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El realizador natural de Houston, Texas, Richard Linklater, vuelve a mostrar con Boyhood su particular obsesión por capturar el deslizamiento del tiempo y su incidencia en las vidas y relaciones de sus personajes. Ya en las películas protagonizadas por Ethan Hawke y Julie Delpy, su por el momento, trilogía, “Antes de…”, vemos a sus protagonistas, en tres décadas diferentes, en otros tantos estadios de su relación, con importantes elipsis entre unos y otros largometrajes.

Crítica de Boyhood (Momentos de una vida)
A partir del verano de 2002, después de dedicarle un año entero a la confección del guión y a la preproducción, Linklater se ha propuesto filmar el devenir de la vida en una sola película, que ha sido filmada a lo largo de 12 años. Para emprender la tarea, el realizador se rodeó de un selecto equipo técnico y actoral (entre los que figura su propia hija Lorelei Linklater, que interpreta a la hermana del protagonista). Igualmente, se contó con un ajustadísimo presupuesto, empleado para rodar la película en celuloide y para abonar a los actores el mínimo estipualdo por su sindicato (Screen Actors Guild). La financiación vino proporcionada por el IFC (Independent Film Channel), el canal de televisión por cable, parte del conglomerado AMC Networks. Los integrantes del equipo se reunen esporádicamente, filman alguna o algunas secuencias, se vuelven a ir a sus respectivos proyectos y obligaciones y regresan al año siguiente cuadrando las agendas. Resulta increíble que no exista un precedente similar en la historia del cine. Es cierto que en la trilogía mencionada sobre Jesse y Céline, Linklater ya dejaba claro su deleite en esa idea de filmar a unos personajes en el tiempo. Cierto es igualmente que el director Francois Truffaut rodó varias películas con el personaje de Antoine Doinel, así como Lindsay Anderson (realizador e historiador que llegó a ser amigo personal de Linklater) hizo lo propio con el personaje de Mick Travis. Sin embargo, jamás se había diferido un rodaje durante tantos años, fundamentales, por otra parte, en el tránsito de la infancia a la adolescencia y juventud. Entre secuencia y secuencia de Boyhood, Linklater ha rodado nada menos que ocho películas, algún cortometraje y algunas producciones para television.

Durante el visionado de los 165 ágiles minutos de Boyhood, asistimos al periplo vital de Mason, que al comienzo de la cinta tiene siete años y al final diecinueve. Mason es hijo de padres divorciados. Vive con su madre Olivia y su hermana Samantha. Al inicio, después de una preciosa reflexión acerca de dónde viene las avispas, asistimos a una discusión entre Olivia y un novio (relación con clara fecha de caducidad), un joven que no lleva nada bien eso de tener que compartir el tiempo de ella con sus hijos. Para el novio, ella utiliza los hijos como pretexto para no verse ni salir. Para ella, él tiene una vida inmadura y sin responsabilidades. “Yo era la hija de alguien y ¡joder!, ¡de repente soy madre!” se defiende Olivia. Linklater coloca a Mason en el plano, junto a los adultos, o escuchando la discusión, que transcurre en off visual. Queda claro que las reglas narrativas de las próximas dos horas y media pasan por el hecho de que los adultos van a ser vistos siempre desde la óptica de su joven protagonista.

Patricia Arquette en Boyhood
Patricia Arquette
Olivia decide mudarse a Houston, donde podrá regresar a la Universidad, terminar sus estudios y darle una vida mejor a sus retoños, ayudada por su madre, que vive en la capital del estado de Texas. El padre biológico, Mason Sr., ha tenido una vida un tanto bohemia y despreocupada. Se ha ido a Alaska a vivir, regresando a la existencia de sus hijos después de año y medio, cuando éstos y su familia ya se han mudado a Houston. Trata de sentar la cabeza cerca de sus hijos y asumir unas obligaciones que, hasta entonces, había eludido porque, según él, “necesitaba un respiro”. En un principio trata de reconquistar a Olivia, lo cual ilusiona a los niños, muy encariñados enseguida con su padre. Sin embargo, tan idílica situación no es posible. El cisma de la ruptura y sus motivos, permanecen de un modo cristalino en la mente de Olivia. En una de las visitas de Mason Sr. con sus hijos, Samantha le dice que, de los tiempos de la vida en familia, solo recuerda que “…tú gritabas mucho y ella lloraba”.

Asistimos durante el filme a cierto desfile de parejas de la madre, siempre filmadas desde la óptica incidental en la esfera de Mason y su hermana, a retratos del reencuentro entre el padre y los hijos, y al crecimiento del protagonista, sus primeros amores, los primeros desengaños, y cómo va forjándose su carácter, su personalidad, las aficiones, su orientación profesional (en concreto su passion por la fotografía), o el enfrentamiento a la “ética del trabajo”. En definitiva todo ese proceso al que los seres humanos nos enfrentamos, para tratar de encontrar nuestro lugar en el mundo.

Este puzzle secuencial forma los retazos de la evolución física y mental del joven Mason, un conglomerado de instantes vitales, eslabones de la cadena de una vida, que el guionista y realizador filma con notoria contención, sin buscar estridencias o “grandes momentos” de lucimiento. Tal opción hace que esos instantes fluyan con una naturalidad y una convicción apabullantes. La influencia de cineastas europeos clásicos de la talla de Roberto Rossellini, Eric Rohmer, Alan Resnais o de Michelangelo Antonioni, o de los mencionados Truffaut y Anderson, quedan patentes a lo largo del relato. Linklater comparte con los mencionados maestros del cine, su interés por captar la serenidad, la cotidianidad, así como por filmar aquellas circunstancias (el hastío, la falta de entendimiento) que desgastan irrevocablemente una relación de pareja. El director consigue en este recorrido, instantes de absoluta grandeza cinematográfica. Esa eficacia viene avalada por, entre otras, la secuencia donde Mason pasea calle abajo con su amiga del colegio (ella lleva una bicicleta, pero camina con él). Se trata de una conversación de unos minutos donde hablan de Desayuno de campeones, de Kurt Vonnegut a Matar a un ruiseñor, de Harper Lee, o sobre lo cursis que son las novelas de la saga Crepúsculo. De literatura, pasan a temas más cotidianos, del estilo vas a ir a la fiesta, o a esa chica le gustas. Magníficas son igualmente todas aquellas escenas de conversación entre Mason y su padre, a veces solo, otras con la presencia de Samantha. El hábil modo que tiene el padre de reestablecer la relación perdida: él les dice que no quiere ese “rollo formal” de comunicación entre padre biológico e hijos que se ven cada cierto tiempo (los tres concluyen que deben dejar que poco a poco las conversaciones fluyan con más naturalidad); la charla sobre el sexo y el uso de anticonceptivos cuando Samantha le confirma que tiene novio (el padre comienza poniéndole el ejemplo de la hija de Sarah Palin); los consejos a Mason sobre como conquistar a una chica, en concreto cómo marcar la diferencia respecto a los demás chicos; sobre la relación con la naturaleza en la bellísima secuencia de la acampada; o la divertida especulación sobre el siguiente episodio de Star Wars: “después de El Retorno del Jedi no hay nada”, concluyen. Aquella escena donde el progenitor reflexiona acerca de si Olivia hubiese sido más paciente con él, tal vez continuarían juntos y el jóven le responde que le habría ahorrado unos cuantos padrastros alcohólicos, resulta entre demoledora y conmovedora. Sin embargo la culminación de la grandeza del filme, la meta en esa incansable persecución de filmar la naturalidad, lo cotidiano, se alcanza en la hermosísima secuencia final, un maravilloso y emotivo broche dorado para un guión que rompe la estructura narrativa clásica. Una escena que, por derecho propio debe figurar entre lo mejor que Linklater ha filmado hasta la fecha.
Ethan Hawke en Boyhood
Ethan Hawke

El empleo de la música de fondo, el uso de criterios adecuados a la hora de escoger la canción que suena en cada momento, es un instrumento narrativo adicional, pero a la vez clave en el cine de su director. En la banda sonora escuchamos temas de músicos y grupos tan dispares como Cold Play, Sheryl Crow, Bob Dylan, Lady Gaga, Pink Floyd, o Arcade Fire, excelentemente incorporados a la naturalidad de algunos instantes. En ese sentido, resulta especial, no solo por su empleo en el bellísimo trailer promocional, el uso del tema musical del grupo Family of the year, titulado Hero. La canción aparece en el viaje de Mason a la Universidad. Sencillo, directo a las emociones básicas, como la propia película. no quiero ser tu héroe, no quiero ser tu gran hombre… solo quiero luchar como cualquier otro, reza su estribillo. Una canción colosal, que permanence en en la mente una vez concluída la película. Por otra parte, la música como tema, está igualmente presente en numerosas conversaciones. Linklater incorrpora astutas reflexiones y aprovecha la inquietud de Mason padre, como compositor. Así, lo vemos cantar, con su compañero de piso Jimmy, que tiene su grupo musical (en concreto una canción que reza “¿volverás a casa, papa?”), o con su pareja Annie, o con los propios niños. En dos momentos determinados de la cinta, comparte con sus hijos, por ejemplo, que determinada canción va de que su mujer le ha dejado (la voz es masculina) y les dice que le encanta porque va directo al grano, sin adornos. En otro instante, Mason recibe de su padre lo que éste llama el disco negro de los Beatles. Le ha grabado una recopilación, siguiendo un orden determinado en las canciones, que, le explica, es “la secuencia musical perfecta”. Mason escucha maravillado a su padre decir que “el equilibrio” convirtió a los chicos de Liverpool en el “mejor puto grupo del mundo”.

Linklater no pierde la ocasión que le presenta el filme, un retrato social, para diseccionar la comunidad en la que Mason vive con su familia (entorno que, por cierto conoce muy bien), y en cómo encara y le afectan diversos aspectos de la historia política reciente. Por supuesto, Irak, el 11-S, muy presente en la vida cotidiana de los estadounidenses, ocupan algunas conversaciones y secuencias muy ilustrativas. Mason Sr. les dice a sus hijos que Irak nada tuvo que ver con Los Atentados, y que si EEUU está en guerra con Irak, es por culpa de “Bush y los estúpidos fanáticos que le rodean”. Samantha le responde que en el colegio le dicen que “Esta guerra es buena porque es mejor prevenir que curar”. El padre les pregunta a quien votarían si pudieran hacerlo. Solventado el debate de que ninguno de los dos niños tienen dieciocho años, el progenitor les dice “A cualquiera menos a Bush”. Las elecciones presidenciales. donde Barak Obama se enfrentó al conservador John McCain, configuran el marco de secuencias como aquella en la que un vecino le dice al joven Mason, de muy malos modos, que no solo no le va a permitir colocar un cartel de “Barak Hussein Obama” en su jardín (el joven se lo ha pedido cortesmente), sino que le advierte de que está en una propiedad privada y que por tanto puede dispararle. La lectura política se complementa con referencias a la crisis económica o lo que un personaje denomina “las mentiras del canal Fox”.
Escalofriante resulta igualmente la gráfica escena, para nunca perder la noción de que nos encontramos en la América del interior, la conocida como “El cordon de la biblia”, por la confluencia de la religión y el estilo de vida conservador. La escena transcurre en el 15 cumpleaños del joven protagonista. Recibe de los padres de Annie, la novia de Mason Sr., unos regalos. De la madre, una biblia con su nombre impreso en letras doradas y con las frases atribuídas a Dios, escritas en color rojo. Del padre de Annie, el joven recibe una escopeta de cañón doble, perteneciente a varias generaciones de su familia. Después de disparar un rato con él, el anciano le pregunta “¿cómo te sientes, hijo?”.

Ellar Coltrane en Boyhood
Ellar Coltrane
De interés resultan igualmente las reflexiones en torno a las redes sociales. Mason padre le comenta a su hija Samantha que sabe más de ella por su perfil en Facebook, que por lo que ella le cuenta. Mason por su parte, en un momento determinado comenta con su novia Sheena que va a eliminar su cuenta en la mencionada red social, pues a prefiere interactuar con una persona, no con su perfil.

Respecto a los actores que componen el poblado reparto, muy valientes todos ellos, no parece que sean tales, sino que se fusionan eficazmente con sus personajes. Se percibe una especial interactuación del realizador, con el elenco al completo. En esta película cobra una especial importancia aquella máxima de que el guión nunca puede ser algo rígido, sino flexible, es decir, subceptible de ser modificado en su plasmación a imágenes. Linklater permitió que los actores reescribiesen algunos diálogos, a los fines de logar una mayor naturalidad y perspectiva. Especial mención merece el joven Ellar Coltrane, el protagonista, pero también a los actores que interpretan a sus padres. Patricia Arquette y Ethan Hawke (actor fetiche de Linklater, que se crece con él) están sublimes en sus respectivos roles. La secuencia entre ambos donde él le comenta “Lo has hecho de maravilla con ellos”, y ella le responde “jamás pensé oírtelo decir”, destila autenticidad y honestidad interpretativa.

Boyhood es un filme que entra directamente en la emoción más primaria, la cotidiana, la más identificable… la que más nos toca. El filme deviene en un canto formal a la eficacia de la sencillez. Respecto al desafío del proyecto, Linklater comentó: "No hay ningún precedente. Los contratos de doce años no existen en el cine. Solo les pedí que se comprometieran, tuvieran fe y saltaran al vacío conmigo". Cada minuto invertido en su visionado, merece la pena. Boyhood era una apuesta arriesgada, que ha cristalizado en una película eterna.

Resulta evidente que Clint Eastwood a sus 84 años, después de toda una vida dedicada al cine, no tiene absolutamente nada que demostrar. Su obra en conjunto habla por sí sola.

Crítica de 'Jersey Boys'

Sus primeras películas detrás de la cámara, venían marcadas por el aprendizaje adquirido principalmente de dos realizadores capitales en el proceso de formación de su propia mirada, Don Siegel y Sergio Leone, a quienes va dedicada el summit de ese mestizaje de influencias, la obra maestra Sin Perdón (Unforgiven, EEUU, 1992). La personalidad de Eastwood como cineasta, ha ido paradójicamente cristalizando en una reconocible contención formal, en ese clasicismo cultivado, que emparenta su cine con el de realizadores de la talla e intensidad de John Ford, King Vidor o John Huston. El clasicismo del que Eastwood hace gala, marca las imágenes de películas tan apasionantes como Un Mundo Perfecto (A Perfect World, EEUU, 1993), Los Puentes de Madison (The Bridges of Madison County, EEUU, 1995),  Million Dollar Baby (EEUU, 2004) o Cartas desde Iwo Jima (Letters from Iwo Jima, EEUU, 1996).

En el terreno de la música, el Eastwood consagrado, siempre ha sido tanto o más personal que tras la cámara. Primero con su inseparable Lennie Niehaus, luego realizando él mismo la composición, los contenidos acordes que muy sutilmente acompañan la deriva de sus films, sin subrayar ni enfatizar, confirman ese clasicismo, con marcado interés por el Jazz, el uso del piano, así como algún apropiado acorde de blues. Tales factores convierten a Eastwood en uno de los últimos “francotiradores” de ese placer por el encuadre, por la sutilidad y sencillez (que no simpleza), por cierta desnudez formal, y por el deleite en narrar con absoluta claridad aquello que ocurre en la pantalla (cosa que parece ser mucho pedir en el cine comercial estadounidense actual, entregado frenéticamente al ralentí, a los más vacíos movimientos de cámara, al efectismo visual y a la dictadura de los efectos especiales). Todo ello, sin perjuicio de que su cine se perciba claramente como parte del engranaje de la industria de Hollywood.

La película nº 33 de la filmografía de Eastwood como realizador, segunda inclusión en el cine musical (tercera si sumamos el excelente documental Piano blues, de 2003, para la serie The blues), parece un paso natural en su filmografía. Eastwood había dirigido en la década de los 80 del pasado siglo, la excelente El Aventurero de Medianoche (The Honkeytonk man, EEUU, 1982), que retrataba la vida de un cantante de música country, ambientada en la época de la gran depresión Estadounidense, donde compartió cartel con su hijo Kyle, dedicado en cuerpo y alma a la música.

John Lloyd Young y Clint Eastwood en "Jersey Boys"
John Lloyd Young y Clint Eastwoo
 Jersey Boys contiene sin duda una fantástica selección musical y un muy buen envoltorio formal, solo faltaba, tratándose, no ya del maestro Eastwood, sino de una producción Warner, rodada en el seno de la industria. El problema del filme, el lastre del que a mi juicio no puede desprenderse, es, básicamente, que los 134 minutos de duración, pesan como una losa. Probablemente ello sea debido a que el tratamiento de la historia no termina de encontrar su lugar, navegando en una contraproducente tierra de nadie. Eastwood esta vez no consigue fascinar, ni llegar a la fibra sensible, hazaña lograda en sus títulos más memorables. Tampoco logra el propósito de apasionar respecto a aquello que está narrando. Probablemente tenga mucho que ver el mestizaje de influencias y estilos con los que trata de construir la película, sin decantarse por una decisión unívoca y consecuente. Los estilos que confluyen en Jersey Boys, en definitiva, han sido vistos todos ellos anteriormente en filmes más oportunos y afortunados.

La película, no es ningún secreto, ni el descubrimiento del siglo, comienza como si se tratase de Uno de los Nuestros (Good Fellas, 1990), el memorable filme de Martin Scorsese, pero sin su contundencia verbal y visual. Con este filme, Jersey Boys comparte, no uno, sino cuatro personajes (los cuatro miembros del grupo) que se paran en medio de la acción y hablan directamente a la cámara, recitando chispeantes diálogos (nunca lo son lo suficiente, en comparación al libreto de Nicholas Pileggi para el mencionado filme de los noventa). Esa interacción con el espectador en modo alguno fluye de un modo natural, como sí que conseguía el realizador italo-americano. Comparte también con la película de Scorsese, un retrato de la delincuencia y mafia en la comunidad italiana de New Jersey, un cierto estilo que pretende ser dinámico, fresco y jocoso en ocasiones, con contundentes frases en boca de los personajes, sin llegar por supuesto al apabullamiento visual y formal del mencionado filme de Martin Scorsese. Uno de los protagonistas, el joven Tommy De Vito (interpretado por Vincent Piazza, uno de los actores estables en la serie de HBO, Boardwalk Empire, donde interpreta al gánster Lucky Luciano, serie en la cual Scorsese dirigió el episodio piloto y ejerce como productor ejecutivo), nos cuenta a los espectadores que solo hay tres formas de salir de Nueva Jersey: enrolarte en el ejército y morir, unirte a la mafia o hacerte famoso. Remata la frase diciendo que él y sus amigos, los miembros del grupo, escogieron dos de las tres maneras. Por otra parte, el personaje que el actor Joe Pesci interpretaba en la tan citada película de Scorsese, se llama, igualmente, Tommy de Vito. Otro paralelismo más: De Vito, el de Jersey Boys, dice conocer al actor Joe Pesci. El personaje que interpreta Christopher Walken (de haber elegido a Robert De Niro el guiño habría sido demasiado evidente) el gánster Gyp De Carlo, sin duda estaría más cómodo entre el mosaico humano de Uno de los Nuestros, que entre estos músicos-delincuentes juveniles.

Secuencia de inicio de 'Jersey Boys'
El inicio es un claro homenaje al clasico de Scorsese "Uno de los nuestros"
El retrato de esa vida de la delincuencia juvenil, principalmente al comienzo de la cinta para relatar los coqueteos de algunos miembros de la banda con los Tribunales y con el sistema penal y penitenciario estadounidense en general, parece remitirse a Crimen en las calles, dirigida por Sidney Lumet para televisión en 1955, y, casualmente o no, por Don Siegel para el cine, en 1956.

De ese retrato poliédrico de la mafia de New Jersey, Eastwood nos traslada al competitivo mundo del espectáculo en general y de la música en particular de los años 50 y 60 en EEUU. El pop se va imponiendo al Rock & Roll; Los encasillamientos inmediatos, son la marca de fábrica de las discográficas, empeñadas en vender productos claramente prefabricados. Uno de los productores a los que los protagonistas visitan después de enviarles la maqueta con algunas de sus canciones, al verles les dice que vuelvan cuando sean negros. Si el atractivo para Eastwood, la seña de identidad de Jersey Boys viene dado por esa combinación de música y Mafia, para dar a entender que el grupo musical The Four Seasons, ascendió sobre unos cimientos mafiosos, no termina de encajar debido a la indefinición constante ya mencionada. Las constantes elipsis y los saltos temporales no ayuda precisamente al espectador a integrarse en el filme.

El resto del film se detiene en la formación del grupo, primero los Three Lovers, luego The Four Lovers, y finalmente The Four Seasons. La personalidad de Tom De Vito para negociar los contratos; la milagrosa voz de Frankie Valli (John Lloyd Young); el descubrimiento de Bob Gaudio (Erich Bergen), cantante y excelente letrista a la vez; los comienzos como coro de otros cantantes (comenzamos como camareros en el mundo de la música, dirá Tom De Vito en un momento determinado); la creación de temas míticos como Big girls don’t cry o Walk like a man; las correrías en fiestas, hoteles; las rencillas personales; las compenetradas actuaciones musicales; y en general la caída y desmembramiento del grupo musical, debido al gasto desmesurado y el impago de impuestos, cuya toma de decisiones estaba a cargo de Tom De Vito, y que causan un considerable económico para el grupo (Se percatan de ello justo antes de salir a cantar en directo para el Ed Sullivan’s show). La historia continúa centrándose en la vida de Frankie Valli, el líder del grupo, dotado de una voz prodigiosa (la memorable canción Can´t take my eyes off you, compuesta por Gaudio, ocupa un lugar prominente en esta porción de la película) y sus tragedias vitales pasan a ocupar el protagonismo (sus divorcios, la muerte de una de sus hijas…), para dejar claro el sempiterno discurso de que el arte surge de las vidas desgarradas por la desgracia, más que narrado en otras películas sobre retratos de vidas bigger than life. 

Jersey Boys de Clint Eastwood
Toda esta parte de la película se instala claramente en ese subgénero al que pertenecen a otras películas de acercamiento a vidas de gente del mundo de la música como La Bamba (EEUU, 1987), de Luis Valdez, Bola de Fuego (Great balls of fire, EEUU, 1989), de Jim McBride, That Thing you do! (EEUU, 1996), de Tom Hanks, Almost Famous (EEUU, 2000), de Cameron Crowe o Ray (USA, 2004), de Taylor Hackford, excelentes todas ellas. Si comparamos Jersey boys con musicales más convencionales, estilo Chicago (USA, 2002) o Nine (EEUU, 2009) ambas de Rob Marshall, o Dreamgirls (EEUU, 2006), de Bill Condon, Jersey boys no parece tampoco encontrarse a gusto dentro de un filme musical convencional (sólo vemos un número musical estilo Broadway en los créditos finales).

El guión se inspira en el musical escrito, nada menos por Marshall Brickman, coguionista de Woody Allen en Annie Hall (EEUU, 1977) y Misterioso Asesinato en Manhattan (EEUU, 1993) y Rick Elice, que gozó de cierto éxito y prestigio en Broadway.

Puestos a hacer una película musical, Eastwood debió hacer el anunciado remake de Ha Nacido una Estrella, según la historia ideada por Robert Carson, llevada al cine previamente en tres ocasiones. Jersey Boys suena a capricho musical (chapeau por Eastwood y su carta abierta con la Warner). Suena a homenaje a una era, a unos años que vieron nacer a Eastwood como actor. En ese sentido, el auto-guiño a la serie de televisión Raw Hide con el plano de la sonrisa del actor, no son casualidad. Lamentablemente es un espectáculo tan precioso como hueco.



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Dwayne "The Rock" Johnson (que será Black Adam en la película de superhéroes 'Shazam') protagoniza la segunda película sobre el mito griego que nos llega este año. Mucho más lograda que la otra cinta que habla sobre el personaje, la película está dirigida por Brett Ratner, quien pretende, según se desprende de sus propias palabras “que sea una película de referencia sobre Hércules para las generaciones más jóvenes”.

Crítica Hércules

El objetivo de la película es el entretenimiento, el cual, se logra mediante una acertada mezcla de momentos cómicos, acción, aventuras y, porque no, también por el "desnudo" de Irina Shayk. La novia del futbolista del Real Madrid Cristiano Ronaldo aparece como Megara, la esposa de Hércules, y ha sido un gran reclamo comercial de la cinta desde que en el tráiler adelantaban, precisamente, su escena estelar. Ella está contenta con el resultado de su primer papel cinematográfico, “un pequeño papel en una gran película”, según ha comentado.

El resto del reparto lo completan Ian McShane, actuando como un adivino que sobrevive a predicciones que incluyen su propia muerte; John Hurt, sobrino de Hércules y un gran cuentista; Joseph Fiennes, el salvaje; y la única chica que le acompaña, Ingrid Bolsø Berdal, una guerrera llamada Atalanta que no se despega de su arco y sus flechas. Tobias Santelmann será el antagonista de la película haciendo de el azote de los heroes. Pero la estrella absoluta es Dwayne "The Rock" Johnson, que está totalmente creíble en su papel. El momento en el que se libera de sus cadenas y grita Yo soy Hércules es un momento apoteósico para el público y recuerda a grandes escenas del cine épico y de aventuras.

Hercules 2014
Hércules y su equipo de mercenarios

Brett Ratner se basa en la novela gráfica “The Tracian Wars” de Steve Moore y trabaja una versión más humana del héroe. En ella, Hércules, tras los doce trabajos que le imponen los dioses y la pérdida de su familia, decide darles la espalda. En su búsqueda de aventuras encontrará compañeros y amigos con los que compartirá la misión que les propone el rey de Tracia: ser su as en la manga contra un misterioso enemigo.

Comparándolo con la historia que cuenta la mitología griega, Heracles también reniega de los dioses, ya que tras cumplir con los doce trabajos impuestos, Hera asesina a Megara, su primera mujer y a sus hijos. En esta versión el héroe se cría en las calles, huérfano, junto con uno de sus amigos; y no con los dioses entrenándolo.

Dwayne Johnson es Hércules
Dwayne Johnson luce como Hércules con la piel del mítico león al que le dio la fama en sus conocidas 12 pruebas


La película cumple su objetivo (dinero por diversión) y a menudo incluye digresiones cómicas en sus pobres diálogos, pero pese a eso, la cinta se disfruta, no aburre y nos ofrece  momentos emocionantes. Incluye reminiscencias a “300”, “Furia de Titanes” y otras tantas películas de esta índole.

Sin duda, complacerá los deseos de los fans del cine de acción, y de hecho, en los países en los que ya se ha estrenado (en algunos desde finales de julio) ha obtenido buenos resultados de taquilla.



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Una prueba palpable del complicado proceso que se vive en España a la hora de obtener luz verde para sacar adelante el proyecto de filmar una película, una auténtica gesta heróica, es el hecho de que un cineasta como Daniel Monzón, aclamado por crítica y público en el año 2009 por la excelente Celda 211 (España-Francia, 2009) y multi premiado en la entrega de los Goya del año siguiente, haya tardado nada menos que cinco años en estrenar su posterior film. Un proyecto que ya desde la exhibición de la mencionada película penitenciaria, se anunciaba que sería su siguiente obra.

Crítica de "El Niño" de Daniel Monzón

Daniel Monzón fue “monaguillo antes que fraile”, valga la expresión. El cineasta nacido en Palma de Mallorca, comenzó como crítico de cine para la revista Fotogramas y para el programa especializado de Television Española, Dias de cine, todavía en emisión, donde realizaba atractivas reseñas verbales ante la cámara (en ellas Monzón ya mostraba generosas dosis de creatividad), labor que compartía con el fallecido critico e historiador Jose Luis Guarner. El salto al celuloide vino con el guión escrito conjuntamente con el logroñés Santiago Tabernero (también vinclulado a ciertos programas de cine y presentación de largometrajes para Television Española), que cristalizó en el correcto largometraje Desvío al Paraíso (España, 1994), dirigido por el productor y realizador Gerardo Herrero, con el excelente actor británico Charles Dance como protagonista. Cinco años tuvieron que pasar hasta que Monzón pudiera dirigir su opera prima, Corazón de Guerrero (España, 1999), escrita por él mismo. Constituye un primer trabajo detrás de la cámara, más voluntarista que eficaz, pero donde el cineasta mostraba su indubitada vocación para el cine. La película plasma una partida de los famosos “juegos de rol” (donde los jugadores, como es sabido, interpretan otros personajes, con sus diálogos y acciones), que trata de adaptar sus reglas al medio cinematográfico. No era una tarea sencilla y el resultado no carece de interés. El siguiente eslabón en su carrera cinematográfica, marca el comienzo de la colaboración estable con el guionista vasco Jorge Guerricaechevarría (también colaborador habitual de su paisano Alex de la Iglesia, desde los tiempos del cortometraje Mirindas Asesinas). El robo más grande jamás contado (España, 2002), es una comedia con algún guiño a la serie de television Misión:Imposible o al clásico Rififí (Du rififi chez les hommes, Francia, 1955), de Jules Dassin. Su trama gira en torno a la sustracción del cuadro El Guernica, de Pablo Picasso, en el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, por parte de una galería de personajes más bien rocambolesca. La Caja Kovak (España-GB, 2006), rodada en regimen de co-producción y con el protagonismo del actor estadounidense Timothy Hutton, supuso un ejercicio de suspense que parte de una premisa atractiva, pero malograda parcialmente por cierta indefinición conceptual. El salto de tigre y el aclamador éxito de publico y reconocimiento internacional para Monzón, llegó con la mencionada Celda 211, un magnífico thriller penitenciario, escrito y filmado con un profundo sentido cinematográfico, donde cristalizan maravillosamente una genial confluencia narrativa (el guión de Monzón y Guerricaechevarría es modélico en progresión narrativa-dramática) y de puesta en escena (Monzón sin duda se rebela como un realizador bien dotado para la acción), servida por unos intérpretes de auténtico lujo, donde Luis Tosar (que literalmente se comía la pantalla) y un debutante Alberto Amán, dan absoluta talla en sus composiciones, arropados por un elenco de secundarios formidable, encabezado por Antonio Resines, Marta Etura o Carlos Bardem. 

Rodaje de "El Niño"
Monzón dirigiendo a Tosar y sus compañeros.
Igual de paradójico que la diferencia de tiempo que media entre Celda 211 y El Niño, resulta el hecho de que nunca se haya enmarcado en nuestro cine un largometraje en un lugar tan atractivo como es la confluencia de El Peñón de Gibraltar y los municipios de Algeciras o la Línea de la Concepción, ambos de la provincial de Cádiz, con todo el contraste cultural que acarrea tener África apenas a 16 kilómetros, como nos anuncian los créditos contextualizadores al comienzo de El Niño. Desde Algeciras, pueden verse tres países: España, Inglaterra y Marruecos, se nos dice al comienzo del film. Al ser un lugar donde el contrabando y el tráfico de drogas están a la orden del día, es un marco incomparable para un thriller. La realidad de la existencia de redes de narcotraficantes que introducen sustancias estupefacientes desde Marruecos a Algeciras y las inmediaciones, como punto de entrada con destino a otros países europeos, resulta evidente desde hace muchos años. El lugar es un punto neurálgico de conflicto entre las jurisdicciones española y británica y por lo tanto, entre los Gobiernos español y británico, que alcanza un permanente estado de tirantez. Ello se aprecia, por ejemplo, en relación a la persecución delictiva. Alguna vez hemos podido ver en los medios de comunicación como agentes de policía españoles han de abandonar la persecución de posibles traficantes de droga, como consecuencia de la obstaculización de embarcaciones de la Royal Navy. En la película de Monzón podemos escuchar como un súbdito ingles, que tiene decretada una búsqueda y captura por parte de un juez español, si no ha cometido delito en Inglaterra y es buscado por ello, jamás sera extraditado por las autoridades gibraltareñas. La tirantez también se aprecia en enconados conflictos de pesca, entre barcos españoles que salen a faenar desde La Línea de la Concepción y las patrulleras del Peñón. En definitiva, un conflicto jursidiccional a flor de piel, caldo de cultivo perfecto para el germen de la delincuencia. 

El Niño también ha tenido que ser financiada en co-producción con el país galo, con distribución de Twenty Century Fox, que garantiza una exhibición multitudinaria, lo que no es poco. Los 130 minutos de su duración, sin constituir una obra maestra, contienen un sabio equilibrio entre las distintas capas de la trama, las secuencias de acción y la historia de amor que recorre gran parte del metraje. El quinto largo de Monzón, a grandes rasgos, cuenta el enfrentamiento entre Jesús (excelente Luis Tosar, muy creíble en su papel), un agente de policía nacional, que lleva ya unos buenos años arruinando operaciones de pase de estupefacientes, y demás delitos en la zona, por lo que su vida está en constante amenaza, y El Inglés (Ian McShane), un peligroso narcotraficante, que transita la zona de el peñon de Gibraltar, y es la cabeza visible de una red de narcotráfico, con peligrosos contactos Albano-Kosovares, ante quienes un fracaso (un pase de droga interceptado), equivale a pagar las consecuencias del modo más drástico. Jesús lleva dos años enteros trabajando codo a codo junto a su compañera Eva (Bárbara Lennie) tras la red de delincuencia organizada en cuestión, bajo la supervision de Vicente (Sergi López). Al comienzo de la película, y ante el fracaso de no encontrar sustancia estupefaciente después de abrir un contenedor con más de tres mil kilos de merluza congelada, Jesús es reasignado a la patrulla aérea del estrecho donde coincide con su compañero y amigo Sergio (Eduard Fernández).
 
Jesus Castro en "El Niño"
Los jovenes protagonistas de "El Niño" con Jesús Castro (derecha) a la cabeza.
Entre unos y otros, transitando alegremente entre la costa africana y la española, encontramos a el Niño (Jesús Castro), un joven natural de Algeciras, que quiere prosperar en el mundo del narco (con todo lo que el dinero fácil acarrea: las mejores motocicletas y motos acuáticas, mujeres despampanantes…), al que no le falta coraje para cumplir sus objetivos, y que tendrá un romance con Armina (Mariam Bachir), una joven marroquí defenestrada en su comunidad por haberse divorciado de su esposo, y hermana de uno de los socios de aquél en el tráfico de drogas.

Las secuencias de acción que sazonan la película están muy bien rodadas y editadas (es ejemplar el empleo del sonido en la secuencia del helicóptero abatido en el mar, resultando sobrecogedor como debajo del agua siguen escuchándose las astas del mismo). Las persecuciones en el estrecho de helicóptero policial contra lanchas cargadas de estupefacientes, son de un patente realismo (los pilotos de los helicópteros que se ven en el film, son auténticos miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, como se nos asegura en los créditos finales), demostrando el sabio manejo por parte de Monzón de los tiempos y la progresión dramática.

A nivel de guión se aprecia que Guerricaechevarría y Monzón se han tomado la molestia de documentarse. En la película asistimos a la rutina policial, tanto respecto al montaje de un dispositivo policial, de observación o de persecución, como de intervención de comunicaciones, en concreto de llamadas telefónicas (vemos como el fiscal le dice a los agentes que un pinchazo telefónico determinado, no sirve para relacionar al inglés con un asesinato, en clara referencia a que en un Tribunal no valdría como prueba de cargo). La constante presión que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad deben soportar a raíz de llamativos titulares en prensa, que sacan a la luz sus fracasos, o cómo las dotaciones de medios para perseguir el crimen organizado, está subordinada a la palpable consecución de resultados, por supuesto plasmados en gloriosos y favorables titulares de prensa, son expuestos en el film de un modo convincente. 

Escenas de Accion en "El Niño"
Escenas de accion como estas nos muestrán la maestria de Monzón con la dirección

 Resulta particularmente meticulosa la visualización de la infraestructura que manejan estas redes de narcotraficantes. La droga se cultiva masivamente en grandes huertos marroquíes, donde se manufactura. Se transporta en burros hasta la costa (ante la atenta mirada de las fuerzas del orden, pendientes solo de que les paguen lo suyo por hacer la vista gorda), donde cantidades ingentes de personas cargan los fardos en lanchas de alta velocidad. En los puntos de destino, otras tantas cantidades de personas las transportan hacia los puntos de partida para otros países.

El desarrollo de personajes también resulta atractivo ya desde el guión. La película se toma su tiempo para construir y enriquecer los diferentes protagonistas del relato, donde la pasión de Monzón por el cine estadounidense no deja lugar a dudas. Las referencias a French Connection (EEUU, 1971), de William Friedkin (los registros de contenedores en Algeciras, remiten a aquel minucioso y exasperante registro del vehículo en busca de heroína) y el gusto por el detalle del mapa humano, por relatarnos detalles de policías y delincuentes, que incluyen la vida privada, así como sus propios códigos de honor, remiten a las excelentes películas de Michael Mann, Heat (EEUU, 1995) y Corrupción en Miami (Miami Vice, EEUU, 2006).

La historia de amor entre el Niño y Armina, por su parte, encuentra su lugar en la narración general en todo momento. Constituye un prodigio de proporción, en lo que respecta a la elección de las secuencias que transcurren entre que ambos se ven por primera vez y sucumben al romance. Igualmente constituye un prodigio de contención, pues la historia romántica nunca recae en el tono meloso o cursi. Para Monzón y Guerricaechevarría, la importancia del romance (que para nada lastra el ritmo del film, como se ha querido ver por algunos), estriba en conocer mejor al personaje que da título a la película, en la posibilidad de que los espectadores podamos empatizar con él, de modo que el film no se convierta en un rosario de maniqueísmos, de buenos y malos. Del mismo modo, creo que resulta bastante acertada la distancia, plenamente consciente, con el personaje del inglés. El excelente actor Ian McShane presta su porte y personalidad… sin decir una palabra. Se habla de él y mucho, pero él no habla. Siempre le vemos desde la distancia, desde el punto de vista de Jesús, el agente que lo persigue. 
 
Luís Tosar en "El Niño"
Tosar, magnifico como siempre

Probablemente si ponemos en relación a El Niño con la susodicha Celda 2011, ésta tiene un balance global más satisfactorio, pero Monzón sale airoso del reto de contar con oficio y corrección esta atractiva historia de tenacidad, coraje, romance y corrupción, narrada con holgado presupuesto y con unas localizaciones fantásticas, muy bien aprovechadas, que incluyen no solo aquellas en las que transcurre la película, sino también Almería y la isla de Gran Canaria.

Junto a No Habrá Paz para los Malvados (España, 2011), de Enrique Urbizu y Grupo 7 (España, 2012), de Alberto Rodríguez, El Niño forma un tríptico sensacional acerca del día a día del trabajo policial, y de los retos a los que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad deben enfrentarse en la actualidad en la lucha contra el crimen en nuestro país.


“LUCY” era uno de los estrenos más esperados del sobresaliente cineasta francés Luc Besson (Malavita, 2013) que firma el libreto de la cinta y que por fin llegó a nuestras carteleras españolas este pasado fin de semana de la mano de Universal Pictures Spain. Al servicio de Besson se ponen caras muy reconocidas del cine internacional, como la indiscutible protagonista que da vida a Lucy, nuestra apreciada viuda negra Scarlett Johansson, arropada del veterano Morgan Freeman junto con Choi Min-Sik y Amr Waked.

Fotograma de Lucy, de Luc Besson
“LUCY” es una joven estudiante residente en China, que de forma involuntaria, se ve envuelta en un peligroso negocio de narcotraficantes que la obligan a hacer de puente para colar las drogas en otros países. De forma accidental, quedará expuesta a los efectos de la sustancia que transporta convirtiéndola en un ser especial.

Con títulos de fuerte impacto en su trayectoria como “El quinto Elemento” o “Léon, El profesional”, el maestro en los géneros de acción y la cifi, Luc Besson nos ofrece una sesión firme de entretenimiento, pero por debajo del nivel de calidad que le precede. Este último trabajo que versa en tres géneros, thriller, acción y ciencia ficción, es como una montaña rusa que va de más a menos, según avanza el metraje se va diluyendo ese arranque con fuerza que en principio suministra acción a raudales y que nos muestra una Scarlett Johansson pletórica en su papel, cada vez más versátil y cómoda en roles de acción, esa máquina letal de matar, una versión moderna del famoso personaje de “Nikita”. Aunque Scarlett nos eclipse con su Lucy convertida en una superwoman a lo más femme fatale, Morgan Freeman sea una apuesta segura en un papel secundario que resuelve con sobrada solvencia y tengamos un perfecto y carismático villano en la función personificado por el actor de Oldboy, Choi Min-Sik, el desarrollo de la historia es fallido, dejando a medio camino lo que podía haber sido una obra mayor del director.

Choin Min-Sik en un Fotograma de Lucy, de Luc Besson
Como apunte personal, me hubiese gustado mayor profundización en el pasado de la protagonista, tan sólo podemos reconocer al principio a una mujer ingenua y aparentemente impulsiva de la que desconocemos totalmente su anterior vida.

A grandes rasgos se denota que es una película de aires metafísicos de las que te hacen reflexionar, sobre todo por su final, un caso parecido a la reciente “Enemy”, que inclusive creo que causa el mismo efecto en el espectador tras verla, una película, o que amas o que repulsas, pero que no te deja indiferente para nada tras su visionado.

Por otro lado, hay muchas incongruencias relacionadas con la teoría del desarrollo de la capacidad mental del cerebro en cuanto a como va evolucionando la protagonista según va rebasando los niveles, algo no reprochable si la vemos como pura ficción y no buscamos un razonamiento realista.

El guión, bajo mi punto de vista, mezcla conceptos filosóficos como La teoría de Nietzsche del súper hombre. Mediante la evolución de la mente humana, concibe al individuo fiel a los valores de la vida y al sentido de la tierra tras la muerte de Dios, el hombre se convierte en omnipresente (Estoy en todas las partes).

Morgan Freeman y Scarlett Johansson en un Fotograma de Lucy, de Luc Besson

En el apartado técnico, la película está muy bien realizada, los efectos especiales están muy bien logrados y las escenas de acción son de lo más relevante que nos ofrece el film.

El futuro distópico de Lucy está bien trazado, diseñado y acompañado de una banda sonora a cargo de Eric Serra, el compositor habitual que trabaja bajo las órdenes de Besson ha encajado bien sus piezas musicales en los pasajes de intriga y acción. También el que fuera el vocal y líder del mítico grupo británico Blur, Damon Albarn, nos regala la canción “Sister Rust” grabada en exclusiva para el film.

“LUCY” se convierte en un producto consumible y ligero al más estilo palomitero, con valores transcendentales, pero no tan redondo como podría haber sido.


Con el mal sabor de ‘Avengers Confidential: Black Widow & Punisher’ aún atormentándome, decidí echarle un vistazo a la nueva cinta animada de Warner Bros que se ponía ayer a la venta, y aunque tenía mis reticencias sobre ella debido a que se ambienta en el universo de la saga de videojuegos ‘Arkham Asylum’, he de decir que termine encantado tras verla.

El Escuadrón Suicida en "Batman: Asalto a Arkham"
‘Batman: Asalto a Arkham’ (Batman: Assault on Arkham) parece nacer tras el éxito experimentado por Amanda Waller y su Escuadrón Suicida en la serie ‘Arrow’, y aunque en un principio todos pensábamos que este equipo seria el punto de apoyo de Batman en un misión dentro del manicomio más famoso de Gotham, hay que decir que estábamos equivocados.

La cinta, a grandes rasgos, trata sobre una nueva misión suicida que se encarga al equipo de criminales liderados por Deadshot, el cual, tendrá que infiltrarse en Arkham para arrebatar un pendrive que se encuentra en el bastón de ‘El Acertijo’, el primer villano que hace acto de presencia en el film, y el cual, parece ser el objetivo de un fuerte odio por parte de la jefa de ARGUS, la cual se muestra muy diferente fisicamente al personaje interpretado por Cynthia Addai-Robinson.

fotograma de "Batman: Asalto a Arkham"
Harley tendrá un encuentro buscado con Batman
Una vez elegido el equipo de operativos suicidas, compuesto por Deadshot, Harley Quinn, El Capitan Boomerang, Rey Tiburón, Killer Frost, Araña Negra y KGBeast, estos tirarán de sus todos sus recursos para cumplir su objetivo y, si es posible, evitar cualquier encuentro con el hombre murciélago.

En el desarrollo de la historia de ‘Batman: Asalto a Arkham’, en la que se nota un toque más adulto debido a la facilidad para acabar de forma bastante explicita con los personajes o mostrar sutiles detalles sexuales, nos iremos encontrando con diferentes personajes que pueblan Gotham City, y una vez llegados a Arkham, la acción ira in crescendo, mostrándonos a los habitantes más importantes del asilo como son El Joker (en una versión muy delirante y un poco más fuerte y agresiva de lo que me gusta), Bane, el Espantapájaros o Poison Ivy, los cuales, aunque introducidos como recursos (salvo el Joker, que tiene más importancia en la trama), aportan cohesión a este universo tan rico y en el que es innecesario inventarse más personajes (algo que Marvel aún no ha entendido tanto en el sector animado como en la serie Agentes de S.H.I.E.L.D.).

El Joker en "Batman: Asalto a Arkham"
El Joker en su celda de Arkham
Evidentemente, y teniendo en cuenta que el grupo está compuesto por psicópatas y criminales, los roces serán un elemento recurrente de la película, y como era de esperar en una cinta como esta (¡GRACIAS WARNER!), la trama está repleta de giros que incluye ejecuciones inesperadas, extrañas alianzas y un sinfín de escenas de acción que harán disfrutar como un enano a cualquier fan del universo DC.
 
Como pega, diría que la forma de vender el film resulto un poco engañosa al intentar colarnos que se trata de una cinta sobre Batman cuando se centra claramente en El Escuadrón Suicida, pero debido a la forma tan genial en la que conviven todos los personajes, es un detalles que se puede pasar por alto.

Una sexy Killer Frost en "Batman: Asalto a Arkham"
Killer Frost y Harley Quinn explotan su lado de villanas sexys en el film

Personalmente, creo que ‘Batman: Asalto a Arkham’ sigue en la línea de las últimas producciones del estudio animado DC/Warner (esta dirigida por Jay Oliva y Ethan Spaulding, realizadores de las adaptaciones animadas de 'Bajo la Capucha Roja', 'Flashpoint' o 'El Regreso del Caballero Oscuro' entre otras), y aunque en esta ocasión desconozco si tiene como base algún arco argumental del videojuego ‘Arkham’, os aseguro que el guion resulta espectacular y muy divertido al igual que los diseños de los personajes y el estupendo trabajo de animación.

La recomiendo encarecidamente y me alegro de que DC, al no depender de grupos infantiloides como Disney, pueda mostrar ejecuciones, sangre y encuentros sexuales entre los icónicos personajes que maneja.


Crítica de "Los Mercenarios 3"

Siempre he mantenido la teoría de que existen dos tipos de cursilería. La primera se corresponde con historias de amor eterno, vestidos de color blanco ondeando en una playa al atardecer, besos bajo la lluvia, y unas lágrimas cuando los amantes se despiden. A este tipo de cursilería me gusta llamarla ‘Femenina’. 

Pero luego hay otro tipo, uno en el que hay tiempo, entre mamporro y mamporro para hablar de la amistad, la hermandad, la necesidad de acabar con el malo, y cómo los amigos de toda la vida no son compañeros, ni siquiera colegas, qué va, son una nueva familia, que ha de hacernos ver que estará siempre con nosotros. Evidentemente, a este tipo de ñoñería me gusta llamarla ‘Cursilería masculina’.

Vale, no es sólo masculina, es de las películas americanas en general, sí, pero diré, sin (demasiado) miedo a equivocarme que el éxito de ‘Los Mercenarios’ reside en esa cursilería tan típica del cine americano.

No hay más que ver de lo que va la tercera entrega de la saga. Los amigos del fitness , capitaneados por Barney (Sylvester Stallone) y su inseparable Christmas (Jason Statham) quedan un martes cualquiera para ir a por unas bombitas, pero deciden pasar antes a recoger a Doc, nueva incorporación a las películas por parte de Wesley Snipes . Resulta que, el malo malísimo, que tiene las cabecitas nucleares, es un antiguo expendable / mercenario, interpretado por Mel Gibson

Mel Gibson en Los Mercenarios 3
Mel Gibson es junto a Antonio Banderas, Wesley Snipes y Harrison Ford uno de los tres nuevos "Mercenarios" que se unen al film


Por vicisitudes de "la vida mercenaria", Sly decide meter en el grupo a gente nueva, como por ejemplo Galgo, el personaje al que da vida Antonio Banderas. Este caballero, que no deja de hablar en ningún momento, supone lo más divertido de la película. Y sin spoilear digo que, el momento en que canta ‘El novio de la muerte’, supone la confirmación de que hasta las pelis de acción merecen ser vistas en versión original para disfrutar de esta escena que el propio actor no supo hasta ayer (y a través de la pregunta de un periodista) si finalmente había sido incluida en el metraje.

Y si Banderas es lo mejor de la película, lo peor sólo puede ser… nada. ¿Nada? Sí. A ver tengamos en cuenta que no estamos viendo una película de las que se nos quedarán durante años en nuestra memoria por su calidad. Se trata de Los Mercenarios, cine para disfrutar en el momento, para comer palomitas, para recordar cuando éramos pequeños, y disfrutar con los tiros.

La última escena de acción se hace pesada de lo larga que es (¿pero cuántos malos hay?) pero aún así, a la peli se la quiere. Hay que hacerlo para tragarse dos horas de tiros y cuchillos, uno tras otro. Curiosamente, y para la cantidad de balas y armas de doble filo que tiene el film, hay relativamente poca sangre en la peli. 

Ronda Rousey en "Los Mercenarios 3"
Ronda Rousey es "la mercenaria" de esta cinta

¿Pero no tendrían que ser siempre así las pelis de acción? Con buenos que son buenos y malos que son malos. No tiene dobles morales, el personaje de Barney es el bueno. Va... sí... mata gente, pero incluso el malo, Gibson, admite que ‘salvamos a millones’ en un momento determinado.

La première, fue ayer aprovechando el despliegue de pasta que han supuesto las galas Starlite en Marbella, y conto con un Antonio Banderas que sabe tirar para su tierra como ningún otro actor español, trayendo a Stallone, Statham, Snypes y al joven Kellan Lutz a tierras malagueñas para la rueda de prensa.

Y es que ya se sabe lo que les gusta a los actores esta zona, no hay más que escuchar las palabras de Stallone en la presentación, diciendo lo mucho que le gusta esta tierra, ya que ‘Siempre hace calor, y en las localizaciones donde grabamos hace mucho frío’ explicó a los medios. 

Wesley Snipes, Jason Stathan y Sylvester Stallone en Marbella
Snipes, Stathan y Stallone en el photocall de Starlite Marbella


‘He improvisado mucho para esta película’ decía Banderas momentos antes de que Stallone le recordase que era quien se llevaba a la chica, una de las compañeras del grupo, la fortachona Ronda Rousey que le pone cara (y cuerpo) a Luna.Oh, Luna’ suspira Stallone en la rueda de prensa.

¿Será éste personaje el encargado de abrir la puerta a ‘Las Mercenarias’? Este proyecto, para el cual, el cerebro del grupo, alias Sly, ha dicho que quiere a Sigourney Weaver, y del que ya hay infinidad de carteles rondando por internet, y que aunque hechos por aficionados, dan ideas a los productores de que actrices quieren ver en un film como este.

Los que sí que le dieron ideas sobre unos Mercenarios españoles a Stallone ayer fueron los periodistas que, hablando con Banderas y Stallone, citaron varios nombres, entre los que estaban Javier Bardem (Da miedo, eh’ que dijo Banderas), Santiago Segura o Dani Rovira que, en palabras del periodista ‘Total, como está en todas partes ahora…

Tenéis más fotografías (todas ellas realizada por nuestra compañera Celia Recio / @Celia_Kubrick ) del evento en nuestro canal de facebook y os recordamos que el film se estrena en nuestro país el próximo 14 de agosto ¡NO OS LA PERDÁIS!

Antonio Banderas en la presentación de "Los Mercenarios" en Marbella
Nuestro Banderas... lo mejor del film... no hay dudas (nosotros que vamos a decir...)



Londres es una ciudad preciosa con muchísimas cosas que hacer. Lo que a mí me encanta es ir al teatro y Londres es el paraíso para cualquier amante del teatro. Tiene más de dos cientos teatros y la oferta es de gran calidad e increíblemente variada: musicales, obras de teatro, óperas, ballets, conciertos. ¡Hay para todos los gustos! Desde que vivo en Inglaterra, no hay nada que disfrute más que ir a ver un musical o una obra de teatro en Londres. Hace unos meses, estábamos hablando con mi novio de que actor nos gustaría ver al teatro. Él decía que a Ian McKellen y yo que a Richard Armitage, ya que es un actor muy carismático y tiene una voz poderosa y lo imaginaba muy bien en una obra de teatro. Entonces, empecé a curiosear por la red y vi que Richard Armitage iba a estar en The Crucible en el Old Vic Theatre en un par de meses y claro, compré entradas enseguida.

Richard Armitage en "The Crucible"
Richard Armitage y sus compañeros en 'The Crucible'

Seguro que muchos de vosotros ya conocéis a Richard Armitage. Participó en muchas series de televisión (Norte y Sur, Spooks, Robin Hood, Strike back...) y sobre todo, es Thorin Oakenshield (Thorin Escudo de Roble) en la trilogía El Hobbit de Peter Jackson. Según lo que leí en entrevistas del actor, siempre quiso hacer teatro pero los papeles principales se los daban siempre a actores famosos (es entendible ya que los teatros necesitan llenar las salas porque la mayoría no recibe ninguna subvención) así que decidió hacerse un nombre antes de probar suerte otra vez. Fue una decisión bastante acertada ya que consiguió el papel de John Proctor, personaje principal de Las Brujas de Salem de Arthur Miller.

Personalmente, no conocía esta obra pero decidí leerla antes de ir al teatro y me gustó mucho. Fue publicada en 1953 y se inspira de eventos y personas reales: los juicios de Salem en 1692 y sus víctimas. Vemos como la histeria colectiva, la paranoia y las sospechas se apoderan de un pueblo, tras las acusaciones de un grupo de muchachas, y como algunas personas intentan resistir esta locura y denunciar la poca legalidad de los arrestos y de los interrogatorios. Es un libro que puede tener doble lectura ya que Miller lo escribió para denunciar el Macarthismo. El mismo fue una víctima de la caza de brujas contra los comunistas. Se ataca a lo que puede pasar cuando una parte de la sociedad está considerada diabólica, a menudo por tener opiniones diferentes, y que el poder está entre manos de unos pocos. Es una lectura muy recomendable.

Old Vic Theatre 'In the round season'
El Old Vic Theatre en su modalidad 'In the round'
El Old Vic es un teatro muy especial. Tiene una temporada llamada In the round, lo que significa que quitan el escenario principal y ponen un escenario circular con bloques de sillas alrededor de este círculo. La verdad es que es crea una atmósfera muy particular ya que los actores están en el medio del público y los espectadores están frente a los otros miembros de la audiencia. Es una forma de hacer teatro bastante apropiada para obras de juicios como The Crucible.

Richard Armitage es fabuloso como John Proctor y lo da todo durante las tres horas y media que dura la obra. Tiene una presencia increíble y expresa una gran variedad de emociones con sus expresiones, su voz y sus gestos. Sufrimos mucho con su personaje a lo largo de la obra. Destaca su actuación y conquistó tanto el público como a los periodistas. Hay que decir también que está rodeado de actores muy talentosos, como por ejemplo Adrian Schiller (Los Mosqueteros, Bright Star) y Anna Madeley (Mr Selfridge, In Bruges).

Richard Armitage "The Crucible"

Me gustaría añadir que parece un hombre muy simpático. Es costumbre, después de una obra de teatro, esperar a los actores al "stage door" (puerta del escenario) para una firma o una foto. Pero no todos salen por esta puerta y no todos pasan tiempo con los fans. No tienen por qué hacerlo la verdad, están pagados para actuar y nada más pero es un bonito gesto hacerlo y los fans lo aprecian mucho. Fui a ver la obra con una amiga que vino de España para ver la obra (¡Hola Belén!) y por desgracia, yo no podía esperar o iba a perder el último tren, pero ella se quedó, y como recompensa, Richard Armitage firmó su entrada y también hizo una foto con ella, y eso a pesar de una cola larga y después de dos representaciones de tres horas y media. Yo digo: ¡que viva el Rey bajo la montaña!

>Los teatros de Londres atraen a millones de turistas cada año y si queréis ver a un actor específico actuar en directo, vale la pena vigilar lo que se hace y venir a pasar un fin de semana a pasear por la ciudad y ver una obra. The Crucible está hasta septiembre así que no es demasiado tarde para ver a Richard Armitage. Y hace poco, anunciaron que Benedict Cumberbatch iba a ser Hamlet el verano próximo en el Barbican Theatre. Las entradas estarán a la venta el 11 de agosto. ¡Yo no me lo pienso perder!

¿Te acuerdas lo que sentiste la primera vez que viste ‘Los Goonies’, ‘La Guerra de las Galaxias’ o ‘Indiana Jones’? ¿Ese sentimiento de no poder apartar la mirada de la pantalla, hipnotizado? Es un sentimiento que, estoy segura, todavía tienes 20 (o 30) años después cada vez que las ves y que te hace sentirte como si fueras niño otra vez. Pues, así salí yo del cine anoche tras ver 'Guardianes de la Galaxia': pudiendo decir que había disfrutado como una enana.

Crítica de Guardianes de la Galaxia
Marvel ha cogido una panda de perdedores que nadie conocía (bueno… casi nadie) y como en el argumento del film, los ha convertido en héroes, dejándonos con las ganas de saber más de ellos y sin poder esperar a la próxima aventura.

Algunos críticos pensaban que los cerebros de la ‘Casa de las Ideas’ habían perdido la cabeza o que estaban desesperados, ya que, al fin y al cabo, no se trata de una cinta sobre los grandes del cómic como son Spider-Man, los X-Men u otros personajes que ya habían cubierto en otros films (véase Thor, Iron Man, etc). Pero esos críticos se estarán tragando sus palabras junto con una sobredosis de palomitas...

James Gunn dirige y coescribe el guion junto a Nicole Perlman. El director vuelve a la carga con una visión única, llena de gags visuales y unos efectos impresionante que funcionan a la perfección sin distraerte de una historia que, con más presupuesto del que tuvo con 'Slither' (La Plaga) y 'Super', pero con el mismo descaro y humor irreverente, ofrece una cinta para toda la familia en la que, eso sí, ha tenido que rebajar sus “carateristicas” dosis de violencia.

Groot y Rocket de Guardianes de la Galaxia
Vin Diesel y Bradley Cooper le ponen voz a Groot y Rocket Raccoon
Rocket Raccoon y Groot casi roban la película con su amistad disparatada y unas grandes dosis de ingenio, pero sin duda alguna, para mí, es Peter Quill (o Star Lord como nadie lo conoce) el que más sorprende. Un pícaro con conciencia, sentido del humor y una tableta de chocolate impresionante. El personaje es una fantástica mezcla de Indiana Jones, Malcom Reynolds (el personaje de Nathan Fillion en ‘Firefly’) y Han Solo que hace de Chris Pratt el actor perfecto para ese papel. Después de muchos años raspando escenas en películas y series donde solo era un secundario, por fin alguien le ha dado la oportunidad de brillar, hacernos reír y deleitarnos con su encanto sarcástico. ¡Y vaya si lo consigue!

El resto del quinteto lo forman Gamora (Zoe Saldana), una asesina e hija adoptiva de Thanos, y Drax (Dave Batista), un guerrero con sed de venganza y sin sentido de la ironía o sarcasmo, ambos son personajes muy llamativos y espectaculares, pero te quedas con las ganas de ver más, de conocerlos más...algo que esperamos hacer en la secuela y que podemos perdonar si tenemos en cuenta que el film tiene la difícil tarea de presentarnos un universo casi desconocido para la mayoría de espectadores, con muchos personajes, planetas y el McGuffin de la cinta: La Piedra del Infinito, que contiene el poder para destruir galaxias y que está claramente vinculada a Thanos, personaje al que llegamos a conocer en este film, aunque solo brevemente en el primer acto, con la voz y una ‘performance caption’ (vamos… con captura de movimientos) del actor Josh Brolin. 

Chris Pratt es Peter Quill en Guardianes de la Galaxia
Chris Pratt es Peter Quill
A pesar de la presencia de este “supervillano marvelita” que ya vinos de paso en 'Los Vengadores', “el malo malísimo de Guardianes de la Galaxia” es Ronan el Acusador, probablemente la parte más floja de la película. Desgraciadamente es el típico villano que solo busca poder y destrucción y aunque Lee Pace tiene porte, presencia y una voz excelente, la verdad es que daba más grima en El Hobbit.

Hay otros muchos buenos actores en papeles muy pequeños, como Glen Close, Michael Rooker, John C Reilly, Benicio del Toro o Peter Serafinowicz, y aunque como digo, son papeles menores, parece que lo pasaron genial, por lo que estoy segura de que no les importa haber aparecido poco en pantalla, dejando abierta la posibilidad de que, con toda probabilidad, volvamos a verlos en la secuela (bueno… a todos no…).

Los villanos de Guardianes de la Galaxia
Lee Pace como Ronan y Karen Gillan (Dr. Who) como su malvada y letal ayudante Nebula
Así que ya no me enrollo más, 'Guardianes de la Galaxia' es como el Santo Grial de todos los geeks del mundo, no importa la edad o género. Es una de esas películas que nunca te cansaras de ver y disfrutaras con cada repetición...por lo que dicho esto, os dejo, que me voy a al cine otra vez a ver si esta vez consigo ver el cameo de Nathan Fillion ya que me lo perdí anoche en ‘mi primera vez’ de Guardianes de la Galaxia.

NOTA: Guardianes de la Galaxia se estrena el 14 de agosto en España, pero en otros países como Reino Unido (donde resido), ya se ha estrenado..
El hecho de que una cinta animada titulada 'Avengers Confidential: Black Widow & Punisher' se acerca al mercado español como 'Los Vengadores: Justicia y Venganza' (o como 'Los Vengadores: Los archivos secretos - Viuda Negra / Punisher') ya puede considerarse un indicativo de que no estamos precisamente ante una obra maestra, y aunque siempre me enseñaron a juzgar las cosas por su interior (ya sabéis... eso de no juzgar por la portada, el tráiler, etc.) he decir que el interior de esta película animada, continuación casi directa de la nefasta 'Iron Man: La Rebelión del Technivoro' tampoco aporta nada bueno.

Crítica "Los Vengadores: Justicia y Venganza"

Su historia, aunque pueda pensarse que gira en torno a Los Vengadores, está protagonizada mayoritariamente por la Viuda Negra y Punisher (El Castigador), y nos muestra como este último es interrumpido por SHIELD en una de sus acciones de guerra urbana ya que, a pesar de sus "buenas intenciones", la compañía de Furia tenía otras intenciones con su objetivo, un tipo que sirve de contacto con un grupo terrorista soviético (LEVIATAN) que se convertirá en el enemigo a batir de esta cinta.

Así pues, tras un contacto violento y sin sentido entre las fuerzas de SHIELD y Frank Castle, este y la Viuda Negra se unen para investigar al mencionado grupo terrorista en el que, al igual que ocurriera en 'La Rebelión del Technivoro' hay implicado un personaje del pasado, en este caso un científico de SHIELD que tuvo un affaire con la Natasha.

Viuda Negra en Avengers Confidential (Los Vengadores: Justicia y Venganza)
Nathasha y Amadeus Cho, un personaje que a muchos les costará recordar


En shock por descubrir que un antiguo amigo al que creía muerto ha cambiado de bando, la Viuda proseguirá sus intentos por detener LEVIATAN y su proyecto de "hipersoldados", una tecnología que altera a humanos para dotarlos de poderes, borrarles la memoria y usarlos como mercancía para conflictos belicosos.

Tras algunas idas y venidas que llevan hasta el aburrimiento al fan más paciente, la historia parece encaminarse hasta su desenlace cuando LEVIATAN convoca en Madripur una subasta en la que venderán al mejor postor su primera tanda de hipersoldados, necesitando los protagonistas la ayuda de los Vengadores, algo que habían planeado los miembros de LEVIATAN pensando que con su tecnología podrían poner bajo control al grupo de héroes más poderosos de la Tierra.

Punisher en Avengers Confidential (Los Vengadores: Justicia y Venganza)
El castigador contra algunos hypersoldados

Es en ese momento, cuando la cinta gana algunos puntos ya que además de mostrarnos las versiones animadas de los Vengadores (en una alineación muy rara que incluye a Ms. Marvel con cresta) nos ofrecen un vistazo a los villanos principales del equipo, apareciendo brevemente gente como el Conde Nefaria, la Gárgola, el Barón Zemo y otras mega mentes del mal.

Decir que esta parte es la mejor no hace ningún favor a la cinta, ya que al margen de intentar hacernos gracia con artificios baratos, los personajes prácticamente ni hablan (no se oye a Thor ni a Ms. Marvel en la película), haciendo que su aparición sea simplemente una forma de justificar el engaño producido tanto con el título del film como en el tráiler promocional de la misma.

Los Vengadores en 'Avengers Confidential (Los Vengadores: Justicia y Venganza)'
Esta alineación de los Vengadores no incluye al Capi ni a Ojo de Halcón, pero si a Ms. Marvel y Maquina de Guerra

Además, y pese a que la animación resulta 100% manga (con reminiscencias a algunos diseños de Hiroshi Hamazaki, autor de la genial 'Ninja Scroll' y director de la película del 'Technivoro', el cual, no repite aqui) no obtenemos ningún rasgo particular de este género más allá de la violencia gratuita y bonitas coreografías, habiendo eliminado incluso el toque de sensualidad que la Viuda lucia en la anterior cinta y que aquí no aparece por ningún lado.

Personalmente, no se la recomendaría a nadie, y el producto (llamadlo como queráis, yo lo vi como 'Los Archivos Secretos de los Vengadores') vuelve a demostrar que Marvel tiene mucho trabajo en cuanto a lo que animación se refiere, algo que no entiendo tras cintas decentes como las adaptaciones de los Ultimates, y que en su afán por lucir estilo manga (y villanos inventados), están dejándolos en un segundo plano frente a las geniales cintas que DC esta realizando en este campo.