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Crítica de "Interstellar" la más que recomendable epopeya galáctica de Nolan.

Dragones capaces de enfrentarse cara a cara con Smaug

Crítica de "Ninja Turtles", el esperado regreso de las Tortugas Ninja a los cines

El por qué del declive de los Simpson

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Foxcatcher llega al cine dejando constancia de la rockambolesca vida de John Eleuthère Du Pont, heredero de la casa Dupont y asesino convicto que fue ejecutado en 1997.

Foxcatcher
Bennett Miller viene a recordarnos que es un cineasta en toda la extensión de la palabra. Previamente había dado sobradas muestras de su solvencia formal para detallar con pinceladas precisas el cuadro cinematográfico del biopic con “Truman Capote” que tenía en el protagónico homónimo al finado y maestro del desdoble a cuadro, Philip Seymour Hoffman.

Miller, en esta ocasión, nos trae la historia de los hermanos Schultz, Mark (Channing Tatum) y Dave (Mark Ruffalo), destacados deportistas de lucha grecorromana, que descollaron en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 con sendas medallas de oro en sus respectivas categorías. La línea de vida de estos dos atletas converge en un punto de 1987 con la del empresario multimillonario John Eleuthère Du Pont (Steve Carrell), cabeza principal de “Du Pont”, el gigantesco emporio de productos químicos más grande del mundo.

John Eleuthère (o Juan Eleuterio, como ustedes prefieran más) busca la constante validación de su madre en todo lo que hace. La pasión de ella son los caballos, algo que a John no le entusiasma, por el contrario, le guarda un fijo recelo a los equinos y a todas las satisfacciones que éstos le brindan a su progenitora. John elige el deporte olímpico de las luchas para conseguir la ansiada aprobación por parte de Jean Du Pont (Vanessa Redgrave), la autora de sus días.

En el afán de conseguir esta meta, John Eleuthère contacta al menor de los Schultz, Mark, para contratar sus servicios a cambio de que éste represente a su equipo Foxcatcher, que tiene como objetivo principal producir “campeones en el deporte, ganadores en la vida y buenos ciudadanos de los Estados Unidos”. Es decir, parte del “american way of life” tan enarbolado por los halcones de la Casa Blanca.

Channing Tatum y Steve Carrell en Foxcatcher
Channing Tatum y Steve Carrell en Foxcatcher

Pero como ha sido recurrente en la historia estadunidense, las aristas oscuras de su conciencia se hacen presentes en los escenarios menos esperados: donde debiese estar postrada el águila calva admirando su obra, aparece la imagen amoral y temeraria de una persona que quiere satisfacer sus impulsos humanos básicos e imperiosos, como pueden ser la ambición, la ira y las emociones desmedidas.

Imagen personificada a la perfección por John Eleuthère; estas características latentes en él, fueron acentuadas por la constante indiferencia y desprecio de su madre hacia todo lo que él hacía o creía correcto hacer, como era su 'profundo amor' por la lucha grecorromana, diciéndole ella al respecto: “es un deporte bajo y no me gusta verte ser bajo”, recrudeciendo con ello el valor existencial de John, a pesar de su poder y riqueza que por herencia tuvo.

Ante tales particularidades y circunstancias del personaje, no se hacía fácil la tarea de encontrar un actor que ‘per se’ pudiese con el paquete, así que había que recurrir a la caracterización física de John Eleuthère Du Pont.

Como ha ocurrido en el pasado, actores que se desenvuelven en la comedia han querido dar el paso al drama de manera sutil y elegante (tal vez sólo Tom Hanks lo ha logrado brillantemente) y otros han tropezado con su propia estridencia y locura (caso más claro, Jim Carrey, que no lo hizo tan mal por ser reconocido como actor serio, pero que nunca logró zafarse por completo de su propio mito). Steve Carrell pudo haber caído en este último apartado, pero el departamento de “Make Up and Hairstylist” (“Maquillaje y Peinados”) ha hecho una labor de titanes al volver irreconocible a Steve. Esto ya es ganar muchos puntos y dejar un terreno casi sin obstáculos al actor.

Y este casi es borrado magistralmente por la extraordinaria e increíble labor que Carrell hace de su personaje. Pausado, da espacio a su ejecución a cuadro, el desarrollo de sus diálogos son controlados, la respiración es precisa, como reloj suizo. Permite la entrada del estímulo, para después soltar una respuesta que deja absorto al espectador y con ganas de seguir viéndolo a cuadro.

Mark Rufallo como Dave Schultz en "Foxcatcher"
Mark Ruffalo es Dave Schultz en "Foxcatcher"
Es aquí donde también cabe el elogio a Bennett Miller. Consciente de sus facultades para el biopic, hace gala de ellas. Formado en un inicio como documentalista, sabe cómo dotar de una realidad sorprendente e intrigante sus historias. Posibilita, de a poco pero sin ser cansino, el desdoble progresivo del trabajo de sus histriones. Gradualmente va acomodando en la mente de la audiencia las características que componen, por dentro y por fuera, a sus personajes.

Y gran prueba de ello es el personaje que construye este actor que recuerdo haber visto como el atribulado hermano de Laura Linney en “Puedes contar conmigo” (del año 2000) y que desde entonces no ha permitido que le pierda de vista. Responde al nombre de Mark Ruffalo y es, a mi parecer, una de las joyas más brillantes de su generación. Con su estilo que aparenta desgano, a veces cierto desenfado y que por esto mismo ha sido tan apreciado por el mundo cinematográfico y que le ha permitido encajar en personajes complejos y a veces divertidos, tridimensionales, llenos de matices, contrastes que adapta perfectamente a sus gestos, a esa sonrisa insegura mas a la vez controlada, que no permite el desbordamiento emocional en su totalidad y que suelta una fina sensación de haber transmitido un sentimiento. Ése es Mark Ruffalo.

Y qué tino tuvo Miller por esta soberbia decisión: Ruffalo está mejor que nunca. Y alguien que supo aprovechar este magnífico cuadro actoral, fue Channing Tatum; sin la maestría de Ruffalo, ni la precisión de Carrell, pero Channing sale avante por la sobriedad de su ejecución.

Miller ha retratado con maestría esa parte oscura de la sociedad estadunidense que tanto les aqueja, esa vena inquieta que cruza el corazón de la nación de Abraham Lincoln; esos personajes como John Eleuthère Du Pont, que significan la conciencia incómoda de la sociedad americana, esa pesadilla en la calle de sus ilusiones: la constante búsqueda de su propia muerte.



NOTA: Foxcatcher se estrena en España el 6 de febrero, pero nuestro compañero Edu Bustamante, ha podido disfrutar de ella en su país de origen, México, lugar donde esta cinta de 2014 ya se ha estrenado.

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Michael Bay produce una nueva cinta sobre jóvenes, viajes en el tiempo y las consecuencias que estos acarrean en un film demasiado enfocado para el publico adolescente.

Project Almanac

Hay alguien en Hollywood que, últimamente, no para ni un momento. Hablo de Michael Bay, el legendario astro que no solo se limita a dirigir, sino también a producir y lanzar nuevos talentos. Últimamente, hemos visto algunas joyas como Tortugas Ninja, película que muchos han vapuleado y a mí personalmente me ha parecido sensacional como lo que es, un producto de entretenimiento.

También este año ha realizado una serie de tv, una genial aventura llamada The Last Ship, con la que he disfrutado desde el primer capítulo y que se ha situado en mi podio personal de las pocas mejores series que he visto en el tiempo presente. Por otro lado, el señor Bay no podía alejarse mucho del cine de terror, y ha producido una cosa inexplicable llamada Ouija, aunque respeto tremendamente a aquellos a los que les haya gustado.

Pues para comenzar el año, Bay nos trae un nuevo relato de su particular factoría de nuevos descubrimientos. Y aquí tengo que hacer un breve receso de sinceridad, aunque solo sea para sentirme mejor conmigo mismo, y es que Project Almanac está muy bien, pero bajo mi punto de vista, podría haber sido mucho mejor si el rumbo de la narración hubiese sido otro, ya que pese a que la película tiene un comienzo bastante prometedor, yo diría que bastante maduro para ser una cinta de consumo juvenil, no deja de ser un film con un público objetivo bastante marcado.

Protagonistas Project Almanac
Todo comienza con el protagonista del relato, un joven estudiante de secundaria llamado David Raskin (Jonny Weston), un genio de las ciencias igual que lo fue su padre, que quiere estudiar en prestigioso MIT con una beca de física. David siempre está acompañado de su hermana Chris (Virginia Gardner), la que va grabando todo lo que vemos en el film, cámara en mano, utilizando un estilo de filmación que ya hemos podido ver en cintas como REC, Monstruoso, Project X y alguna que otra, y sus dos fieles amigos Adam (Allen Evangelista) y Quinn (Sam Lerner). El joven protagonista solicita al MIT esa beca para poder realizar su carrera allí, pero no se la dan, aunque sí que le admiten para estudiar en la universidad.

Tras recibir este varapalo, David se pone a buscar alguna idea con la que impresionar a la directiva del prestigioso centro y que le den una beca diferente. Removiendo cajas en el trastero de su casa junto con Chris, los hermanos encuentran una cámara de video antigua. Deciden encenderla llevados por la curiosidad, y encuentran un video de cumpleaños, cuando David tenía 7 años, y ambos se llevan una sorpresa que roza la inquietud, pues en una imagen del video, David se ve así mismo, tal y como es en el presente, con 17 años. Es entonces cuando desentrañan un misterio respecto a su padre, ayudados por Adam y Quinn, y es que el progenitor trabajaba para DARPA, una división secreta de investigación donde, entre otras cosas se creó lo que hoy en día conocemos como Internet. David y el grupo encuentran unos planos misteriosos y un objeto extraño en el suelo del sótano, en una cámara secreta: Unos planos que responden a la construcción de una Máquina del Tiempo.

fotograma Project Almanac
Aquí se desatan los acontecimientos más disparatados, marcados por numerosos viajes al pasado, alterando acontecimientos conocidos, entremezclando diferentes futuros y pasados posibles. Como decía anteriormente, Project Almanac podría haber sido una historia mucho más interesante, más madura en coherencia con lo planteado al comienzo del film, porque perfectamente David podría haber tomado la decisión de intentar impedir que su padre muriese en el accidente de coche. Ello da lugar a reflexionar sobre lo que conlleva cambiar el pasado y quizás también lleva al espectador a que piense para sí mismo qué haría si tuviese en su poder una máquina del tiempo. Pero el relato se va por otros derroteros, transformándose en una película juvenil más, con chavales que aprovechan para irse a festivales de música que no pudieron ver, o utilizar sus conocimientos deportivos para poder ganar la lotería.

Claramente, el director novela Dean Israelite hace un homenaje o guiño a historias ya conocidas como Regreso al Futuro, Frequency o el Efecto Mariposa, donde ya se ha utilizado la temática de los viajes en el tiempo. La idea no es novedosa, aunque está bien contada y sobre todo, sorprende mucho tratándose de una película destinada al público más joven, aun así, tengo la sensación de que empieza queriendo ser una cosa y luego desemboca en otra. 

Escena de Project Almanac
Desde luego Michael Bay sabrá mucho mejor que yo si esta decisión es un acierto a nivel de taquilla ya que además de ese asunto (el del abuso de estilo juvenil) todos los actores que salen aquí, son prácticamente desconocidos, algo que suele pesar en contra de ciertas producciones a pesar de que a algunos se les ha visto en algunas cosas, como son los casos de Sir Maejor al que se ha visto en American Horror Story: COVEN; Sofía Black D´elia (Inmigrant) o Sam Lerner, conocido por su papel en Monsters House.

En definitiva y a pesar de lo expuesto, Project Almanac es muy entretenida y cumple perfectamente lo que se pueda esperar de ella, pero tampoco pasa nada porque se hagan historias más profundas para el público joven.



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El esperado biopic sobre la estrella del jazz Andrew Neiman ofrece ritmo y frescura a una cartelera repleta de títulos interesantes.

Whiplash

WHIPLASH es un sonoro y efectivo drama musical que está ya en cines y que atesora múltiples premios y nominaciones tras pasar por diversos festivales. Entre ellos, ganó a Mejor película y recogió el Premio del público en el Festival de Sundance, el director novel autor del film, Damien Chazelle, se alzó con el premio Pilar Miró en la pasada edición del Seminci de Valladolid, el actor J.K. Simmons recibió el Globo de Oro a mejor actor de reparto en la reciente edición celebrada de los premios y además parte con 5 nominaciones a los Oscars 2015, incluyendo la categoría de Mejor película.

WHIPLASH es ópera prima del cineasta Damien Chazelle, autor también del libreto del título que está protagonizado por Miles Teller, J.K. Simmons, Melissa Benoist, Paul Reiser y Austin Stowell.

El joven aspirante a músico profesional Andrew Neiman (Miles Teller) ambiciona con llegar a convertirse en un baterista de jazz. Cuando le surge la oportunidad de pertenecer al grupo musical de jazz del elitista Conservatorio de Música donde estudia y que dirige el prestigioso profesor Terence Fletcher (J.K. Simmons), respetado y temido por sus exigentes métodos de enseñanza, Andrew lo da todo por ser el primero en su carrera al estrellato.

Miles Teller y J.K. Simmons en Whiplash
Teller y Simmons

Como si de un pulso interpretativo se tratase, el joven intérprete Miles Teller (Saga Divergente) , está increíblemente brillante, tan sumamente natural y metido en su papel que hace que sintamos y palpemos el fuego y la pasión que tiene por la música. Sus ansias y ambición por llegar a ser un profesional relevante músico de jazz. Cierto que la batería es un instrumento de gran fuerza, sientes cada golpe de tambor, a bombo y platillo con sus baquetas. Esa entrega total y su vivacidad, hacen que sencillamente te creas su papel de principio a fin. Se notan las horas de preparación del actor para tocar y hacer sonar tan bien la batería. Personalmente, me parece increíble que Miles Teller no haya recibido ningún importante reconocimiento por su gran aportación al largometraje, puesto que para mí está más que a la altura de su maestro, el co-protagonista/antagonista de la cinta, J.K. Simmons (Saga Spiderman de Sam Raimi) también soberbio en las carnes de un durísimo docente. Puede ser que el rol del profesor sea más lucido y sobresaliente pues está cargado de grandes matices y de una enorme personalidad, errática a veces y tiránica en muchas ocasiones. Y sí, consigue causar el efecto que quiere en el espectador, como cuando estás viendo un thriller y no sabes qué tonalidad va a tomar la trama, consigue mantenerte en un puro estado de confusión, por un lado lo odias y por otro, sientes una extraña admiración. La compenetración y química entre los dos comandantes que lo “bordan” a bordo del film es una de las causas principales para que todo funcione y se obtenga un trabajo con un resultado impactante y de elevada calidad. Soportando prolongados primerísimos planos, enfrentándose a largas miradas que lo dicen todo (brutal la batalla final con la que se cierra el film) y recreando una apabullante atmósfera que refleja el compromiso por ambas partes, la capacidad que tiene el ser humano de enfrentarse a un reto de manera persistente y llevada al extremo por conseguir alcanzar su sueño, llegando a desgastarse de forma física y psíquica para llegar a su meta y la entrega del otro por mantener su prestigio, de enseñar a sus alumnos bajo una instrucción de hierro que puede causar graves consecuencias. Aunque Miles Teller y J.K. Simmons se coman la gran pantalla y se merezcan las mayores de las ovaciones, no desmerecen las actuaciones de la actriz Melissa Benoist conocida por su papel en la serie musical de Fox “Glee” como la dulce Nicole que mantiene el listón alto cuando comparte escenas con el joven principal y también el actor Paul Reiser (Aliens, 1986) que hace de padre de Andrew con el que protagoniza también muy buenos momentos “de cine”. Por lo demás, todo el conjunto funciona, el relato conecta con el asistente a la función, se respira y se retrata el ambiente competitivo que hay entre compañeros, el ego y la astucia para llegar a la cima, lo que es trepar sin importar quien se queda por el camino, lo que puede significar el triunfar o no en la vida.

Mellisa Benoist con Miles Teller


Al tratarse de una obra musical donde no decae “el ritmo” y se denota el amor por la música que es otra más de los protagonistas, inclusive el título que da nombre a la película “Whiplash” es una de las piezas más fundamentales en la historia, donde no paramos de deleitarnos con el latente sonido del jazz, es importantísimo el trabajo del compositor Justin Hurwitz creador de la música original de la producción que sabe llevarnos por todas las situaciones y estados de sus dos protagonistas. WHIPLASH tiene todas las papeletas de convertirse en una obra de culto recomendada para todos los amantes del buen cine y necesaria para todos los que aman la música y a Buddy Rich, Elvin Jones o Gene Krupa.



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Tras el prestreno del jueves en Madrid, Zaragoza y Sevilla, os traemos con retraso (debido a una gripe que afecta a nuestro compañero J.J., el principal responsable de la web) la crítica de esta película con aspectos tan positivos.

Héctor y el secreto de la felicidad
“HÉCTOR Y EL SECRETO DE LA FELICIDAD” (Hector and The Search for Happiness) aterrizo en nuestras carteleras este viernes 16 de Enero. Una dramedy (comedia drámatica) británica basada en la novela homónima del escritor francés François Lelord de cuya adaptación a la gran pantalla se han encargado el equipo de guionistas, Tinker Lindsay, Maria von Heland y el propio realizador de la cinta, Peter Chelsom (Shall We Dance? 2004, Serendipity, 2001). El film cuenta con el conocido actor cómico Simon Pegg (Shaun of the Dead) a la cabeza del reparto, al que se suman Rosamund Pike, actriz recientemente nominada al Oscar por su papel en el largometraje de David Fincher “Perdida, y otras estrellas cinematográficas respetadas como Toni Collette, Stellan Skarsgård, Christopher Plummer y Jean Reno, entre lo más destacables.

Héctor (Simon Pegg) es un psiquiátrica que siente que ha caído en un vida rutinaria y que no es capaz de ayudar a los pacientes de su consulta, para tomar las riendas de su monótona existencia y encontrar la fórmula de la felicidad decide viajar por el mundo.

Simon Pegg y Rosamund Pike en "Héctor y el secreto de la felicidad"
Simon Pegg y Rosamund Pile

Como si de cuento se tratase, asistimos al periplo existencial de Héctor, un psiquiátrica afable, que lleva una vida cómoda e intachable, pero algo encorsetada, y como suele ocurrir en nuestro propio día a día, algo rutinaria. Héctor que goza de éxito en lo personal y en lo profesional necesita a veces escaparse al limbo, mostrando desinterés en lo que está pasando o sucediendo en ese mismo instante, que es cuando está oyendo, pero no escuchando. Siente un deseo creciente de encontrar más alicientes y ser feliz con su propia vida. Esta inquietud que nace de la ausencia de desconocer si ha tomado el rumbo correcto en el camino y de si realmente logra ayudar a los demás a través de sus terapias, mueven a Héctor a recorrer mundo para encontrar o descubrir el secreto de la felicidad, conocer qué es lo que realmente hace felices a las personas, y poder así, de esa manera, emplear sus estudios que se basan en sus propias experiencias y en las opiniones que va recogiendo en su particular libreta de las distintas personas con las que entabla relación en su trayecto planetario, cultural e idiosincrático.

“HÉCTOR Y EL SECRETO DE LA FELICIDAD” combina lo dulce con lo amargo, entre otras cosas, analiza el inconformismo humano, auto-explora la mente humana, lo que no se valora hasta que no se pierde, las pequeñas cosas y grandes cosas que tenemos, el amor por la vida cuando estamos al borde del abismo... Es una cinta reflexiva y emocional con un particular personaje que encarna el comediante Simon Pegg, donde él se convierte indiscutiblemente en el rey de la función, , el resto del casting sirve de acompañamiento de forma solvente al actor (resaltan las intervenciones en el film de Jean Reno y Christopher Plummer) que aunque esté muy encasillado y cómodo en registros cómicos sabe también moverse bien en papeles de personajes más serios, aquí muestra las dos caras del personaje que interpreta: la divertida y salvaje, y la de un hombre que parece triste y perdido en búsqueda de la felicidad. Un personaje que tan pronto irradia un arrollador espíritu optimista, como bucea en situaciones críticas y de verdadera desesperación y que alcanza a tocarnos la fibra sensible, entre risas y lágrimas. Se siente en la piel de un pequeño aventurero por el niño interior que lleva dentro, donde a lo largo del metraje nos encontramos ante una metáfora sobre la madurez y crecimiento personal del protagonista simbolizada a través de una estampa que aparece de forma esporádica en escena y que además, es uno de los distintos guiños al personaje de Tintín y su fiel perrito Milú, ya que también a Héctor le fascina el intrépido periodista e inclusive parece caracterizado para asemejarse físicamente al mítico personaje de ficción de Hérge.

Simon Pegg en "Héctor y el secreto de la felicidad"
Héctor en China, uno de sus paradas en la busqueda de la felicidad
Por otro lado, un detalle curioso y que me llamó especial atención, fue una de las diversas frases reveladoras que van apareciendo a lo largo del film como “La felicidad es que te quieran tal y como eres”, y que me recordó a como se declaraba Mark Darcy a Bridget Jones con su frase “Me gustas muchísimo, tal y como eres” en la primera entrega del largometraje dirigido por Sharon Maguire e inspirado en los libros de la escritora británica Helen Fielding, “El Diario de Bridget Jones” (2001). También, encontramos ciertas reminiscencias al título deLa vida secreta de Walter Mitty”, donde el personaje de Ben Stiller también llevaba una vida aburrida y monótona iniciando un viaje inspirador, sirviendo como excusa la búsqueda de un negativo perdido por el que Walter Mitty terminaba recorriendo maravillosas partes del mundo y que nos transportaba con cada fotograma a hermosos parajes donde podíamos apreciar una fascinante fotografía con la aportación de una espectacular banda sonora que amenizaba más aún el relato. Aquí con música original de Dan Mangan y Jesse Zubot que se fusiona bien con la historia, también disfrutamos de este largometraje que nos entregará una sesión de cine agradable y que pretende contagiarnos de buenas vibraciones, como la canción de The Beach Boys. En esto el conductor del film tiene experiencia con películas como Serendipity o el remake Shall We Dance? (¿Bailamos?) donde también después de visionarlas terminabas con una sonrisa en la cara.


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‘La Teoría del Todo’ nos trae una obra que sin llegar a la genialidad de su inspirador, cuenta con unas interpretaciones que la salvan de una dirección en horas bajas. Ahora te explicamos porque.

La teoría del todo, el biopic sobre Stephen Hawking

Heredero de las glorias de Isaac Newton y Albert Einstein, Stephen Hawking vino a revolucionar la física teórica y la astronomía. Este genio británico postuló el interesante tema de los agujeros negros, conceptualizándolos como “singularidades gravitacionales”, que vienen a ser estrellas supermasivas que, al quedarse sin combustible, por la fuerza de gravedad se tornan infinitamente densas e ínfimas y así, el originario de Oxford, Inglaterra, afirmó que de esas “singularidades” nació el Universo, en el archifamoso y aún teórico, “Big Bang”.

No conforme con ello y gracias a que su cerebro se encontraba en ebullición, Stephen Hawking ambicionó ir más allá: explicar la naturaleza total del Universo en una ecuación simple y elegante, una ecuación unificadora que explicara todo el carácter y temperamento del Cosmos. Toda nuestra realidad en sólo cuatro palabras: “La Teoría del Todo”.

Una ambición cosmogónica no exclusiva de él, pero que como eje temático del biopic dedicado a su persona, hacie muy atractivo el visionado del film, siempre y cuando hubiese habido una propuesta arriesgada y mucho más creativa por parte de James Marsh (“Shadow Dancer”, 2012) en torno a la expresión visual de las fórmulas matemáticas de Hawking y  su intento por encontrar esa ecuación simple y elegante que explicara todo.

Fotograma de  "La teoría del todo"
Un aún activo Stephen Hawking en el biopic que protagoniza Eddie Redmayne
Una expresión visual de índole cinematográfico que desplegará en pantalla la imaginería matemática de Hawking y su visión explicativa del Cosmos. En otras palabras, cómo ve en su mente Hawking el Universo, basado en su extraordinario genio para aplicar la física cuántica.

Lo que nos recetó James Marsh fue un solemne discurso a temas muy recurridos de la cinematografía: la desgracia personal de un físico brillante que ve amenazada su prometedora carrera en el campo de las ciencias cosmológicas y que la incondicional y amorosa ayuda de su pareja, “Jane Wilde” (Felicity Jones), le hará continuar su trayecto hasta alcanzar la fama mundial, digna de un rock star; algo muy inusual para un físico teórico.

De ahí que ahora se haga más evidente la portentosa propuesta de Nolan con “Interestelar”; no sugirió, no esbozó tímidamente algún asomo de visiones del Cosmos que hemos soñado, las puso en retina con toda su forma. Y bueno, Marsh nos llevó por un sendero melodramático bastante convencional, donde sólo destacan dos cosas: las actuaciones de los dos protagonistas, Eddie Redmayne (sobre todo la de él) y Felicity Jones; además del score, a cargo de Jóhann Jóhannsson (“Wicker Park”, 2004).

A pesar de la pereza creativa de Marsh, al abstenerse de realizar una tarea visual compleja y por tanto haber mejorado la propuesta de su obra fílmica, hemos de destacar, como hemos mencionado ya, a Eddie Redmayne y Felicity Jones.

Eddie Redmayne y Felicity Jones en "La teoría del todo"
Eddie Redmayne y Felicity Jones
Empezando por Felicity (“Jane Wilde”), como la aplicada aspirante a Doctora en Poesía Medieval Española, que con su interpretación da muy buena luz a todos aquellos que saben lo que quieren, la convicción que existe en el alma por lo que se quiere y ambiciona. Y así fue la vida de “Jane Wilde”, a la postre “Jane Hawking”. Muy convencida desde el principio de su amor por Hawking (Eddie Redmayne), no permitió que la enfermedad de la neurona motora que afectaba la vida de su esposo, acabara con la felicidad que ambos compartían. Convencido el personaje, convencida la actriz. “Jane” se percató desde el principio que ese muchachito enjuto cambiaría el curso de la historia de la humanidad.

Y es aquí donde la asombrosa y extraordinaria ejecución que hace Eddie Redmayne (“Los miserables”, 2012), es como la radiación Hawking, la partícula que logra escapar del agujero negro. Redmayne consigue desmarcarse de la oscuridad creativa de James Marsh, al interpretar al monumental genio británico en todas sus formas físicas: cuando era un mozalbete inquieto por la vida, que recorría en bicicleta las instalaciones del campus universitario en Cambridge y cómo de forma gradual y dolorosa tuvo que entregar su cuerpo a los deseos y caprichos de la esclerosis amiotrófica lateral, la enfermedad que lo postró para siempre en una silla de ruedas.

Eddie Redmayne en "La teoría del todo"
Eddie Redmayne en "La teoría del todo"

Sin embargo, el encomio del ingenio humano no permitió que uno de sus mayores genios fuera silenciado; esta silla de ruedas fue diseñada con una computadora y un sintetizador de la voz, que permitían a Stephen Hawking seleccionar las palabras en un monitor y, a razón de diez palabras por minuto, elaboraba oraciones que después el aparato convertía en voz. Voz que cristalizó en una de las obras de divulgación científica más leídas de la historia: “A brief hisory of time: from the Big Bang to black holes” (en español, “Breve historia del tiempo: del Big Bang a los agujeros negros”), publicada en 1988.

El mito cinematográfico se convierte en el mito de Stephen Hawking: Hawking ya es leyenda y esa leyenda está entre los vivos. La esclerosis quiso acallar al divulgador, pudo con su cuerpo, pero no con el genio de su mente. Y Eddie Redmayne, desde el quehacer de su campo, está a la altura de las circunstancias.

Las expectativas eran altas para este film y después del visionado sus resultados la redujeron a casi nada y es por esto mismo que se valora el enorme aporte que hace Eddie a esta película, como una brillante luz en las profundidades del Universo.



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David Ayer nos trae un film bélico de elite (vamos... cine de guerra, pero del bueno) protagonizado por un estupendísimo Brad Pitt y un reparto tan espectacular como su puesta en escena.

Corazones de Acero

CORAZONES DE ACERO (FURY), se encuentra ya mismo en carteleras gracias a Sony Pictures España. El título está orquestado y escrito por el cineasta y guionista estadounidense David Ayer conocido por sus libretos de los films “Training Day” (2001), “A todo gas” (2001) o la también película que realizó en 2012 “Sin Tregua”. A su servicio se ponen el consolidado Brad Pitt como un curtido sargento de guerra que comanda a Logan Lerman, Shia LaBeouf, Jon Bernthal y Michael Peña.

CORAZONES DE ACERO nos enmarca en 1945, en plena segunda Guerra Mundial, donde una brigada de cinco soldados americanos van a bordo de un tanque Sherman llamado “Fury” para enfrentarse al ejército alemán de Hitler. Por aquel entonces, los carros de combate nazis eran más potentes, fuertes y estaban más perfeccionados que los de los estadounidenses, por lo que era complicado poder abatirlos y salir triunfantes.

Bajo la tutela del sargento de artillería  Wardaddy”, interpretado magistralmente por un Brad Pitt más maduro en edad y con un extenso bagaje profesional, está el joven Norman Ellison aka The Machine, en el que se viste el cada vez más destacable Logan Lerman (Saga Percy Jackson, Las ventajas de ser un marginado). La línea que sigue este actor es de ascendencia total con cada compromiso que adquiere, sentencia un trabajo más que notable, y aquí brilla con luz propia pese a que es difícil lograrlo con la enorme presencia escénica que ejerce su mentor que acapara la máxima atención cuando aparece en pantalla. Después de ver a Brad Pitt en su papel no puedes imaginarte a alguien que personifique mejor ese rol, representando un papel memorable, de esos tan carismáticos que es difícil que se borren de tu memoria. El resto de la tripulación se complementa muy bien, cada uno tiene su momento de gloria, para darnos una exhibición de su calidad interpretativa en sus diferentes registros bien pulidos, dibujados y que hacen que la obra cobre mayor realismo (personalmente me gustó mucho Shia LaBeouf como Boyd Swan alias “Biblia”), de forma en la que nos sumergimos fácilmente en el campo de batalla, estamos ahí adentro, atrincherados en nuestras butacas durante más de dos horas de metraje, sintiendo el aliento de sus protagonistas. Otro punto a sumar a este dramático relato que nos sume en las miserias y bajezas del ser humano en la discordia, es su aporte de originalidad en la trama, ya que la acción transcurre básicamente dentro de un acorazado, donde sus tripulantes viven su lucha interior y exterior. Cintas como “La batalla de las Árdenas” (1965) de Ken Annakin que también se ambientaba en la segunda Guerra mundial, donde aparecían la última generación de Panzer Tiger que estaban dotados de un blindaje muy superior a los tanques americanos Abrams y sus problemas para derribarlos también tienen ciertos paralelismos con la pieza que construye David Ayer. Los traumas, las secuelas que hacen mella en los heridos de guerra, el alma que se recrudece sin piedad, pero aún así todavía muestra un atisbo de sentimentalismo (pero no del barato). Y sobre todo la jerarquía y el honor que vence sobre todo lo demás. Fortalece al proyecto todo el equipo actoral y técnico que forman las filas de esta epopeya bélica. Tanto en su puesta en escena, donde los escenarios están repletos de lodo y armas destructoras que se encuentran entre las luces y las sombras detrás de la fotografía de Roman Vasyanov (Sin Tregua), como en la tensión palpable que se exhala durante el discurso del film, especialmente en uno de los episodios que se vive fuera del tanque donde hay dos mujeres como principales y que tiene un ritmo más lento, un tanto agónico por desconocer por donde van a salir los “tiros”, pero que sujeta al espectador sin soltarle hasta que por fin termina.

Pitt y el resto del reparto de "Corazones de Acero" (Fury)
Pitt y el resto del reparto de "Corazones de Acero" (Fury)

En un sentido metafórico nos encontramos el nombre del film traducido al español, “Corazones de Acero” que son los cinco hombres que van dentro del frío tanque y que se han convertido en verdaderas máquinas de matar, almas blindadas, frías y letales como el verdadero protagonista del film que es el carro de combate “Fury”, el otro corazón de acero.

A todas luces estamos ante una obra cinematográfica contemporánea de notoria maestría que si tiene algún punto débil, puede que sea su conclusión, para algunos puede resultar insatisfactoria e inclusive demasiado complaciente. A mi personalmente, me sorprendió, no me pareció un cierre previsible, dado la estructura formal y cruda con la que se había mostrado la historia.

La cinta que ya ha sido nominada en los National Board of Review, Sindicato de Actores (SGA), Satellite Awards y Critics Choice Awards, compitiendo en la categoría de Mejor película de acción, cuenta con una excelente banda sonora musical creada por el compositor de la soundtrack de “GravitySteven Price que materializa “la furia” que está presente en la película junto con los combatientes que la conducen.



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Mark Wahlberg llega a las pantallas españolas con un film que nos advierte de los peligros de la ludopatía nada más empezar el año.

Crítica de "El Jugador": Un film que nos gana la apuesta

“EL JUGADOR” hace su apuesta en el año venidero, el 1 de Enero llegará a nuestros cines de la mano de Paramount Pictures Spain. Este remake cuyo original comandó Karel Reisz y protagonizó James Caan en el año 1974, está bajo la batuta del británico cineasta Rupert Wyatt (El origen del planeta de los simios, 2011) quien dirige a Mark Wahlberg, Brie Larson, Jessica Lange, John Goodman y Michael K. Williams con guión de William Monahan artífice de los libretos de las películas “London Boulevard”, “El reino de los cielos” o “Infiltrados” por el que se alzó con el Oscar en la categoría de mejor guión adaptado.

Jim Bennett (Mark Wahlberg) es un profesor de Universidad que imparte clases de literatura que tiene una cara oculta, en su vida profesional tiene éxito y fama pareciendo un ejemplo a seguir para sus alumnos. Pero en su vida personal, está en la cuerda floja, debido a su fuerte adicción al juego, se verá endeudado y comprometido con bandas mafiosas muy peligrosas.

Jessica Lange y Mark Wahlberg en "El Jugador"
Jessica Lange y Mark Wahlberg en "El Jugador"


Con una incontestable y magnífica banda sonora que incide en escena de manera significativa acompañando al espectador a sumergirse en el arriesgado mundo de las apuestas y en el camino a los bajos fondos, tiene temas de esos que suenan en tu cabeza constantemente. Desde “Common People”del grupo británico Pulp, uno de los padres del Britpop, This Bitter Earth de Dinah Washington o la más reciente Airwaves de Ray LaMontagne. No hay duda que se le ha dado un especial protagonismo a la música y que quiere jugar con el espectador de manera simultánea en la que vemos el rumbo que toma nuestro profesor de literatura, un genio errante que vive entre el todo o nada y lleva una doble vida. Vive sin límites pese a tener una vida acomodada, éxito en su carrera profesional y una buena economía, no es suficiente para llenar el vacío que siente y contentar a su mente prodigiosa. La dificultad de construir este personaje tan sumamente complejo, es que su comportamiento sea tan sumamente irracional con su ludopatía de manual, es difícil empatizar con el y no sentir rabia y animadversión cuando pone todo en un solo lado de la balanza, a cada paso que da más irritado te sientes. Lo cual es muy difícil de transmitir y esto lo hace el cada vez más consolidado actor Mark Wahlberg que se entregó de pleno en su caracterización para el papel, perdiendo 17 kilos de peso para ponerse a pleno rendimiento y entregarnos una actuación de primera.

Por otra parte, para el actor este año ha sido muy fructífero con el taquillazo que supuso el blockbuster Transformers: La era de la extinción (2014) y que está a la espera del estreno programado para el 2015 de la secuela del también exitazo del creador de Padre de Familia, Seth MacFarlane “Ted 2”. El actor natural de Boston que ya fue nominado al Oscar por su papel en “Infiltrados” podría encontrarse en el camino a su segunda nominación. Aunque en “EL JUGADOR” el que mayormente juega sus cartas es Mark Wahlberg viene bien respaldado y rodeado por secundarios de lujo como la magnífica Jessica Lange o John Goodman. Además de su partenaire en el viaje, la joven Brie Larson que encarna a la alumna brillante que idolatra a su maestro muy vehemente.

John Goodman y Mark Wahlberg en "El Jugador"
John Goodman y Mark Wahlberg en "El Jugador"
Pese a que esta obra del séptimo arte es una renovada adaptación del relato que se filmó en 1974, como referencia también, citaré “Lucky You” (2007) de Curtis Hanson, aunque se centraba más en el jugador profesional de póker, también se dibuja el estado crítico del protagonista al verse inmerso en impagos a fiadores por deudas de juego.

Por tanto, “EL JUGADOR”, no va de farol, gana en su apuesta y se coloca entre uno de los títulos a tener en cuenta para este nuevo año.



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Michael C. Hall, el exitoso actor que dio vida al psicópata justiciero de la serie "Dexter" protagoniza la nueva película de Jim Mickle, director de "Somos lo que somos"

Crítica de "Frio en Julio": Un neo-noir que engancha

FRÍO EN JULIO (Cold in July) es lo nuevo que nos trae GOOD FILMS a nuestros cines y que se estrena junto con el año nuevo con fecha el 1 de Enero del 2015. La cinta está conducida por el joven cineasta americano Jim Mickle (Somos lo que somos, 2013), protagonizada por el conocido actor Michael C. Hall por su papel fundamental en la exitosa serie “Dexter”, completando el resto del reparto principal del largometraje están Don Johnson, Sam Shepard, Wyatt Russell y Vinesa Shaw. La película se basa en el best-seller homónimo de Joe R. Lansale, cuya adaptación a la gran pantalla ha firmado el mismo director del film con ayuda de Nick Damici.

FRÍO EN JULIO ha participado en la Sección Oficial de la 30 edición del Festival de Sundance 2014, en la quincena de los realizadores del Festival de Cannes 2014 y el realizador del film, Jim Mickle, recibió el Premio al Mejor director en la pasada Sección Oficial Órbita en el Festival de Sitges 2014.

Michael C. Hall en Frío en Julio
Michael C. Hall, nuestro querido Dexter, en un nuevo film cargado de violencia
Ambientada a finales de la década de los ochenta en un pequeño pueblecito de la ciudad de Texas, nos presenta a Richard Dane (Michael C. Hall) un corriente padre de familia que al verse amenazado por un intruso que entra en su casa en la noche, le quita la vida en defensa propia, este terrible suceso le ocasiona un cambio radical en su tranquila vida, para algunos se convierte en un héroe local, en cambio para otro se convierte en su claro objetivo de venganza.

Comienza el año y con el, las nuevas propuestas fílmicas para disfrutar en el cine, FRÍO EN JULIO es un sugerente y atractivo título que merece la pena visionar, sobre todo, si lo que necesitamos es una buena sesión repleta de suspense y acción con enormes e inesperados giros narrativos. El hilo argumental con la apariencia engañosa de lo que parece ser el principal móvil de la historia, pero que nos conduce sin límite a una oscura trama de violencia y corrupción hacen que la obra sea totalmente magnética y envolvente.

Con respecto al apartado artístico, no hay nada como rodearse de grandes estrellas interpretativas, cada uno cumpliendo de forma sobrada en su rol, el trío conformado por Sam Shepard, Michael C. Hall y Don Johnson son la clave absoluta de que este ejercicio sea de gran calidad, el cual busca sorprender y lo consigue de lleno.

Don Johnson en Frío en Julio
Don Johnson, otro pilar del film
Destacaría además, las diferentes localizaciones donde se enclava la acción al más estilo western policíaco con su personalidad contemporánea que funciona a través de las piezas de un puzzle que nos adentra más y más en una punzante intriga sanguinolenta y peligrosa. Además del vestuario que se llevaba en aquella época, el atrezo es totalmente adecuado y nos enmarca en el tiempo donde discurre la historia.

La banda sonora de la película es obra del compositor Jeff Grace con el que trabaja habitualmente el director del film (“Somos los que somos”, “Vampiros del hampa”) mezcla la música de sintetizador con la intriga.

La película que bebe de cintas del género y toma como referentes del mundo cinematográfico a John Carpenter y a los mismísimos Hermanos Coen e inclusive nos recuerda a los trabajos de Quentin Tarantino, nos presenta una historia nada compleja, bastante sencilla pero enormemente bien facturada y sellada por su encanto y habilidad de engancharnos hasta el final del metraje.



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CÓMO ACABAR SIN TU JEFE 2 (Horrible Bosses 2) llega con el recién estrenado año nuevo a nuestros cines gracias a Warner Bros. España. Esta continuación de la cinta de Seth Gordon “Cómo acabar con tu jefe” (Horrible Bosses, 2011) está dirigida en esta ocasión por Sean Anders (Desmadre de padre, Sexdrive), co-guionizada por John Francis Daley y Jonathan M. Goldestein y protagonizada por el mismo trío de actores de su predecesora Jason Bateman, Charlie Day y Jason Sudeikis a los que acompañan de nuevo Jennifer Aniston, Jamie Foxx y Kevin Spacey. A este nuevo proyecto se suman secundarios del calibre de Christoph Waltz y Chris Pine.

Como acabar sin tu jefe 2

De nuevo nos encontramos con los amigos Nick Hendricks (Jason Bateman), Kurt Buckman (Jason Sudeikis) y Dale Arbus (Charlie Day), tras poder liberarse de sus ex-jefes han decidido tomar los mandos y emprender un negocio al idear una extravagante invento que sirve para compartir con los colegas. Pero en su búsqueda de inversión de capital se cruzan con el duro magnate Bert Hanson (Christoph Waltz) y su hijo Rex (Chris Pine) los cuales no les ponen las cosas fáciles. Envueltos en una trama en la que se quedan sin empresa, sin recursos económicos y legales, los tres ingenuos empresarios tendrán que trazar un plan para secuestrar a Rex y pedir una suculenta cifra que les salve de su ruina.

Muy al estilo de la primera parte, no sólo por su estructura narrativa, a pesar de que se haya buscado un tema diferente, pero en su presentación y desarrollo estamos ante lo mismo, tal vez por eso algunos de los medios la hayan denominado “secuela innecesaria”. En mi opinión, si te gustó la anterior, ésta también lo hará. Aparte de que el largometraje cuenta en esta ocasión con la inestimable presencia de Christoph Waltz (Django Desencadenado) que pese a tener un diminuto papel deja huella en sus diversas intervenciones, también podemos ver de nuevo al personaje que interpretó Kevin Spacey como jefe de Nick (J. Bateman), que por supuesto concede minutos de gloria a la cinta poniendo el listón muy alto en la función. Y si Jennifer Aniston ya estuvo estupenda como jefa acosadora en “Cómo acabar con tu jefe”, aquí no se queda atrás, su facilidad para el registro cómico hace que su aportación como secundaria también brille como si fuera una de los principales. Después de los tres protagonistas del film el que más ocupa tiempo en pantalla es Chris Pine (Saga Star Trek), un intérprete que cada vez crece más, dispuesto a transformarse y convertirse en un valor importante para el panorama cinematográfico, aquí demuestra sus grandes dotes como actor comediante, resultando perfecto en su ambiguo personaje.

Waltz y Pine en Como acabar sin tu jefe 2

Con solo leer el título del primer film nos arrastraba a conocer la fórmula que se empleaba para acabar con el jefe, tenía bastante gracia e inteligentemente se había contado con un prestigioso reparto el cual daría la talla (Colin Farrell ,estabas estupendo), en esta última se ha traducido Cómo acabar sin tu jefe, para dejar claro que ahora quieren tener su propia autonomía aunque va seguir por la misma línea.

Como nota curiosa, en el título se hacen diversos guiños a películas y personajes, incluyendo a los que nos vienen a la cabeza nada más ver al trío principal, como lo son los de “Resacón en Las Vegas” el cual lo forman Bradley Cooper, Ed Helms y Zach Galifianakis y el cuarto en discordia Justin Bartha que bien podría ser el que personifica Chris Pine en esta entrega.

Jennifer Aniston en "Como acabar sin tu jefe 2"
Jennifer Aniston explota su lado seductor y de depredadora sexual por segunda vez en este film
Digno de mención son los distintos momentazos en los que suenan el temazo del grupo Badfinger “No matter what” y la canción de Katy Perry “Roar”que enlazan con la historia de forma bastante simpática. Además, de las secuencias en las que se exponen el previo plan al más estilo Ocean´s Eleven.

“CÓMO ACABAR SIN TU JEFE” ofrece un espectáculo de pura diversión con humor absurdo, con gags hilarantes, los clásicos enredos desternillantes y entretenimiento puro y duro, si quieres empezar el año echando unas buenas risas y con una sonrisa en la cara, esta es una buena solución. Tras su mensaje, el mismo que perseguía su anterior, es mejor que no caigas en manos de “un horrible jefe” ya sea de una manera u otra diferente.


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Recupero de mi viejo blog una antigua crítica / reseña de un film muy adecuado para las navidades como es “El Secreto de la Pirámide”, un film con el sello de Chris Columbus que nos devuelve a la época del cine de aventuras juvenil de lo década de los ochenta.

El Secreto de la Pirámide
Aunque Sherlock Holmes es un personaje con una larga trayectoria en cine y televisión, mi primera toma de contacto con el personaje (al margen de la serie animada de Sherlock Hound) fue la película juvenil dirigida en 1985 por Barry Levinson (Rain Man) y producida por Steven Spielberg que en España conocimos como "El Secreto de la Pirámide" y cuyo título original era "Young Sherlock Holmes".

El film nos presentaba a un joven Watson (Alan Cox) que es trasladado a un colegio privado para que comience sus estudios de medicina, y en el cual conocerá al alumno estrella de escuela, el ingenioso Sherlock (Nicholas Rowe). Al poco de conocerse, una serie de extraños asesinatos empiezan a sucederse entre ciertos habitantes de Londres, y al verse tocado de cerca por la muerte de una de las víctimas, Holmes emprenderá su primera aventura para resolver un misterio con raíces en el mismísimo Egipto.

Nicholas Rowe  en El Secreto de la Pirámide
A Nicholas Rowe lo vimos recientemente como el Cardenal Orsini de "Da Vinci´s Demons"

Esta película, es junto a “Los Goonies” (Richard Donner), “Gremlins” (Joe Dante) y “Exploradores” (Joe Dante), una de mis producciones favoritas de los ochentas en cuanto a género de aventuras adolescentes se refiere, y aunque la película no es ninguna obra maestra, acercaba al público juvenil a un personaje tan mítico como Holmes de una manera tan cercana que todos queríamos formar parte de sus aventuras.

El film, que cuenta con guion de Chris Columbus (director de las primeras películas de Harry Potter que son herederas de la estética de este film), fue nominado a los Oscar por sus efectos especiales, premio que no conseguiría, pero si quedaría marcada en la historia como la primera película que nos presentaba un personaje completo realizado por ordenador (en este caso, un caballero medieval dibujado en la vidriera de un ventanal, que salía de esta dispuesto a acabar con la vida de uno de los personajes del film).

La película estaba llena de guiños para los seguidores del famoso detective, detalles como el origen de la pipa y el abrigo característicos de Sherlock Holmes, el primer encuentro con el inspector Lestrade (fuera de la cronología oficial) y el primer enfrentamiento con el villano más carismático de la serie (atento a los créditos, porque hay sorpresa al final).

Caballero de la vidriera en El Secreto de la Pirámide
El primer personaje hecho por ordenador de la historia del cine ¡casi ná!
Supongo que la producción estaría pensada para hacer una serie de continuaciones que narraran más aventuras adolescentes de Watson y Holmes, pero la escasa recaudación de la película llevo al traste cualquier plan de secuela.

De todas formas, y a pesar de eso, la película resulta gratamente entretenida y si eres aficionado al género de aventuras o simplemente quieres revisitar un clásico ochentero en estos días de frío, “El Secreto de la Pirámide” es una estupenda opción.

Aquí os dejo un tráiler de la película para que os hagáis una idea en el hipotético caso de que no conozcáis el film.



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Esta es una historia sobre la corrupción y la indefensión de los ciudadanos ante el inmenso poder del Leviatán que es el Estado. Una historia que es universal, compartida por todos, y que ahora está de plena actualidad.

Crítica "Leviatán"

Cualquiera que se pare durante dos horas y media casi a ver esta película, no evitará sentirse sobrecogido y empatizar con lo que le ocurre a Kolya, el protagonista de la cinta. Puede pensarse que es un relato ruso, sobre la sociedad de una parte del país, pero como ya digo, los hechos pueden repetirse en cualquier rincón del globo. Y es que este hombre llamado Kolya solo quiere trabajar y sacar adelante a su familia. Vive con su segunda mujer y su hijo Roma en una pequeña ciudad portuaria al norte de Rusia, lejos de la capital, como en un universo aparte. Un lugar en el que todo está controlado por un déspota, corrupto y desalmado alcalde llamado Vladim. Este individuo que mancilla la vocación política del servicio al ciudadano, quiere expropiar la finca familiar de Kolya para construir un centro de comunicaciones, sin importarle lo que le suceda a él y a su familia.

Kolya intenta luchar contra los elementos, acudiendo a Dmitri, un amigo suyo de años atrás que ahora es abogado. Ambos intentarán impedir que Vladim se haga con la finca a golpe de medida dictatorial, pero no son conscientes de que este hombre, representante del opresor Leviatán (una criatura de gran tamaño) estatal, no cejará en su empeño de mantener su cortijo particular en esa humilde localidad, con la ayuda de los jefes de policía y de la jueza local por supuesto. Una pequeña ciudad donde los ciudadanos no tienen ningún tipo de derecho, salvo la obligación de pagar impuestos para mantener a estos corruptos que les gobiernan. Y no podemos olvidar las vinculaciones que hay en el film entre el poder político y eclesial, pues el representante local de la Iglesia Ortodoxa es muy consciente de las corruptelas de Vladim, podría decirse incluso que las bendice mientras estas repercutan en un beneficio particular para él, como el de construir una nueva iglesia ostentosa que refleje el poder de su particular Dios, un Dios que no es ni mucho menos el del resto de las personas.

Fotograma político corrupto "Leviatán"
El poder, en esté caso, también es un ser "grandote"

Más allá de las identificaciones políticas que podamos encontrar en el relato, hallamos un trasfondo humano que contiene un alto nivel trágico. Porque ante todo, Leviatán (Leviathan) es una poderosa historia humana. Y hablamos del amor, un amor que duele, que tiene dudas, un amor que es capaz de perdonar los pecados del otro. Kolya es capaz de perdonar a su mujer Lilya su infidelidad; pero Roma, el hijo adolescente sumido en esa difícil época de la ebullición hormonal, no ve con buenos ojos a esta mujer que no demuestra amor ni cariño hacia su padre, y sobre todo no ve bien que ella intente sustituir a su madre fallecida.

Ganadora en el reciente Festival de Cine Europeo de Sevilla de un premio a la Mejor Fotografía, y nominada a los próximos Globos de Oro y a los Oscar en la categoría de Mejor Película en lengua extranjera respectivamente, Leviatán es una muestra de cómo el Cine puede alcanzar altas cotas de realismo, de cómo en ciertas ocasiones podemos estremecernos porque vemos reflejadas cosas que, en cualquier momento, podrían llegar a pasarnos a nosotros. Una cinta que no dejará a nadie indiferente y que podéis disfrutar en cines españoles desde el 1 de enero de 2015.



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Peter Jackson se despide, aparentemente, de la Tierra Media con una película menor que refleja los problemas de una producción forzada y estirada al máximo.

Crítica de "El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos"

Al contrario de mis compañeros que reseñaron la anterior entrega de “El Hobbit”, la llamada La Desolación de Smaug, yo no quede nada contento con el resultado, y lejos de centrarme en sus problemas como adaptación (que al fin y al cabo son menores), me quejaba de lo mucho que se notaba como se había alargado todo para crear una tercera película.

Dicho esto, podéis imaginaros que me enfrente al visionado de La Batalla de los Cinco Ejércitoscon pocas ganas, y aunque esperaba disfrutar de al menos un buen espectáculo visual, tengo que admitir que ni eso consiguió contentarme.

La cinta, que estoy seguro que gustara a tanta gente como a la que disgustará, ha arrasado en taquilla como era de esperar, pero como los más exigentes nos esperábamos, ha intentado centrarse en una batalla que en el libro original no se extiende más allá de unas pocas páginas, y si bien, no seré yo el que rechace un espectáculo de ese estilo, tengo que decir que el combate entre los cinco mencionados ejércitos no ha conseguido emocionarme como ya lo hicieran asedios como el del Abismo de Helm o similares, ya que aquí, la acción se centra en un gran número de personajes con los que no tenemos prácticamente afinidad (al fin y al cabo el único más o menos familiar es Gandalf, y tampoco lucha mucho) y que encima muestran unas coreografías de combate que ya no son dignas de la época en la que vivimos.

Smaug en "El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos"
Pese a los efectos especiales que lucen a día de hoy las producciones, Smaug no resulta tan espectacular como esperábamos y es una pena que un ser tan magnifico se vea peor que la montura voladora de los Nazgul en El Señor de los Anillos.
Pero no adelantemos acontecimientos (aunque tampoco es fácil, ya que la cinta tiene poca miga), ya que la historia del film comienza antes de dicho combate, exactamente en el momento en el que Smaug ataca la Ciudad del Lago sembrando el caos y cayendo de forma bastante anecdótica bajo la flecha “negra” de Bardo, el cual, tiene que improvisar un arco y usar a su hijo como apoyo para acabar con la amenaza a la que de alguna manera le daba vida Benedict Cumberbatch, aunque eso sí, no sin antes mostrarnos relleno en forma de la huida de los enanos que había en la ciudad, el apoyo de Tauriel a estos, y como no, la espantada llevándose el dinero del gobernador de la ciudad, un personaje con menos fondo que un dedal.

Al margen de que no se haya respetado ni aclarado el hecho de que Bardo tiene que acertar en cierto punto del pecho de Smaug (algo que en el libro, y si no recuerdo mal, le indicaba un pajarillo), el verdadero villano de la obra pasa sin pena ni gloria por el film, y aunque es usado como prologo para el conflicto posterior, es una pena verlo morir en una de las muertes más lamentables y sobreactuadas que un dragón haya tenido jamás.

Ayudante del Gobernador "El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos"
El sirviente del Gobernador, otro invento de Jackson que nos ofrece momentos de vergüenza ajena... aunque al menos con el te ríes...

Continuando con la historia, el pueblo del Lago se dirige hacia Erebor buscando refugio y allí recibirán la ayuda de los elfos antes de iniciar un combate contra una fortaleza custodiada por unos pocos enanos, que para colmo, en vez de trabajar en asegurar su posición, están buscando la Piedra del Arca.

Lejos de querer contar más, solo os diré que Bilbo entra y sale de allí como periquito por su casa, y aunque sería fácil para un hobbit con un anillo que lo hace invisible, deja patente los fallos de guion del film.

En otro ámbito, nos encontramos con la alianza de Elfos, Humanos y Enanos (los mismos que llegaron a ayudar a Thorin pero cambian para eliminar trasgos) que son avisados por Gandalf y Legolas del inminente ataque orco, un ataque superior en número y potencial, que aunque inicialmente parece estar a punto de acabar con los pueblos libres, finalmente resulta reducido gracias a intervenciones de águilas, enanos montados en cabras y un enfurecido Beorn que hace acto de presencia como oso.

Dain pie de Hierro "El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos"
Como fan de Warhammer y la fantasía medieval se me encogió el cuerpo al ver a Dain montando en un cerdo/jabalí de batalla... aunque lo que no entiendo es quienes iban en las cabras / muflones que usan lugo los enanos de Thorin para acabar con los orcos...
Por el camino, se nos quedan las intervenciones de Galadriel, Saruman y Elrond para rescatar a Gandalf de las manos de los espectros del anillo, el nigromante y la primera reaparición de Sauron, algo que en los libros y apéndices no se ve de esta forma, pero que intenta sumar coherencia como prólogo de la historia del Señor de los Anillos.

Tras tantos sucesos, el espectador no sabe muy bien que esperar y asiste extasiado o exasperado (en mi caso bastante aburrido) a interminables luchas y combates que sabemos cómo terminarán y en las que sinceramente, entiendo que Ian McKellen declarase que no sabía exactamente lo que iba haciendo.

Cierto es que los amantes de la fantasía y estos personajes podemos disfrutar con la puesta en escena de tal cantidad de personajes, pero el hecho de introducir tantas variables (como el ayudante del gobernador que se establece como contrapunto cómico) no viene más que a demostrar que por muchos apéndices que haya, el film podía haberse finalizado perfectamente en dos entregas, dejando todos estos extras (y los que nos esperan) para versiones extendidas que aporten más metraje y menos relleno.

Thorin Escudo de Roble en "El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos"
Thorin restaura su honor en una buena escena de combate, pero el hacernos ver que esta loco e henchido de ira poniéndole
la voz de Batman, resulta un tanto cómico...
¿Es por lo tanto el Hobbit una mala película? Personalmente pienso que sí , que no funciona bien ni como adaptación ni como film de entretenimiento, y aunque entiendo que cada uno se entiende como quiere, el film expone suficientes fallos y excesos ((no hay grandes interpretaciones, la banda sonora es repetitiva y la épica no sobrevuela por el ambiente), ) que el más pintado acaba riéndose en varios momentos.

Sinceramente, pienso que la codicia ha roto el saco, y que lejos de ofrecernos algo tan digno como lo que vimos en la primera entrega (Un viaje Inesperado), tanto Warner como Jackson se han visto sobrepasados por la tarea de dar trabajos a amigos e intentar repetir lo hecho en el Señor de los Anillos, algo realmente difícil y que aquí, debido al intento de realizar paralelismos, les ha salido caro a nivel cualitativo, ya que viendo las recaudaciones, a nivel de taquilla el film es todo un éxito.

En fin… esperemos que con el tiempo y viendo las tres cinta en versiones extendidas se me pase el disgusto… aunque la verdad, ganas de volver a ver esto no tengo.



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