda inclusión en el cine musical (tercera si sumamos el excelente documental Piano blues, de 2003, para la serie The blues), parece un paso natural en su filmografía. Eastwood había dirigido en la década de los 80 del pasado siglo, la excelente El Aventurero de Medianoche (The Honkeytonk man, EEUU, 1982), que retrataba la vida de un cantante de música country, ambientada en la época de la gran depresión Estadounidense, donde compartió cartel con su hijo Kyle, dedicado en cuerpo y alma a la música.

John Lloyd Young y Clint Eastwood en "Jersey Boys"
John Lloyd Young y Clint Eastwoo
 Jersey Boys contiene sin duda una fantástica selección musical y un muy buen envoltorio formal, solo faltaba, tratándose, no ya del maestro Eastwood, sino de una producción Warner, rodada en el seno de la industria. El problema del filme, el lastre del que a mi juicio no puede desprenderse, es, básicamente, que los 134 minutos de duración, pesan como una losa. Probablemente ello sea debido a que el tratamiento de la historia no termina de encontrar su lugar, navegando en una contraproducente tierra de nadie. Eastwood esta vez no consigue fascinar, ni llegar a la fibra sensible, hazaña lograda en sus títulos más memorables. Tampoco logra el propósito de apasionar respecto a aquello que está narrando. Probablemente tenga mucho que ver el mestizaje de influencias y estilos con los que trata de construir la película, sin decantarse por una decisión unívoca y consecuente. Los estilos que confluyen en Jersey Boys, en definitiva, han sido vistos todos ellos anteriormente en filmes más oportunos y afortunados.

La película, no es ningún secreto, ni el descubrimiento del siglo, comienza como si se tratase de Uno de los Nuestros (Good Fellas, 1990), el memorable filme de Martin Scorsese, pero sin su contundencia verbal y visual. Con este filme, Jersey Boys comparte, no uno, sino cuatro personajes (los cuatro miembros del grupo) que se paran en medio de la acción y hablan directamente a la cámara, recitando chispeantes diálogos (nunca lo son lo suficiente, en comparación al libreto de Nicholas Pileggi para el mencionado filme de los noventa). Esa interacción con el espectador en modo alguno fluye de un modo natural, como sí que conseguía el realizador italo-americano. Comparte también con la película de Scorsese, un retrato de la delincuencia y mafia en la comunidad italiana de New Jersey, un cierto estilo que pretende ser dinámico, fresco y jocoso en ocasiones, con contundentes frases en boca de los personajes, sin llegar por supuesto al apabullamiento visual y formal del mencionado filme de Martin Scorsese. Uno de los protagonistas, el joven Tommy De Vito (interpretado por Vincent Piazza, uno de los actores estables en la serie de HBO, Boardwalk Empire, donde interpreta al gánster Lucky Luciano, serie en la cual Scorsese dirigió el episodio piloto y ejerce como productor ejecutivo), nos cuenta a los espectadores que solo hay tres formas de salir de Nueva Jersey: enrolarte en el ejército y morir, unirte a la mafia o hacerte famoso. Remata la frase diciendo que él y sus amigos, los miembros del grupo, escogieron dos de las tres maneras. Por otra parte, el personaje que el actor Joe Pesci interpretaba en la tan citada película de Scorsese, se llama, igualmente, Tommy de Vito. Otro paralelismo más: De Vito, el de Jersey Boys, dice conocer al actor Joe Pesci. El personaje que interpreta Christopher Walken (de haber elegido a Robert De Niro el guiño habría sido demasiado evidente) el gánster Gyp De Carlo, sin duda estaría más cómodo entre el mosaico humano de Uno de los Nuestros, que entre estos músicos-delincuentes juveniles.

Secuencia de inicio de 'Jersey Boys'
El inicio es un claro homenaje al clasico de Scorsese "Uno de los nuestros"
El retrato de esa vida de la delincuencia juvenil, principalmente al comienzo de la cinta para relatar los coqueteos de algunos miembros de la banda con los Tribunales y con el sistema penal y penitenciario estadounidense en general, parece remitirse a Crimen en las calles, dirigida por Sidney Lumet para televisión en 1955, y, casualmente o no, por Don Siegel para el cine, en 1956.

De ese retrato poliédrico de la mafia de New Jersey, Eastwood nos traslada al competitivo mundo del espectáculo en general y de la música en particular de los años 50 y 60 en EEUU. El pop se va imponiendo al Rock & Roll; Los encasillamientos inmediatos, son la marca de fábrica de las discográficas, empeñadas en vender productos claramente prefabricados. Uno de los productores a los que los protagonistas visitan después de enviarles la maqueta con algunas de sus canciones, al verles les dice que vuelvan cuando sean negros. Si el atractivo para Eastwood, la seña de identidad de Jersey Boys viene dado por esa combinación de música y Mafia, para dar a entender que el grupo musical The Four Seasons, ascendió sobre unos cimientos mafiosos, no termina de encajar debido a la indefinición constante ya mencionada. Las constantes elipsis y los saltos temporales no ayuda precisamente al espectador a integrarse en el filme.

El resto del film se detiene en la formación del grupo, primero los Three Lovers, luego The Four Lovers, y finalmente The Four Seasons. La personalidad de Tom De Vito para negociar los contratos; la milagrosa voz de Frankie Valli (John Lloyd Young); el descubrimiento de Bob Gaudio (Erich Bergen), cantante y excelente letrista a la vez; los comienzos como coro de otros cantantes (comenzamos como camareros en el mundo de la música, dirá Tom De Vito en un momento determinado); la creación de temas míticos como Big girls don’t cry o Walk like a man; las correrías en fiestas, hoteles; las rencillas personales; las compenetradas actuaciones musicales; y en general la caída y desmembramiento del grupo musical, debido al gasto desmesurado y el impago de impuestos, cuya toma de decisiones estaba a cargo de Tom De Vito, y que causan un considerable económico para el grupo (Se percatan de ello justo antes de salir a cantar en directo para el Ed Sullivan’s show). La historia continúa centrándose en la vida de Frankie Valli, el líder del grupo, dotado de una voz prodigiosa (la memorable canción Can´t take my eyes off you, compuesta por Gaudio, ocupa un lugar prominente en esta porción de la película) y sus tragedias vitales pasan a ocupar el protagonismo (sus divorcios, la muerte de una de sus hijas…), para dejar claro el sempiterno discurso de que el arte surge de las vidas desgarradas por la desgracia, más que narrado en otras películas sobre retratos de vidas bigger than life. 

Jersey Boys de Clint Eastwood
Toda esta parte de la película se instala claramente en ese subgénero al que pertenecen a otras películas de acercamiento a vidas de gente del mundo de la música como La Bamba (EEUU, 1987), de Luis Valdez, Bola de Fuego (Great balls of fire, EEUU, 1989), de Jim McBride, That Thing you do! (EEUU, 1996), de Tom Hanks, Almost Famous (EEUU, 2000), de Cameron Crowe o Ray (USA, 2004), de Taylor Hackford, excelentes todas ellas. Si comparamos Jersey boys con musicales más convencionales, estilo Chicago (USA, 2002) o Nine (EEUU, 2009) ambas de Rob Marshall, o Dreamgirls (EEUU, 2006), de Bill Condon, Jersey boys no parece tampoco encontrarse a gusto dentro de un filme musical convencional (sólo vemos un número musical estilo Broadway en los créditos finales).

El guión se inspira en el musical escrito, nada menos por Marshall Brickman, coguionista de Woody Allen en Annie Hall (EEUU, 1977) y Misterioso Asesinato en Manhattan (EEUU, 1993) y Rick Elice, que gozó de cierto éxito y prestigio en Broadway.

Puestos a hacer una película musical, Eastwood debió hacer el anunciado remake de Ha Nacido una Estrella, según la historia ideada por Robert Carson, llevada al cine previamente en tres ocasiones. Jersey Boys suena a capricho musical (chapeau por Eastwood y su carta abierta con la Warner). Suena a homenaje a una era, a unos años que vieron nacer a Eastwood como actor. En ese sentido, el auto-guiño a la serie de televisión Raw Hide con el plano de la sonrisa del actor, no son casualidad. Lamentablemente es un espectáculo tan precioso como hueco.



Sigue a De Fan a Fan en redes sociales

Otros artículos interesantes